La verdadera guerra que viene es contra las Faangs
No es fácil, pero la gestión Trump pretende quebrar el poder de las big tech.

Todas las miradas están concentradas en China, el gran rival de Estados Unidos. Sin embargo, un pensamiento crítico ha surgido contra esta tendencia.
Con China, siempre se encontrará un arreglo, dicen sus proponentes. Pero todos los esfuerzos y recursos deben alinearse para combatir contra el inmenso poder acumulado por unas pocas empresas big tech.
Contra las Faangs (Facebook, Apple, Amazon, Netflix, y Google), debe ser la verdadera batalla.
En materia de desarrollo tecnológico –la clave para el crecimiento económico en las próximas décadas- , China y EE.UU avanzan en direcciones distintas. El Estado chino respalda financieramente, e incluso subsidia, a su industria de avanzada. Washington exigió que se desmantelara ese esquema. La respuesta fue inmediata y negativa: forma parte del plan 2025 cuya meta primera es independizar al sector de cualquier dependencia de Estados Unidos.
En los últimos tiempos, EE.UU opuso barreras. No permitió, por ejemplo, que Broadcom comprara al productor de semiconductores Qualcomm. Luego vino la prohibición a la china ZTE de comprar partes estadounidenses. Medida que fue revertida cuando EE.UU advirtió las represalias latentes en compras de partes estadounidenses que podría desatar China.
Si la vinculación entre industrias de ambos lados del Pacífico se interrumpe, y cada potencia sigue un camino propio, la cuestión es quién ganará la carrera por el liderazgo tecnológico del futuro.
China apuesta a un modelo de desarrollo centralizado, donde las principales firmas tecnológicas, a la hora de la verdad se inclinan por hacer lo que les reclama Beijing. Especialmente esta competencia se da en el campo de la Industria Artificial, clave para el futuro. Para muchos observadores, en el corto plazo (de 3 a 4 años), el modelo centralizado tiene muchas ventajas. No lo ven así, cuando analizan un plazo más largo (de 5 a 10 años).
Las tecnologías disruptivas tienen el don de dinamitar los esfuerzos planificadores. Con todo, Estados Unidos puede competir de otra manera: con un sistema mucho más descentralizado y libre en las decisiones. Pero recortando el margen de maniobra de las Faangs. La concentración de poder y riqueza en este grupo reducido de empresas, perjudica al resto del sector tecnológico. La legislación antitrust de Estados Unidos puede comenzar a ser de una aplicación extensiva-
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