Ventajas y riesgos en biocombustibles de segunda generación
Usar maíz o palma como insumos infla sus precios como alimentos. Hoy, varios gobiernos promueven los biocombustibles de II generación (B2G). Extraídos de cañas o pastos, substituyen a cereales y oleaginosas. Algunos científicos tienen dudas.

Los botánicos, verbigracia, advierten sobre consecuencias indeseables y severas. Sucede que muchas de esas especies son yuyos invasivos o depredadores, por sus posibilidades de desbordar explotaciones hacia otros cultivos o tierras vírgenes, creando desastres ecológicos. Eso temen el programa global sobre especies invasoras (PGEI), la Unión pro Conservación Natural (UCN) y otros grupos que subscriben un informe presentado en Fráncfort y luego en Bruselas. <br />
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<p> Controlar la dispersión de esas plantas “podría ser difícil y generar pérdidas económicas”, sostiene la UCN y se pronuncia en duros términos: “no debe permitirse que las plantas usadas con insumos de B2G depreden país tras país”. Al respecto, la entidad sospecha que, antes de cultivar esas especies, no se hicieron evaluaciones ecológicas ni ambientales.</p>
<p> “Estos plantíos son financiados por empresas o inversores, a menudo de Estados Unidos o la Unión Europea. Ansiosos por producir biocombustibles en dos o tres años –señala el PGEI-, no quieren evaluaciones negativas o condicionales”. Por el contrario, el sector B2G afirma que esos riesgos se exageran y apuntan que varios de los cultivos propuestos no son necesariamente depredadores.</p>
<p> “Hay muy pocos yuyos malignos”, sostiene Willem DeGreef, nuevo secretario de EuropaBio, un “lobby” del negocio. “Quienes plantan insumos para biocombustibles tratan de seleccionar bien las especies, pues no les sirve un crecimiento incontrolable”.</p>
<p> Mientras tanto, la UE y EE.UU. han establecido metas para aumentar la producción de biocombustibles, como forma de ir reduciendo emisiones de dióxido o monóxido de carbono originadas en fuentes fósiles. En el caso de Bruselas, el objetivo para 2020 (10% del transporte consumiendo bios) es obligatorio y empalma con un proyecto para aprovechar la caña gigante, una planta no alimenticia de alto rinde. En apariencia, esta caña no atenta contra el ambiente y es ideal para biomasa.</p>
<p> Por de pronto, en Florida un ensayo emplea cañas gigantes y su futuro B2G ya está vendido antes de terminarse la planta. Pero existe oposición al emprendimiento por su proximidad a los esteros (Everglades), donde podría ser peligroso. La especie, común en decoración e instrumentos de viento, ha desecado pantanos y bloqueado desagües en otras partes del mundo. Además, los cañaverales son muy inflamables.</p>
<p> El científico Stanislav Burgiel afirma que el costo de controlar especies invasoras es enorme y, generalmente, no lo pagan quienes crearon el problema. Pero, tanto él como otros colegas, admiten que algunos insumos para B2G pueden funcionar, si se los cultiva en condiciones y lugares adecuados. Pese a ello, el PGEI ha lanzado a principios de agosto una cifra aterradora: los daños originados en especies depredadoras le cuestan al mundo ya unos US$ 1,4 billones anuales. Vale decir, 5% del producto bruto global.</p>
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