La continuidad operativa se convirtió en un desafío cotidiano para los organismos públicos frente a cortes de energía en momentos de alta demanda, tormentas intensas y sistemas que operan al límite. En ese escenario, la preparación para sostener servicios críticos sin interrupciones aparece como un punto de tensión para las áreas de tecnología y para la gestión de infraestructura.
Un estudio de Splunk, realizado junto con Foundry y basado en una encuesta a 207 responsables senior de decisiones de IT de organizaciones públicas y privadas, mostró que el 42% de los organismos del sector público se considera bien preparado para cumplir con los requisitos de resiliencia digital. El mismo relevamiento identificó una brecha de confianza en el entendimiento de esos requisitos: el 52% de los decisores de ambos sectores manifestó necesitar más seguridad sobre su comprensión, y en el sector público el porcentaje trepó al 56%.
En paralelo, a nivel global se observa un cambio de enfoque en continuidad del negocio y resiliencia. El Business Continuity Institute (BCI) registró que el 65,5% de las organizaciones incrementó la inversión en estas áreas y que el 45,4% ya cuenta con un responsable específico que reporta al directorio. La combinación de más recursos y mayor formalización de roles busca reducir el impacto de interrupciones operativas y acelerar la recuperación.
Desde Toltech Group, Pablo Abdala, ingeniero de Soluciones, planteó que la dificultad excede los eventos extremos y se vincula con la operación diaria. “En muchos casos, las organizaciones siguen operando con esquemas reactivos”, dijo Abdala. “El problema no aparece cuando ocurre un evento extraordinario, sino cuando sistemas que ya están exigidos no logran sostener la operación ante situaciones habituales”, agregó.
Uno de los puntos más sensibles es la operación de los centros de datos, donde se concentran servicios críticos tanto del sector público como del privado. Entre los principales riesgos aparecen los cortes de energía, las fallas en la infraestructura y los incidentes de seguridad. Para mitigar estos escenarios, se avanza en la implementación de sistemas de respaldo energético, redes redundantes, monitoreo en tiempo real y estrategias de ciberseguridad con detección temprana.
En Argentina, algunas jurisdicciones comenzaron a fortalecer su infraestructura. En Santa Fe se impulsa la modernización de los centros de datos con mejoras en la infraestructura eléctrica, control de acceso, monitoreo ambiental y esquemas de redundancia. Ese desarrollo se complementa con el despliegue de redes de comunicaciones de misión crítica, la expansión de la conectividad y la incorporación de herramientas de análisis para mejorar la respuesta ante incidentes.
De cara a los próximos años, la continuidad operativa estará marcada por una mayor adopción de inteligencia artificial aplicada a la detección y la respuesta automatizada, junto con el desarrollo de arquitecturas más resilientes.












