El interés de los argentinos por trasladarse desde grandes metrópolis hacia ciudades pequeñas o zonas rurales aumentó a partir de la pandemia de 2020. Esta tendencia fue analizada en un informe elaborado por Facundo Lopez Binaghi para la Fundación Tejido Urbano.
El documento examina cómo la crisis sanitaria modificó la percepción sobre el lugar de residencia y la forma de vida de muchos habitantes urbanos. Según Lopez Binaghi, “para muchos urbanitas la posibilidad de una vida en ciudades más pequeñas o directamente en el medio rural, se volvió un deseo imperante, a la vez que el teletrabajo y la educación a distancia parecían liberar el camino hacia esta nueva forma de vida”.
El teletrabajo y la educación a distancia son modalidades que permitieron flexibilizar la necesidad de residir en grandes centros urbanos. Estas modalidades, que se consolidaron durante la pandemia, facilitaron el acceso a nuevas formas de organización laboral y educativa, modificando la relación entre trabajo, estudio y lugar de residencia.
Cambios en las preferencias residenciales
La transformación en las prioridades y estilos de vida impulsó un replanteo de las dinámicas urbanas y rurales en Argentina. El movimiento hacia ciudades pequeñas y zonas rurales no solo implica una redistribución demográfica, sino también un desafío para la planificación territorial.
Las grandes metrópolis, tradicionalmente centros de empleo y servicios, vieron cómo parte de su población comenzó a buscar alternativas que combinan calidad de vida con menores costos y mayor contacto con el entorno natural. Este cambio podría influir en el desarrollo de infraestructuras, servicios y políticas públicas orientadas a estas nuevas demandas.
El informe de la Fundación Tejido Urbano señala que la pandemia actuó como un catalizador de estos cambios, acelerando procesos que ya estaban en marcha, pero que hasta entonces no habían alcanzado la magnitud observada.
Impacto en la planificación territorial y políticas públicas
El fenómeno de migración hacia zonas menos densamente pobladas genera un impacto en la gestión del territorio. Se vuelve necesario repensar la distribución de recursos, infraestructura y servicios para atender a una población que se dispersa.
Las autoridades deberán considerar aspectos como la conectividad digital, el acceso a servicios básicos y la integración de estas áreas al sistema económico nacional. La sostenibilidad de este proceso dependerá en gran medida de la capacidad para adaptar las políticas públicas a las nuevas realidades residenciales.
Además, la transformación demográfica podría influir en la demanda de viviendas, transporte y en la configuración de los espacios urbanos y rurales. Estas modificaciones requieren una planificación integral que contemple los efectos sociales, económicos y ambientales.
Modalidades laborales y educativas como motor del cambio
La adopción masiva del teletrabajo y la educación a distancia fue un factor central para que muchas personas reconsideraran su lugar de residencia. Estas modalidades permitieron desvincular el trabajo y el estudio de la necesidad de estar físicamente presentes en grandes centros urbanos.
El teletrabajo, entendido como la realización de tareas laborales fuera del espacio habitual de la oficina, implicó un cambio estructural en la organización empresarial y en la vida cotidiana de los trabajadores. La educación a distancia, por su parte, modificó la forma de acceso y participación en los procesos educativos.
Estas innovaciones tecnológicas y organizativas abrieron la posibilidad de vivir en espacios con menor densidad poblacional sin perder acceso a actividades laborales y formativas. Así, la pandemia aceleró procesos de transformación social y económica que impactan en la configuración territorial del país.
“Este cambio en las preferencias residenciales refleja una transformación en las prioridades y estilos de vida”, concluye Lopez Binaghi.
La Fundación Tejido Urbano continúa monitoreando las tendencias relacionadas con la movilidad y el uso del territorio para aportar información que contribuya al diseño de políticas públicas ajustadas a las nuevas realidades del país.












