Visa creó Visa Scam Disruption (VSD), una división especializada orientada a identificar y desarticular operaciones de estafa a partir del rastro digital que dejan los defraudadores. La iniciativa fue expuesta durante el Visa Latin America Trust Summit 2026, celebrado en Miami, en un contexto en el que las estafas se consolidaron como una de las categorías de fraude al consumidor más grandes y de mayor crecimiento a nivel global, con modalidades cada vez más sofisticadas, dirigidas y personales.
El enfoque parte de una premisa operativa: los estafadores suelen “esconderse a simple vista”, al suplantar marcas confiables, aprovechar situaciones cotidianas y sorprender a consumidores desprevenidos. Frente a ese patrón, la compañía conformó un equipo cuya misión es seguir la huella digital, con el objetivo de reducir el riesgo al intervenir lo antes posible.
VSD fue diseñada para actuar de manera activa en la detección y desarticulación de estafas. Su estructura reúne perfiles técnicos y operativos: ingenieros de ciberseguridad, desarrolladores de inteligencia artificial, exmiembros de fuerzas públicas, profesionales con formación militar y especialistas en visualización de datos. El trabajo se apoya en herramientas de inteligencia artificial generativa, tecnología propietaria y datos a nivel de red, con el fin de identificar patrones, conectar información y detectar maniobras.
La problemática se vincula con la confianza en los pagos digitales. “Cada vez que alguien acerca una tarjeta, hace clic en ‘comprar’ o envía dinero de forma digital, está depositando su confianza”, dijo Paul Fabara, líder Global de Riesgos de Visa.
Un caso ilustrativo presentado en el encuentro se enfocó en el sector de viajes en México. Viajeros comenzaron a reportar presiones para pagar con tarjeta servicios de taxi y hotel, en ocasiones después de que la tarjeta quedara fuera de su vista o ante exigencias urgentes. Algunos cobros se procesaban a través de lo que parecía una plataforma de viajes legítima. Los bancos detectaron actividad sospechosa y alertaron a Visa, lo que activó el análisis de VSD.
Al cruzar datos de transacciones con información de acceso público, el equipo identificó que varios pequeños comercios operaban bajo una plataforma de pagos legítima utilizada como fachada. Entre las señales detectadas aparecieron patrones de transacción inusuales, tasas de rechazo anormalmente altas y comportamientos fraudulentos. Como resultado, VSD identificó aproximadamente US$ 67,2 millones en intentos de fraude y US$ 1,17 millones en fraude confirmado.
La respuesta incluyó un plan formal de remediación junto con la plataforma de pagos y su socio bancario: suspensión de comercios de alto riesgo, verificación de identidad obligatoria para transacciones con tarjeta, fortalecimiento del monitoreo en tiempo real, reducción de límites de transacción e implementación de análisis forense diario. “El objetivo no es solo detener el fraude, sino lograr que el comercio seguro sea fácil”, dijo Oscar Márquez, jefe regional de Riesgo de Visa América Latina y el Caribe.












