El 6 de marzo, en Melbourne, Australia, comenzó la temporada 2026 de la Fórmula 1 con el cambio reglamentario más importante de la última década y una infraestructura tecnológica atravesada por inteligencia artificial. En la primera carrera, George Rusell y Kimi Antonelli completaron el 1-2 y quedaron en lo más alto del podio, mientras Charles Leclerc terminó tercero. La próxima fecha será en China, el fin de semana siguiente.
El nuevo ciclo combina modificaciones en los autos con un uso más intensivo de datos en tiempo real y herramientas digitales orientadas al rendimiento deportivo y al seguimiento de las carreras. La categoría avanza hacia un modelo donde la información se vuelve central para pilotos, directores de equipo, mecánicos, ingenieros, analistas y fans, con acceso a datos más precisos disponibles en vivo.
En el plano técnico, los monoplazas 2026 son más cortos, livianos y maniobrables, con neumáticos más estrechos y una filosofía aerodinámica renovada. La introducción de alerones activos reemplaza al DRS tradicional y redefine la forma de gestionar velocidad, adherencia y adelantamientos. También crece la exigencia sobre la energía eléctrica: la potencia se divide 50/50 entre lo eléctrico y lo térmico, con avances en tecnología de biocombustibles. El motor eléctrico alcanzará los 350 kW.
En pista, los pilotos suman dos herramientas: boost mode y overtake mode. Esta última “envía energía eléctrica adicional al auto que intenta adelantar y solo funciona cuando el coche de adelante está a menos de un segundo de distancia”. Esa lógica exige capacidad de detección y conciencia del entorno, además de un monitoreo cuidadoso del consumo eléctrico durante la carrera.
La toma de decisiones también se acelera en el pitwall, donde el análisis de variables por vuelta impacta en estrategia, paradas en boxes y rendimiento en cuestión de segundos. “En la Fórmula 1 moderna, las carreras ya no se definen solo en la pista: también se ganan en los datos.” En ese escenario, el Team Content Delivery System (TCDS), una solución desarrollada por Globant, partner oficial de Fórmula 1 desde 2024, optimiza la entrega de datos desde la red del paddock hasta usuarios remotos conectados a través de internet. Con mejoras de latencia, confiabilidad y sincronización, los tiempos de respuesta se redujeron de 9 segundos a menos de 5 segundos en conexiones en vivo.
En las unidades de potencia se mantiene el V6 turbo híbrido de 1.6 L, pero se elimina el MGU-H y se incorporan combustibles avanzados 100 % sostenibles. En paralelo, Salesforce colaboró con su plataforma Agent Force para desarrollar un asistente conversacional que ayuda a los fans a entender las nuevas regulaciones a través de un chat.
La infraestructura de telemetría en vivo se apoya en edge computing: cada monoplaza genera datos mediante cientos de sensores que se procesan en el circuito para reducir latencias y acelerar respuestas críticas, con impacto en estrategia, eficiencia operativa, seguridad y precisión competitiva. Del lado del consumo, se amplía la oferta digital con visualizaciones interactivas y acceso a hasta 30 transmisiones en vivo adicionales, entre ellas Driver Tracker, telemetría y cronometraje en tiempo real, una transmisión mixta integrada y transmisiones del podio. En el plano técnico, los gemelos digitales permiten replicar el comportamiento del auto con réplicas virtuales para simular escenarios y optimizar el rendimiento.












