jueves, 2 de abril de 2026

    “Queremos ser el Eximbank argentino”

    -¿Por qué modificaron el estatuto?


    -Porque el que estaba vigente desde la creación del banco, en 1991, nos daba muy pocos instrumentos para desarrollar productos, con lo que corríamos el riesgo de prolongar la situación actual. Este banco tiene $ 650 millones en cartera activa y un patrimonio de $ 490 millones, lo que equivale a una relación de 1,2. Este índice demuestra que la actividad comercial está atrasada con respecto a su potencial y a su capital. Y hoy el gobierno nacional demanda de un banco público de este tipo un papel más proactivo, lo que nos lleva a buscar formas de ampliar nuestra gama de productos.


    -Entonces, ahora ya tienen las manos libres para avanzar en lo que quieren. ¿Se está pensando en un completo cambio de identidad?


    -Seguimos siendo un banco cuya razón de ser es la financiación de las operaciones de comercio exterior y de los proyectos de inversión que ayuden al desarrollo de la economía. Pero ahora ampliamos el concepto de inversión, al incorporar la figura de proyectos de inversión en capital humano, para que no todo quede circunscripto a las máquinas.


    -En términos prácticos, ¿qué significa esa modificación?


    -Por ejemplo, que en poco tiempo vamos a poder ofrecer al mercado una línea para financiar la participación de profesionales en cursos de posgrado que se dicten aquí o en el exterior. Son créditos que vamos a canalizar a través de la banca privada. Estamos desarrollando las formas de garantías, porque de otro modo se corre el riesgo de que el spread que le ponga la banca privada sea muy alto. Habrá quienes podrán dar garantías personales y otros que entregarán el aval de su empresa; con un instrumento de este tipo se le quita a las empresas la presión de invertir en capacitación y se las ayuda a liberar recursos. La otra posibilidad es crear una sociedad de garantías para personas físicas.


    -¿Cuándo estarán estas líneas a disposición del público?


    -Es arriesgado decirlo, pero creo que será en unos dos meses. Queremos hacer algo que cierre bien, por eso no estamos aún en condiciones de hacer un anuncio formal. Además, creo que el lanzamiento querrá hacerlo el Presidente, porque esta iniciativa se enlaza con el portal Educ.ar y el plan de ventas masivas de computadoras que lanzó el Banco de la Nación.


    -¿Y cuándo se repaga el crédito?


    -El beneficiario lo empieza a cancelar cuando retorna del posgrado. Así es como funciona en otras partes del mundo. De hecho, esto surgió después de ver lo que hace la Corporación de Fomento (Corf) en Chile, que tiene US$ 50 millones permanentemente asignados y usados por estudiantes chilenos. El objetivo es que, a futuro, haya una clase dirigente más preparada e internacionalizada. Me parece que es un ingrediente que no hay que descuidar si queremos sostener en el tiempo un proceso de crecimiento de la economía argentina.


    -¿Los préstamos sólo serán para posgrados, o se aplicarán también a estudios terciarios o de grado?


    -Sólo para posgrados, porque es un ciclo más corto. Generalmente quien hace un posgrado ya trabaja (con lo que la posibilidad de pago del crédito es mayor). Además, tuvimos en cuenta que en el resto de los niveles el Estado ya hace su aporte al poner a disposición de la ciudadanía universidades gratuitas. Pero no es así en los posgrados. A ese nivel, o la familia ayuda, o una empresa respalda el esfuerzo. Y eso equivale a decir que no hay igualdad social en la Argentina en el acceso a la educación superior especializada. Ahora vamos a tratar de corregir esa inequidad.


    -Para aportar a las políticas activas del gobierno, ¿no se necesita un Bice minorista?


    -Creo que es inteligente que el Bice siga siendo mayorista, porque tiene un enorme campo de complementariedad con la banca comercial. Pero también creo que tenemos que tener la inteligencia necesaria para buscar instrumentos que sean útiles al sistema y a la economía sin romper este principio.


    -¿Y cómo se logran ambas cosas?


    -Por ejemplo, el cambio de estatuto, en su parte instrumental, ahora nos permite organizar, administrar e invertir en fondos fiduciarios, en tanto que antes sólo podíamos administrarlos. Además, podremos cofinanciar exportaciones, algo en lo que vamos a actuar con un pie en el primer piso. Esto significa que podremos compartir, junto con otro banco que califiquemos como socio, el riesgo de financiamiento. De hecho, ya estamos liderando con un banco oficial y otro privado líder, un sindicato para financiar una exportación de equipos a Filipinas.


    No es un cambio menor: ahora voy a poder recibir a un empresario y articular la operación (buscando socios que nos acompañen) sin tener que contentarme con darle sólo una lista con el nombre de los bancos comerciales a través de los que podía llegar al préstamo.


    -En cuanto a los fondos fiduciarios, ¿cuál es el objetivo?


    -Queremos generar oportunidades de crédito en las provincias. Partimos de una realidad: en la Argentina hay escasez de recursos, con lo que se hace necesario apalancar los existentes. No hay recursos para decir yo te subsidio y, además, una serie de normas del BCRA han dejado afuera a mucha gente.


    -¿Por qué apuntan a las provincias?


    -Porque sabemos que la desaparición de bancos pequeños y regionales se llevó consigo parte de la memoria crediticia del interior. Si uno era un tornero de San Rafael, con 20 o 30 años de tradición en la zona, el gerente del banco le daba crédito porque lo conocía y sabía de su compromiso con su actividad. El tornero quizá no tenía el mejor balance, pero igual tenía crédito. Pero con la desaparición de estos bancos, eso se perdió. Quien no tenga un buen balance ni una sociedad bien constituida, no califica. El que está en el banco dice: mi negocio está en tarjetas, prendas, hipotecas y grandes corporaciones, pero prestarle a un tornero de San Rafael…”.


    Para tratar de solucionar esto, buscaremos, con el fideicomiso, recrear la figura de una entidad financiera regional, que tenga un administrador local y se beneficie con un sistema de mayor permisividad para dar créditos, ya que el fondo fiduciario no entra en la regulatoria del BCRA.


    -¿Cómo lo van a constituir?


    -Regionalmente. Esto va a empezar en Mendoza, donde constituiremos un fideicomiso de dinero por un total de $ 100 millones, pero al que vamos a poner en marcha por tramos de $ 20 millones. El aporte de 30% del capital de fondo (es decir, unos $ 6 millones, en principio) lo aportan entre la Provincia, la Secretaría Pyme y el Ministerio del Interior, que suscriben títulos de participación que van a resultado. Otro 20% lo ponemos nosotros (nos quedamos con títulos con garantía subordinada) y el resto (50%) esperamos captarlo del mercado mediante la emisión de bonos, que son títulos preferidos.


    -En la Argentina de hoy, cuando se habla de captar fondos del mercado se piensa en las AFJP. ¿Ustedes apuntan a lo mismo?


    -Sí. Estamos apuntando a las AFJP. En este caso, el contrato del fideicomiso es impecable: hecho por los mejores estudios jurídicos de Buenos Aires. Y el manual de créditos va a estar evaluado por Moody´s. ¿Cuál es el riesgo?: que 50% de la asignación del crédito esté mal dada. Nosotros creemos que es un riesgo bajo. Además, la primera mitad de lo que se cobra va para los inversores institucionales.


    -Parece muy convencido de que con eso alcanza. Con todo, ¿quién define luego los desembolsos?


    -El Bice sólo va a ser organizador de los distintos fondos. Haremos la ingeniería financiera, el contrato del manual de crédito, juntaremos los fondos públicos con los privados y nos encargaremos de poner nuestros recursos. Pero la administración quedará en manos de quien gane la licitación por cobrarnos el menor precio y ofrecer la mejor historia como administrador de riesgo. Vamos a elegir entre el Galicia, el BankBoston, etcétera.


    -¿Y aceptarán esos bancos una tarea como ésta?


    -De las charlas previas, surge que están encantados. Es que, si esto funciona, va a servir para bancarizar a nuevos agentes económicos. ¿Cuál es nuestra mayor aspiración? Que se incorporen al sistema financiero empresarios con proyectos viables. Pero además hay que tener en cuenta que el administrador fiduciario, sin asumir riesgo de capital propio, irá evaluando quién es sujeto de crédito. Es decir, va a manejar información. Una especie de preescolar bancario…


    -¿Qué tipo de créditos darán estos fondos?


    -Serán créditos para Pymes, entre $ 20.000 y 300.000, y hasta siete años de plazo, de capital semilla.


    -¿Cuándo empiezan con esto?


    -En Mendoza ya firmamos el acuerdo. Quedan algunas cosas en discusión, pero aspiro a tener esto armado y puesto en la calle en 90 días.


    -Y en cuanto a la tasa, ¿qué estimaciones manejan?


    -Creemos que será inferior a 10% anual porque el BID (a través de la rama que estimula el desarrollo privado) se ha comprometido a integrar los fondos. Ellos lo van a tomar como una prueba piloto para determinar si resulta un instrumento viable que pueda ser utilizado en otro lugar de América latina.


    -¿Los fondos estarán dirigidos a algún tipo específico de demanda?


    -La idea es que no sea así. Pero en San Juan, donde se va a constituir el segundo fondo fiduciario, lo van a usar para reconvertir viejos viñedos dedicados a producir uva de vino común y sustituirlos por otros nuevos destinados al cultivo de uvas frescas sin pepita para exportación. Me dicen que la diferencia de precio entre una y otra es abismal. Lo que esa gente necesita es sacar la vieja vid, poner el nuevo sarmiento y esperar dos o tres años para que la nueva planta esté en producción. O sea, principalmente, necesita un plazo de gracia, además de plata y una tasa de interés razonable. Y eso es lo que queremos ofrecerles. Sé que en Neuquén están pensando en usarlos para financiar el emplazamiento de ahumaderos de trucha.


    -Hasta aquí, hay anuncios de créditos para la inversión. ¿Pensaron también en los exportadores?


    -Acabamos de crear una gerencia de comercio exterior. Tenemos mucho trabajo en esto porque un país que exporta sólo 10% de lo que produce tiene un problema serio, sobre todo si además debe el equivalente de cinco años de exportaciones. En verdad, lo que queremos es ser el Eximbank argentino.


    -La frase suena ambiciosa…


    -Es que el país necesita un banco de comercio exterior, que sea el brazo financiero que hoy le falta al área de promoción, que es la Fundación Exportar. México tiene el Bancomex, que cumple con las dos funciones: promociona y financia a los exportadores mexicanos.


    -¿Qué tienen para ofrecer en este área?


    -Lanzaremos el compre argentino, una línea de financiamiento a los importadores de bienes argentinos a través de los bancos del exterior. Vamos a empezar a canalizar crédito a través de la banca comercial del exterior, que sea investment grade. Tenemos preacuerdos con bancos de Uruguay, Colombia, Perú y Chile.


    -¿Cuánto le financiarán al comprador?

    -Lo mismo que le financiaría un exportador local: hasta US$ 25 millones,
    según la índole del producto y hasta un plazo máximo de
    10 años. Lo importante es que, hoy, un exportador argentino debe inmovilizar
    fondos propios, capital de trabajo propio, para financiar su exportación.
    Ahora, si yo le doy la plata a su comprador, le permito liberar capital de trabajo.

    ¿En
    qué invierte De la Rúa?

    Al presidente
    Fernando de la Rúa no le fue muy bien en sus apuestas financieras.
    Según surge de la declaración jurada patrimonial que presentó
    ante la Oficina Anticorrupcción, hizo buenos negocios con bonos
    argentinos pero no le fue bien con las acciones locales, entre otras cosas,
    por no haber diversificado su cartera.

    Por un total
    de $ 384.300, su portafolio se reparte en 60% de bonos (Global 17, FRB)
    y 40% de acciones de la firma agropecuaria y forestal Carlos Casado, de
    la procesadora y exportadora de carnes Garovaglio & Zorraquín,
    de la alimentaria Molinos, de la automotriz Renault y de Sol Petróleo.

    “No es un
    buen esquema de diversificación: están ausentes compañías
    de los sectores más dinámicos, como las telecomunicaciones
    y la banca”, dictamina un analista de Capital Markets.

    Según
    las fechas en que declara haber realizado la compra de cada papel, De
    la Rúa perdió entre 30 y 50% (a valores actuales) con cuatro
    de las cinco acciones que compró. Lo salvaron los rendimientos
    que en ese lapso dieron los bonos públicos.

    Extranjeras
    a la Bolsa

    Es conocida
    la crisis que atraviesa la Bolsa argentina: un volumen de negocios que
    se achica y el reemplazo de firmas locales por sus controlantes españolas.
    En procura de superar el trance, la pizarra se puebla cada vez más
    de empresas extranjeras que cotizan en Buenos Aires a través de
    los Certificados de Depósito Argentinos (Cedear). Y a los 169 que
    ya operan (110 lo hacen con cierta asiduidad y en algunos días
    se llevan entre 30 y 40% de los negocios) se agregarán otros 82
    que abrirán la posibilidad de que los inversores argentinos puedan
    hacerse de papeles japoneses o mexicanos, algo imposible hasta el momento.

    El Cedear,
    versión local de los ADR estadounidenses, son certificados de depósito
    que emite un banco contra acciones de una empresa que no cotiza en el
    país. El mecanismo fue creado en 1998 como respuesta al creciente
    éxodo de cotizantes y la mayor predisposición de los ahorristas
    locales para invertir en empresas del exterior.

    Si los trámites
    en marcha ante la Comisión Nacional de Valores culminan con éxito,
    los inversores locales tendrán por primera vez la oportunidad de
    invertir en títulos de una docena de empresas japonesas, coreanas
    y de Hong Kong, entre las que se encuentran el Bank of Tokio, Mitsubishi,
    Canon, China Telecom, Fuji Photo, Honda Motor, Matsushita Electric Co.,
    NTT, Sanyo, Sony Corporation, Hitachi y Toyota Motor, entre otras. También
    se incorporarán seis compañías de capitales mexicanos:
    Telmex, Cemex, Grupo Televisa, Coca Cola Femsa, Fomento Económico
    Mexicano (Femsa) y Grupo Elektra.

    Pero no
    son las únicas. En el nuevo grupo de Cedear viene, como si fuera
    extranjera, una empresa local: Impsat, del grupo Pescarmona, la compañía
    que se largó a cotizar en el Nasdaq sin siquiera pasar por la pizarra
    de Buenos Aires.

    Y el mercado
    quedará dominado por los Cedear, ya que estarán habilitados
    251 títulos de este tipo contra 122 empresas cotizantes.

    El Bapro
    sin Vivienda

    El Banco
    Provincia necesita mejorar sus números. Y su socio, el Santander
    Central Hispano (dueño del Río), quiere ampliar sus negocios
    argentinos. No resultó, por lo tanto, sorprendente que la entidad,
    comandada ahora por Ricardo Gutiérrez, haya decidido vender su
    parte (50% del paquete) en Orígenes Vivienda (OV), la empresa que
    creó, tres años atrás, con sus socios españoles.

    Lo que sí
    resulta sugestivo es el cambio de estrategia que viene de la mano de esta
    operación. Es que, una vez que controlen OV, los españoles
    la transformarán en un banco para pelear palmo a palmo el competitivo
    segmento del negocio hipotecario. Con ese objetivo, el BSCH ya inició
    los trámites ante el Banco Central para hacer de la compañía
    una entidad financiera.

    El motivo
    básico del cambio es impositivo. Hasta ahora, OV se financia emitiendo
    deuda, pero, como no es un banco, se le aplica el impuesto a los intereses,
    lo que representa una desventaja operativa que ahora se busca eliminar.

    El Galicia
    apuesta al B2B

    El Grupo
    Financiero Galicia (GGAL), su controlado Banco Galicia y el brasileño
    Unibanco acordaron con PT Prime, una empresa del grupo Portugal Telecom,
    una alianza estratégica destinada al desarrollo de negocios business
    to business
    en el Mercosur.

    La asociación,
    que involucra una inversión cercana a los US$ 100 millones, apunta
    a la creación de una red de transmisión vía Internet
    entre empresas y proveedores y el desarrollo de mercados virtuales para
    operaciones comerciales y de servicios de apoyo al e-commerce.

    “El business
    to business
    será el rey del comercio electrónico”, vaticinó
    Carlos Vasconcellos, presidente de Tradecom, una compañía
    controlada por Portugal Telecom, en una videoconferencia simultánea
    celebrada en San Pablo, Lisboa y Buenos Aires.

    Los socios
    se comprometieron a poner en marcha, en la primera semana de noviembre,
    una prueba piloto para empresas brasileñas y argentinas que operará
    dentro de la denominada Global Trading Web de la plataforma Commerce One,
    el líder mundial en soluciones de comercio electrónico que
    vincula a compradores y proveedores.

    La alianza
    es un primer paso orientado a la creación de un portal de negocios
    entre empresas de la región para generar nuevas oportunidades en
    el mercado B2B de América latina.

    La iniciativa
    contempla la constitución de cuatro compañías: dos
    en Brasil y dos en la Argentina. Unas tendrán a cargo la operación
    y mantenimiento de la plataforma tecnológica en cada uno de los
    países y las otras se ocuparán de atraer los clientes y
    desarrollar las oportunidades de negocios.

    Los socios
    esperan que el rendimiento de este proyecto alcance a US$ 20 millones
    el próximo año y 215 millones dentro de un quinquenio. Para
    ello, esperan incorporar entre 2.000 y 3.000 grandes compradores y 4.000
    y 5.000 proveedores.