En un mundo completamente atravesado por la inteligencia artificial, el diálogo sigue siendo la esencia de las corporaciones y la cercanía física es el único camino para generar cultura organizacional. Como en el teatro, la presencia es insustituible y una gran herramienta para conectar con los otros.
Mientras que de un lado está el teatro, ese arte que exhibe una sinergia entre actor y audiencia, del otro lado está la tecnología. En el mundo digital algo media entre los actores y quienes lo ven: la cámara. Pero en el teatro no hay mediación: lo que yo digo lo escuchas, lo que yo expreso, lo sientes y de esa manera podemos construir el diálogo.
En tiempos donde abundan los chats conversacionales, paradójicamente en las corporaciones corre peligro aquello que es la esencia de los escenarios: el diálogo. Frente a las Inteligencias Artificiales la mayoría de las personas, desde los líderes de negocios hasta sus empleados y pasantes, pierden la noción de que la IA es una tecnología más. Como tal es solo un vehículo que facilita enormemente nuestras vidas, pero no debe de reemplazar el cómo vivimos.
La cultura de una empresa, aun siendo 100% abocada a la tecnología, se crea en vivo. Aunque puede continuar de manera virtual, una reunión por Zoom no es suficiente como tampoco lo es trabajar siempre desde casa. En ese punto es en donde estamos perdiendo la esencia de la colaboración de las empresas. Su corazón viene de la creación de una cultura empresarial y esta se hace con el contacto.
Al final de cuentas, las corporaciones están hechas por personas y los negocios se hacen entre personas. Muchas veces he visto a ejecutivos comerciales cambiar de una marca a otra, pero sin perder su agenda de clientes y eso justamente se da por las relaciones personales que se generan.
Además de anotar en los espacios de trabajo cuáles son las tareas diarias, las metas y proyecciones, hay que incluir los cumpleaños de los trabajadores. Y no solamente saludarlos de manera virtual, sino también celebrarlos. Porque no somos una familia -esa idea me parece controversial- pero sí somos una sociedad.
¿Qué recomendación le daría a un ejecutivo para crear cultura en épocas de era digital? Cuando viajo siempre me empujo a mí y a mi grupo a estar siempre interactuando con clientes, partners, analistas o reporteros interesados en nuestro trabajo. Les exijo coordinar desayunos o almuerzos para conversar y fomentar vínculos.
La regla de oro hoy en día es: fuerce el contacto. Los negocios se hacen entre personas y la cultura de una corporación no se puede descargar ni automatizar. Es el valor insustituible que la tecnología no puede replicar.
A la vez los líderes no podemos ignorar la tremenda aceleración que está redefiniendo la competencia. Hoy el banco que lanza un servicio más rápido es el que gana. Como ya sabemos, veremos más avances tecnológicos en los próximos diez años que en los últimos cien. Y toda esta velocidad es impulsada por las IAs.
He visto cómo algunos management quieren prohibir el uso de bots por parte de sus empleados para impedir la fuga de datos confidenciales de la empresa. En este escenario, es preferible que tomen decisiones que afecten tanto la seguridad como la innovación porque prohibir el acceso a herramientas de IA generativa es un error que puede costar el futuro. Si un ejecutivo dice: “Yo no dejo que la gente use ChatGPT”, lo que realmente está diciendo es que está dispuesto a quebrar en cinco años.
Entonces el otro desafío de los líderes, además de fomentar los vínculos humanos, es la gobernanza sobre la tecnología. La IA no es solo un chatbot, es un catalizador que sirve para explotar la capacidad de uso de todos los datos. Por ello, la gestión de este poder requiere volver a lo básico: la lógica humana como filtro final.
Necesitamos establecer políticas claras sobre cómo y qué se puede subir a los modelos de IA, siempre evitando el riesgo del Shadow AI. Para eso hay que definir quién es el dueño de la interacción con el bot, definir accesos por roles dentro de la empresa y, tomar esa iniciativa, requiere de confianza sobre el equipo de personas que hacen a la compañía.
Pero, en definitiva, el management de una empresa tiene que posar la mirada más allá de las computadoras y los asistentes virtuales. Debe seguir el ejemplo de los directores que noche a noche montan espectáculos para emocionar y empatizar con su audiencia como si de una relación directa y personal se tratase. En definitiva, una relación teatral es en lo que debe estar pensando un ejecutivo cuando dirige a sus equipos de personas.
Por Roberto Ricossa, vicepresidente de F5 para Latinoamérica












