OpenAI sumó a Peter Steinberger, un desarrollador que en pocas semanas pasó de publicar un “proyecto experimental” a liderar uno de los lanzamientos más comentados del ecosistema de agentes personales. Sam Altman lo anunció públicamente en X: Steinberger se integra “para impulsar la próxima generación de agentes personales” y OpenClaw “vivirá en una fundación” como proyecto de código abierto que OpenAI continuará respaldando.
Steinberger confirmó la decisión en su sitio personal. Allí sostuvo que su objetivo es llevar los agentes “a todos” y explicó el nuevo encuadre institucional: OpenClaw se moverá a una fundación y permanecerá abierto e independiente, mientras él trabajará dentro de OpenAI.
Quién es Peter Steinberger
Steinberger es un desarrollador austríaco que se hizo visible por el ritmo de construcción y por una premisa de producto concreta: un asistente personal instalado en hardware propio, que opere sobre herramientas reales del usuario y no solo converse. En su texto del 14 de febrero de 2026 describió el último mes como “vertiginoso”, con una adopción que excedió el alcance previsto para un proyecto personal.
Medios especializados lo ubicaron como el creador de un agente que se volvió viral por la promesa de “hacer cosas” (gestionar calendario, ejecutar tareas y coordinar acciones) y por su foco en la capa operativa, donde la IA interactúa con servicios y flujos de trabajo.
Qué era OpenClaw antes del anuncio y por qué creció
OpenClaw se presenta como un asistente personal que corre en dispositivos propios y responde desde canales ya utilizados (mensajería y colaboración), con soporte adicional para voz y un “Canvas” en vivo.
El rasgo que más lo diferenció fue la capacidad de operar con acceso a archivos y herramientas del sistema, lo que habilita automatizaciones y ejecución de tareas. Esa “agencia” explica la rapidez del interés: el producto se posicionó en el punto exacto donde la industria busca pasar de la conversación a la acción.
Qué se sabe, puntualmente, sobre la contratación
Los datos públicos convergen en tres definiciones:
– Rol: Steinberger se une a OpenAI para trabajar en agentes personales, con foco en la “próxima generación”.
– Destino del proyecto: OpenClaw se reorganiza en una fundación y seguirá siendo código abierto e “independiente”.
– Apoyo de OpenAI: la compañía mantendrá respaldo al proyecto en su nuevo marco institucional.
Esa estructura sugiere una modalidad frecuente en tecnología: captar al fundador para acelerar una línea estratégica y, a la vez, sostener la comunidad del proyecto con una gobernanza separada.
Por qué OpenAI se mueve en este frente
La lógica del mercado es que los “agentes” se convierten en la interfaz de trabajo: conectan modelos de IA con correo, calendario, archivos y mensajería. En ese terreno, el diferencial ya no es solo “responder mejor”, sino integrar permisos, seguridad, experiencia de uso y confiabilidad operativa.
En esa transición, Steinberger aporta producto y ejecución sobre un formato que creció con rapidez: asistente en hardware propio, integración con múltiples canales y foco en tareas. Esa combinación explica que OpenClaw haya pasado de repositorio a activo de talento en un ciclo breve.











