lunes, 1 de junio de 2026

    Breves

    Aerolíneas Argentinas

    ¿El último salvataje?


    El tiempo se acababa y la quiebra parecía inminente. Pero el plan de salvataje acordado entre el Estado español y el gobierno argentino rescató a Aerolíneas Argentinas de una caída que parecía inevitable. El convenio establece que la empresa recibirá alrededor de US$ 600 millones de manos de los españoles. La capitalización se realizará a través de la Sepi (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), dueña de 85% de la compañía.


    El aporte total, de US$ 650 millones, se distribuye de la siguiente forma: US$ 200 millones corresponden a fondos ya desembolsados por la Sepi, US$ 420 millones llegarán en el corto plazo, también de manos de la sociedad española, y alrededor de US$ 32,5 millones colocará el gobierno argentino, propietario de 5% de la aerolínea.


    El Estado español aclaró que no planea quedarse con la empresa y que, luego de sanear las cuentas de la compañía y asegurar su rentabilidad, buscará posibles compradores. Si bien no trascendió oficialmente el nombre de los candidatos, los analistas mencionaron a la norteamericana Delta Airlines, a Air France y a Singapur Airlines como potenciales inversores.


    Aunque el plan diseñado para superar la crisis financiera garantiza la preservación de las fuentes de trabajo, los gremios del sector temen que los anunciados programas de retiro voluntario se conviertan en despidos encubiertos, y aseguraron que la capitalización sólo alcanzaría para que la empresa sobreviva otros siete meses.


    Aerolíneas Argentinas acumula una deuda de US$ 870 millones, mayoritariamente contraída con el Estado español, y su balance financiero de 1999 registró pérdidas de alrededor de US$ 240 millones. En 1999, la norteamericana American Airlines se hizo cargo sin éxito de su management para abandonarlo pocos meses después.


    Quilmes

    La clave es la distribución


    La cervecera Quilmes busca asegurarse cerca de 85% de la distribución de los productos Pepsi. Y para ello está dispuesta a pagar alrededor de US$ 55 millones para quedarse con la Embotelladora del Interior (Edisa), que controla 18% de la distribución nacional de la empresa de gaseosas.


    Con cabeceras en Rosario, Tucumán y Resistencia, Edisa es la segunda productora y embotelladora nacional de Pepsi, con una capacidad de producción de 23 millones de cajones al año. La primera es Baesa, propiedad del gigante cervecero, que tiene 66% del mercado de la marca.


    Si bien al cierre de esta edición la transacción no se había concretado, directivos de Quilmes Industrial (Quinsa) confirmaron que llevaban adelante el due diligence de Edisa y que faltaría acordar el monto final de la operación con la familia Ruiz, accionista mayoritario de la compañía. Sin embargo, la decisión final la tendrá la Secretaría de Defensa de la Competencia que deberá autorizar la compra.


    Con esta operación Quinsa planea complementar la red de distribución de Baesa, que abarca el centro y sur del país, con la de Edisa, que tiene una fuerte presencia en el norte y noroeste. Los expertos del sector sostienen que la adquisición de Edisa es concordante con la decisión de Pepsico Internacional de unificar e integrar sus embotelladoras en los mercados nacionales en los que opera.


    Aseguran, además, que el objetivo de Quinsa es cubrir a corto plazo 100% del negocio de producción y distribución de Pepsi. Los US$ 63,9 millones obtenidos con la venta de su participación de 57,98% en Paresa, una de las embotelladoras paraguayas de Coca-Cola, le permitiría comprar las únicas dos embotelladoras argentinas de Pepsi que aún no están bajo su control: la santafesina Los Andes, de la familia Hunicken, y la neuquina Comahue.


    Alpargatas

    Cambio de timón


    Fue la principal industria textil argentina y los números que exhibía en 1995 así lo certificaban: por entonces sus ventas sumaban $ 450 millones, con marcas como Converse, Topper y Alpargatas. Pero al finalizar la década, la compañía de las familias Clutterbuck y Zavalía Lagos apenas lograba facturar $ 170 millones. Y en el primer semestre de 2000 tuvo pérdidas de US$ 90,5 millones.


    Mientras tanto, Alpargatas acumuló una deuda de alrededor de US$ 600 millones, que desde 1998 la mantuvo permanentemente al borde de la convocatoria de acreedores.


    Finalmente, encaró una reestructuración financiera y emitió una serie de global notes de su nueva deuda, que permitió reducir su pasivo a US$ 200 millones. Los US$ 400 millones restantes se canjearon por 93% de las acciones, que pasaron a manos de sus acreedores ­unas 30 instituciones bancarias y fondos de inversión­ con Newbridge y Farallon, de Estados Unidos, a la cabeza de la lista.


    Ahora, Newbridge se quedó con 14% y Farallon con 7%. La Corporación Financiera Internacional tendrá 14%, aunque no podrá participar del gerenciamiento debido a razones legales. Además, habrá 5% para los empleados.


    La reestructuración de la empresa en la Argentina y en la región estará a cargo de Guillermo Gotelli, que no abandonará su puesto de CEO de la firma.


    Alpargatas tiene entre sus estrategias el lanzamiento de nuevos diseños de calzados y el fortalecimiento de marcas propias. Tampoco se descarta la incorporación de nuevos socios estratégicos en el segmento textil y la venta de los negocios no relacionados con el core business, como su participación en firmas inmobiliarias y pesqueras.