Andersen Consulting ya no es más Andersen Consulting. Y esto no tiene que ver únicamente con su separación definitiva de Arthur Andersen, formalizada en agosto por un arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional. Tampoco se resume sólo en la adopción de su nuevo nombre, Accenture. El cambio es más profundo y representa, en parte, el futuro mismo de la consultoría.
“La separación de la empresa y el cambio de marca coincidió con la finalización de un proceso de planeamiento estratégico que delineó una nueva misión para Andersen Consulting: la ampliación del alcance del negocio”, señala Daniel Nycz, presidente de Accenture en la Argentina.
“Nuestra definición interna apuntaba a reinventar la consultoría hacia el futuro. Ahora pretendemos ser más que una firma consultora. La idea es que las empresas que necesitan nuestros servicios profesionales nos vean como sus socios”, argumenta Nycz.
Para llevar a cabo este objetivo, la flamante Accenture agregó formalmente dos áreas de negocios nuevas a las tradicionales unidades de consultoría, tecnología y outsourcing. Una es la de alianzas y la otra la de venture capital.
Para el presidente local de Accenture, “el mercado podría estar cerca de la saturación, hay muchos competidores. Para conseguir un crecimiento de 20% anual que fue nuestra velocidad histórica necesitábamos una línea distinta de servicios”.
La firma materializa de esta manera la tendencia ya arraigada en las grandes consultoras de cobrar los honorarios profesionales con participaciones en empresas y de realizar inversiones directas en negocios atractivos.
“De las utilidades del año que terminó, alrededor de 20% proviene de la rentabilidad de compañías en la que somos socios a través de nuestra unidad de capital de riesgo”, señala Nycz, quien además aclara que hasta ahora estas inversiones generaban buenos resultados pero, básicamente, a través de un par de negocios aleatorios. “No estábamos estructuralmente posicionados en este segmento. Ahora, en lugar de ser oportunistas, vamos a ser proactivos. Al tener organizaciones dedicadas específicamente a esta área, en vez de esperar vamos a salir a buscar las mejores alternativas.”
Líneas horizontales
Aunque en la Argentina aún no comenzaron a incursionar en este segmento, Nycz asegura que lo harán en cuanto se instale en el mercado el nuevo nombre. Hasta ahora, uno de los negocios más fuertes de la filial local de Andersen Consulting fue el oustsourcing. “Más de la mitad de nuestros 1.200 profesionales están en contrato de larga duración de más de cinco años”, revela Nycz.
“Trataremos de hacer alianzas o inversiones en aquellas compañías que sean afines a las competencias que tenemos como profesionales, es decir, en el área de estrategias, procesos, tecnologías y recursos humanos.”
Si bien este nuevo posicionamiento responde en parte a las reglas de la nueva economía y a la explosión de las start-ups, el presidente de Accenture aclara que en la política de alianzas buscarán “ampliar horizontalmente la oferta de lo que hacemos. Si bien las empresas de software e Internet son las más afines, no se descartaría, por ejemplo, una alianza con un proveedor de servicios financieros que completaría nuestra oferta”.
El nuevo alcance de los negocios está asociado también a una posible oferta inicial de acciones (IPO en las siglas en inglés) que se concretaría a mediados de año. En febrero comenzaría un road show interno, en abril se contaría con la aprobación de los socios y en junio se lanzarían al mercado de capitales.
“De este modo, se cerraría un círculo estratégico que define al Accenture del mañana, con un alcance de negocios y un formato corporativo totalmente distinto”, destaca Nycz.
Capital propio
El ejecutivo asegura que al transformarse en una empresa con acciones cotizadas en bolsa se lograrán dos objetivos básicos que hasta ahora eran inalcanzables.
Uno de ellos es el acceso al capital porque, siendo una firma tradicionalmente de profesionales, no tenía manera de obtener fondos. “Si nosotros decidíamos estar en venture capital sin tener capital hubiese sido una contradicción”, explica Nycz. “Por otro lado, al transformarnos en una sociedad anónima, en una compañía internacional, vamos a tener una moneda de cambio para entrar en el juego de las alianzas y adquisiciones, ya que estas operaciones se realizan generalmente a través del intercambio de acciones”.
“Sentimos que esto es borrón y cuenta nueva. Tenemos que poner toda la energía en lo nuevo, y no necesariamente mirar hacia atrás. Nuestra intención es comunicar que tenemos un nuevo nombre y que también somos una empresa distinta. Somos más de lo que éramos antes.”
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