Tecnología y monitoreo redefinen la seguridad de adultos mayores ante el envejecimiento demográfico

Con caída sostenida de la natalidad y mayor esperanza de vida, crece en Argentina la población de mayores de 60 años y se expande el uso de dispositivos de asistencia, monitoreo remoto 24 horas y protocolos domiciliarios para emergencias médicas, en un mercado que busca combinar autonomía, privacidad y respuesta rápida

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Argentina atraviesa un cambio demográfico marcado por el descenso de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida, con un crecimiento sostenido del segmento de personas mayores de 60 años. En ese contexto, la seguridad y el cuidado empiezan a incorporar herramientas tecnológicas que apuntan a sostener la autonomía cotidiana sin resignar capacidad de respuesta ante emergencias.

La discusión se apoya en dos tendencias que avanzan en paralelo. Por un lado, el país registra una caída marcada en los nacimientos en la última década y, en paralelo, un crecimiento constante de la población mayor, de acuerdo con datos del Indec. Por otro, la Cepal proyecta que América Latina será una de las regiones que más rápidamente envejecerá en las próximas décadas, con desafíos estructurales en salud, vivienda y cuidado.

El reordenamiento demográfico también impacta en la organización familiar. Hay menos hijos por hogar, más personas mayores viviendo solas y familias que, por razones laborales o geográficas, no pueden sostener una presencia permanente. En ese escenario, el bienestar de la tercera edad deja de ser un asunto exclusivamente médico para incorporar una dimensión tecnológica y social: cómo acompañar sin invadir la privacidad y cómo asegurar independencia con resguardos concretos.

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En ese marco, se consolidan soluciones de asistencia personal y monitoreo. Se trata de dispositivos que permiten pedir ayuda con un gesto, sistemas de comunicación permanente que conectan el hogar con centros de atención y aplicaciones que alertan a familiares ante situaciones fuera de lo habitual. El objetivo operativo es funcionar como un respaldo que se activa cuando hace falta, sin instalar una lógica de control constante.

El modelo también se desplaza del ámbito hospitalario o institucional hacia el hogar. En Argentina, empresas de monitoreo tradicional, históricamente enfocadas en alarmas contra intrusión, incorporan servicios orientados al cuidado de adultos mayores. Esa ampliación incluye botones de asistencia personal, monitoreo remoto las 24 horas y protocolos de respuesta adaptados a emergencias médicas domiciliarias.

Un caso típico ilustra el alcance: una persona mayor puede estar sola en su casa mientras se ducha, una actividad cotidiana identificada como uno de los momentos de mayor riesgo de caídas en el hogar. Con un dispositivo discreto en la muñeca, similar a un reloj y resistente al agua, puede activar un botón ante una descompensación o pérdida de equilibrio. La señal llega a un centro de monitoreo, se pone en marcha el protocolo correspondiente y se notifica a los familiares.

“No se trata de vigilancia permanente”, dijo Diego Madeo, director ejecutivo de Garnet Technology.

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