Cuatro dispositivos concentraron las instalaciones de seguridad en hogares y comercios argentinos
Durante el último semestre, las instalaciones de dispositivos de seguridad en hogares y comercios en la Argentina mostraron una orientación definida hacia la prevención. La preferencia se concentró en herramientas de detección temprana y protección perimetral, por encima de soluciones centradas en la reacción posterior a un evento. En ese marco, se consolidó una búsqueda […]

Durante el último semestre, las instalaciones de dispositivos de seguridad en hogares y comercios en la Argentina mostraron una orientación definida hacia la prevención. La preferencia se concentró en herramientas de detección temprana y protección perimetral, por encima de soluciones centradas en la reacción posterior a un evento. En ese marco, se consolidó una búsqueda de sistemas “más simples, pero, más seguros y adaptados a las rutinas de los usuarios”.
La tendencia quedó reflejada en cuatro equipos que se ubicaron entre los más elegidos: sensores para puertas y ventanas, llaves magnéticas, fotodetectores y paneles inteligentes de control. El cambio de enfoque se expresó en “priorizar la detección temprana y la protección perimetral por sobre la reacción ante un hecho ya consumado”.
Los sensores para puertas y ventanas encabezaron el ranking de instalaciones en Verisure tanto en viviendas como en locales comerciales. Su función se centra en detectar intentos de apertura e ingresos en los accesos principales antes de que se concrete una intrusión. La expansión de este tipo de dispositivo se vinculó a dos factores: el bajo costo relativo y la facilidad de instalación.
En la misma línea, las llaves magnéticas ganaron protagonismo por su uso práctico en la operación diaria. Permiten activar y desactivar alarmas con rapidez y facilitan el control de accesos en entornos con circulación de varias personas, como comercios o viviendas familiares, sin necesidad de memorizar claves. Este atributo las ubicó como una alternativa funcional para rutinas con múltiples usuarios.
Otro equipo que aumentó su adopción fueron los fotodetectores. A diferencia de los sensores tradicionales, incorporan cámaras que se activan ante una detección de movimiento y habilitan una verificación visual. Ese componente respondió a una demanda específica: reducir falsos positivos y mejorar la capacidad de respuesta ante una alerta. “La verificación visual no solo aporta mayor tranquilidad al usuario, sino que también optimiza la intervención ante una alerta”.
En paralelo, los paneles inteligentes de control se afirmaron como el eje central de los sistemas de seguridad modernos. Estos dispositivos integran la información del sistema, permiten gestionar los distintos sensores y adaptan su funcionamiento a hábitos de uso. Dentro de esa categoría se mencionó la tecnología PreSense de Verisure, “diseñada para anticiparse”. La tendencia apuntó a interfaces simples y personalizables, con configuración de modos de armado, personalizaciones de los modos de cuidado y gestión remota.
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