En el contexto actual de transformación digital, la Inteligencia Artificial (IA) se posiciona como un factor disruptivo que obliga a las organizaciones a tomar decisiones estratégicas. Una de ellas es la incorporación del Chief AI Officer (CAIO), un rol que, lejos de ser una moda, se perfila como esencial para aquellas empresas que buscan liderar y no simplemente seguir la corriente tecnológica.
El CAIO no es un mero experto técnico, sino un estratega que articula innovación, negocio y ética. Su función principal no es programar algoritmos, sino asegurar que la IA potencie el propósito organizacional con efectividad, responsabilidad y visión. Carlos Rozen, socio de Advisory de BDO en Argentina, destaca que “el Chief AI Officer no es simplemente un ‘experto en tecnología’. Es un estratega de futuro, un líder ético y un articulador entre innovación, negocio y humanidad”.
Entre las cinco grandes misiones que debe asumir un CAIO se encuentran:
- Diseñar la estrategia de IA: Vincular el uso de la IA con los objetivos de negocio para fomentar innovación, eficiencia y diferenciación.
- Gobernar con ética: Establecer marcos éticos y políticas claras que garanticen un uso justo, transparente y no discriminatorio de la IA. Esto implica ajustar códigos de ética y capacitar a la organización para que la adopción de la IA se realice “sobre rieles” y “sin estrellarse”.
- Gestionar el riesgo tecnológico y reputacional: Evaluar impactos, prevenir sesgos, asegurar la explicabilidad de los modelos y anticipar regulaciones. La explicabilidad, entendida como la capacidad de comprender cómo y por qué un algoritmo toma decisiones, es fundamental para generar confianza y cumplir con normativas.
- Acompañar a las áreas: Actuar como socio estratégico de distintas áreas como Operaciones, Comercial, Marketing, Finanzas, Recursos Humanos, Legales y Compliance, facilitando y promoviendo la adopción de la IA.
- Impulsar la cultura de IA: Analizar impactos en personas y operaciones, desarrollar acciones mitigantes, capacitar y sensibilizar a todos los niveles para abrazar el cambio con entusiasmo y coraje.
La relación entre el CAIO y el área de Compliance es estratégica e imprescindible. A medida que la IA automatiza decisiones y procesa grandes volúmenes de datos, surgen riesgos éticos, legales y reputacionales que deben ser gestionados en conjunto. Rozen señala que “la relación entre el CAIO y el área de Compliance no solo es necesaria, sino estratégica, y hasta imprescindible”. Entre los aspectos clave de esta colaboración se encuentran:
- Gobernanza algorítmica: Asegurar que los modelos de IA sean auditables, trazables y documentados para demostrar su equidad y legalidad.
- Cumplimiento normativo: Adaptarse a regulaciones como el AI Act europeo y normativas locales, respetando principios de proporcionalidad, no discriminación y explicabilidad.
- Gestión del riesgo reputacional: Construir marcos preventivos y planes de respuesta ante incidentes que puedan afectar la confianza de clientes, empleados o terceros.
- Capacitación ética: Promover una cultura organizacional que comprenda los límites y responsabilidades del uso de la IA.
Finalmente, la incorporación de un CAIO es altamente recomendable para organizaciones que apuestan a liderar con IA o que cuentan con proyectos dispersos sin una visión común. Este rol no busca reemplazar personas, sino liberarlas de tareas rutinarias y mejorar la toma de decisiones. Como concluye Rozen, “invertir en un CAIO está alejado de sumarse a una moda, sino ponerle cerebro, corazón y coraje a la revolución que ya comenzó y avanza a velocidades sin precedentes”.
En definitiva, el Chief AI Officer representa una apuesta estratégica para que las empresas no sean meras seguidoras, sino quienes definan las reglas del juego en la era de la automatización inteligente.
(*) Socio de Governance, Risk & Compliance de BDO Argentina












