martes, 27 de enero de 2026

Detectan infraestructuras militares de la Guerra Fría en la profundidad glaciar de Groenlandia

Mediante el empleo de radares aéreos de alta precisión se localizaron restos estructurales vinculados al Proyecto Iceworm que permanecían ocultos desde mediados del siglo pasado.

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Científicos de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) identificaron los restos de una instalación militar estadounidense denominada Camp Century, la cual se encuentra ubicada bajo aproximadamente 30 metros de hielo en el noroeste de Groenlandia. El hallazgo ocurrió durante una misión de reconocimiento aéreo destinada a monitorizar el espesor de las capas de hielo mediante tecnología de radar de apertura sintética (UAVSAR).

La base fue construida en 1959 bajo el marco de la Guerra Fría. Aunque oficialmente se presentó como un centro de investigación científica para estudiar las condiciones del Ártico, el complejo formaba parte de una iniciativa clasificada del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. El objetivo logístico era establecer una red de túneles de casi 4.000 kilómetros que permitiera el despliegue y lanzamiento de hasta 600 misiles nucleares con capacidad para alcanzar objetivos en territorio soviético.

La infraestructura detectada operó con una población de aproximadamente 200 personas y contó con el primer reactor nuclear móvil del mundo para su suministro energético. La red interna comprendía tres kilómetros de túneles que albergaban dormitorios, laboratorios, centros médicos y áreas comunes. Sin embargo, el movimiento constante de los glaciares y la inestabilidad de las paredes de nieve forzaron el abandono de las instalaciones en 1967.

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Los registros obtenidos por el radar permitieron visualizar por primera vez en décadas la disposición de los módulos individuales y las deformaciones estructurales causadas por la presión del hielo acumulado durante más de medio siglo. Según los datos técnicos recopilados, las estructuras se encuentran actualmente a una profundidad mayor a la registrada en mediciones previas debido a la acumulación de nieve anual.

Este hallazgo genera interés en la comunidad científica debido a los riesgos ambientales asociados. Al ser clausurada, la base dejó residuos biológicos, químicos y radiactivos bajo la premisa de que quedarían sellados permanentemente por la congelación. No obstante, los modelos climáticos actuales sugieren que el deshielo progresivo del Ártico podría exponer estos materiales al ecosistema marino en las próximas décadas. El monitoreo mediante radar continuará para evaluar el ritmo de acercamiento de estas estructuras a la superficie.

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