La gestión de los recursos humanos enfrenta hoy un doble desafío: prevenir tanto el agotamiento por exceso de exigencia como la desmotivación provocada por la falta de estímulos. En ese contexto, la compañía WeWork –especializada en espacios de trabajo flexibles– elaboró una serie de recomendaciones orientadas a detectar a tiempo estas problemáticas y promover entornos laborales saludables.
Estrés crónico y fatiga
El síndrome de burnout, reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un fenómeno asociado al estrés laboral crónico mal gestionado, afecta tanto el desempeño profesional como la salud de los colaboradores. Entre sus manifestaciones se encuentran el agotamiento físico y emocional, el distanciamiento respecto de las tareas y una merma en la eficacia profesional.
En Argentina, según el informe “Burnout en Argentina 2024” del Observatorio de Tendencias Sociales, Educativas y Empresariales de la Universidad Siglo 21, el 32% de los trabajadores afirma sentirse tan fatigado tras su jornada laboral que no logra realizar otras actividades. Un 24% adicional señala dificultades para relajarse o iniciar una nueva jornada.
Las señales más frecuentes incluyen:
– Agotamiento emocional: cansancio persistente que no se alivia con el descanso, afectando la estabilidad emocional y la capacidad de respuesta.
– Despersonalización: actitud cínica o distante hacia las tareas o colegas, con pérdida de compromiso.
– Reducción del desempeño: sensación de ineficacia y baja autoestima laboral.
Falta de estímulo y sentido
En el extremo opuesto, el boreout es un síndrome menos conocido pero cada vez más frecuente, vinculado con la infrautilización de las capacidades individuales. Se asocia a tareas repetitivas, escasa innovación y carencia de objetivos motivadores.
Entre los síntomas se destacan:
– Aburrimiento crónico: desinterés prolongado frente a una rutina laboral monótona.
– Sensación de inutilidad: percepción de que el trabajo no genera valor.
– Desconexión emocional: pérdida de entusiasmo y sentido de propósito.
– Simulación de actividad: ocupar el tiempo en tareas irrelevantes o ficticias para aparentar productividad.
Prevención y rediseño organizacional
Desde WeWork destacan la importancia de promover modelos de trabajo adaptativos, que respondan a las necesidades reales de los equipos. Según un estudio realizado por la compañía junto con la consultora Michael Page, el 61% de los colaboradores argentinos reportó una mejora en su salud mental con el modelo híbrido, y el 65% observó un aumento en su productividad.
En ese marco, la empresa propone una serie de acciones:
– Fomentar la comunicación y la escucha activa, habilitando espacios donde los equipos puedan expresar inquietudes.
– Establecer metas claras y alcanzables, alineadas con las capacidades e intereses individuales.
– Impulsar el desarrollo profesional continuo, mediante programas de capacitación y nuevos desafíos.
– Incorporar prácticas de bienestar, como talleres de manejo del estrés, pausas activas y actividades recreativas.
– Favorecer la desconexión, promoviendo hábitos saludables fuera del horario laboral.
“El bienestar en el entorno de trabajo no debe ser considerado un aspecto secundario”, afirmó Romina Diepa, Head of People de WeWork Cono Sur. “Detectar señales de agotamiento o desmotivación y ofrecer entornos flexibles, que equilibren el rendimiento con la salud mental, es clave para construir culturas organizacionales empáticas y resilientes”.
La prevención del burnout y el boreout no solo mejora la calidad de vida laboral, sino que también fortalece el compromiso y la sostenibilidad de los equipos en contextos altamente demandantes.












