-¿Por qué modificaron el estatuto?
-Porque el que estaba vigente desde la creación del banco, en 1991, nos daba muy pocos instrumentos para desarrollar productos, con lo que corríamos el riesgo de prolongar la situación actual. Este banco tiene $ 650 millones en cartera activa y un patrimonio de $ 490 millones, lo que equivale a una relación de 1,2. Este índice demuestra que la actividad comercial está atrasada con respecto a su potencial y a su capital. Y hoy el gobierno nacional demanda de un banco público de este tipo un papel más proactivo, lo que nos lleva a buscar formas de ampliar nuestra gama de productos.
-Entonces, ahora ya tienen las manos libres para avanzar en lo que quieren. ¿Se está pensando en un completo cambio de identidad?
-Seguimos siendo un banco cuya razón de ser es la financiación de las operaciones de comercio exterior y de los proyectos de inversión que ayuden al desarrollo de la economía. Pero ahora ampliamos el concepto de inversión, al incorporar la figura de proyectos de inversión en capital humano, para que no todo quede circunscripto a las máquinas.
-En términos prácticos, ¿qué significa esa modificación?
-Por ejemplo, que en poco tiempo vamos a poder ofrecer al mercado una línea para financiar la participación de profesionales en cursos de posgrado que se dicten aquí o en el exterior. Son créditos que vamos a canalizar a través de la banca privada. Estamos desarrollando las formas de garantías, porque de otro modo se corre el riesgo de que el spread que le ponga la banca privada sea muy alto. Habrá quienes podrán dar garantías personales y otros que entregarán el aval de su empresa; con un instrumento de este tipo se le quita a las empresas la presión de invertir en capacitación y se las ayuda a liberar recursos. La otra posibilidad es crear una sociedad de garantías para personas físicas.
-¿Cuándo estarán estas líneas a disposición del público?
-Es arriesgado decirlo, pero creo que será en unos dos meses. Queremos hacer algo que cierre bien, por eso no estamos aún en condiciones de hacer un anuncio formal. Además, creo que el lanzamiento querrá hacerlo el Presidente, porque esta iniciativa se enlaza con el portal Educ.ar y el plan de ventas masivas de computadoras que lanzó el Banco de la Nación.
-¿Y cuándo se repaga el crédito?
-El beneficiario lo empieza a cancelar cuando retorna del posgrado. Así es como funciona en otras partes del mundo. De hecho, esto surgió después de ver lo que hace la Corporación de Fomento (Corf) en Chile, que tiene US$ 50 millones permanentemente asignados y usados por estudiantes chilenos. El objetivo es que, a futuro, haya una clase dirigente más preparada e internacionalizada. Me parece que es un ingrediente que no hay que descuidar si queremos sostener en el tiempo un proceso de crecimiento de la economía argentina.
-¿Los préstamos sólo serán para posgrados, o se aplicarán también a estudios terciarios o de grado?
-Sólo para posgrados, porque es un ciclo más corto. Generalmente quien hace un posgrado ya trabaja (con lo que la posibilidad de pago del crédito es mayor). Además, tuvimos en cuenta que en el resto de los niveles el Estado ya hace su aporte al poner a disposición de la ciudadanía universidades gratuitas. Pero no es así en los posgrados. A ese nivel, o la familia ayuda, o una empresa respalda el esfuerzo. Y eso equivale a decir que no hay igualdad social en la Argentina en el acceso a la educación superior especializada. Ahora vamos a tratar de corregir esa inequidad.
-Para aportar a las políticas activas del gobierno, ¿no se necesita un Bice minorista?
-Creo que es inteligente que el Bice siga siendo mayorista, porque tiene un enorme campo de complementariedad con la banca comercial. Pero también creo que tenemos que tener la inteligencia necesaria para buscar instrumentos que sean útiles al sistema y a la economía sin romper este principio.
-¿Y cómo se logran ambas cosas?
-Por ejemplo, el cambio de estatuto, en su parte instrumental, ahora nos permite organizar, administrar e invertir en fondos fiduciarios, en tanto que antes sólo podíamos administrarlos. Además, podremos cofinanciar exportaciones, algo en lo que vamos a actuar con un pie en el primer piso. Esto significa que podremos compartir, junto con otro banco que califiquemos como socio, el riesgo de financiamiento. De hecho, ya estamos liderando con un banco oficial y otro privado líder, un sindicato para financiar una exportación de equipos a Filipinas.
No es un cambio menor: ahora voy a poder recibir a un empresario y articular la operación (buscando socios que nos acompañen) sin tener que contentarme con darle sólo una lista con el nombre de los bancos comerciales a través de los que podía llegar al préstamo.
-En cuanto a los fondos fiduciarios, ¿cuál es el objetivo?
-Queremos generar oportunidades de crédito en las provincias. Partimos de una realidad: en la Argentina hay escasez de recursos, con lo que se hace necesario apalancar los existentes. No hay recursos para decir yo te subsidio y, además, una serie de normas del BCRA han dejado afuera a mucha gente.
-¿Por qué apuntan a las provincias?
-Porque sabemos que la desaparición de bancos pequeños y regionales se llevó consigo parte de la memoria crediticia del interior. Si uno era un tornero de San Rafael, con 20 o 30 años de tradición en la zona, el gerente del banco le daba crédito porque lo conocía y sabía de su compromiso con su actividad. El tornero quizá no tenía el mejor balance, pero igual tenía crédito. Pero con la desaparición de estos bancos, eso se perdió. Quien no tenga un buen balance ni una sociedad bien constituida, no califica. El que está en el banco dice: “mi negocio está en tarjetas, prendas, hipotecas y grandes corporaciones, pero prestarle a un tornero de San Rafael…”.
Para tratar de solucionar esto, buscaremos, con el fideicomiso, recrear la figura de una entidad financiera regional, que tenga un administrador local y se beneficie con un sistema de mayor permisividad para dar créditos, ya que el fondo fiduciario no entra en la regulatoria del BCRA.
-¿Cómo lo van a constituir?
-Regionalmente. Esto va a empezar en Mendoza, donde constituiremos un fideicomiso de dinero por un total de $ 100 millones, pero al que vamos a poner en marcha por tramos de $ 20 millones. El aporte de 30% del capital de fondo (es decir, unos $ 6 millones, en principio) lo aportan entre la Provincia, la Secretaría Pyme y el Ministerio del Interior, que suscriben títulos de participación que van a resultado. Otro 20% lo ponemos nosotros (nos quedamos con títulos con garantía subordinada) y el resto (50%) esperamos captarlo del mercado mediante la emisión de bonos, que son títulos preferidos.
-En la Argentina de hoy, cuando se habla de captar fondos del mercado se piensa en las AFJP. ¿Ustedes apuntan a lo mismo?
-Sí. Estamos apuntando a las AFJP. En este caso, el contrato del fideicomiso es impecable: hecho por los mejores estudios jurídicos de Buenos Aires. Y el manual de créditos va a estar evaluado por Moody´s. ¿Cuál es el riesgo?: que 50% de la asignación del crédito esté mal dada. Nosotros creemos que es un riesgo bajo. Además, la primera mitad de lo que se cobra va para los inversores institucionales.
-Parece muy convencido de que con eso alcanza. Con todo, ¿quién define luego los desembolsos?
-El Bice sólo va a ser organizador de los distintos fondos. Haremos la ingeniería financiera, el contrato del manual de crédito, juntaremos los fondos públicos con los privados y nos encargaremos de poner nuestros recursos. Pero la administración quedará en manos de quien gane la licitación por cobrarnos el menor precio y ofrecer la mejor historia como administrador de riesgo. Vamos a elegir entre el Galicia, el BankBoston, etcétera.
-¿Y aceptarán esos bancos una tarea como ésta?
-De las charlas previas, surge que están encantados. Es que, si esto funciona, va a servir para bancarizar a nuevos agentes económicos. ¿Cuál es nuestra mayor aspiración? Que se incorporen al sistema financiero empresarios con proyectos viables. Pero además hay que tener en cuenta que el administrador fiduciario, sin asumir riesgo de capital propio, irá evaluando quién es sujeto de crédito. Es decir, va a manejar información. Una especie de preescolar bancario…
-¿Qué tipo de créditos darán estos fondos?
-Serán créditos para Pymes, entre $ 20.000 y 300.000, y hasta siete años de plazo, de capital semilla.
-¿Cuándo empiezan con esto?
-En Mendoza ya firmamos el acuerdo. Quedan algunas cosas en discusión, pero aspiro a tener esto armado y puesto en la calle en 90 días.
-Y en cuanto a la tasa, ¿qué estimaciones manejan?
-Creemos que será inferior a 10% anual porque el BID (a través de la rama que estimula el desarrollo privado) se ha comprometido a integrar los fondos. Ellos lo van a tomar como una prueba piloto para determinar si resulta un instrumento viable que pueda ser utilizado en otro lugar de América latina.
-¿Los fondos estarán dirigidos a algún tipo específico de demanda?
-La idea es que no sea así. Pero en San Juan, donde se va a constituir el segundo fondo fiduciario, lo van a usar para reconvertir viejos viñedos dedicados a producir uva de vino común y sustituirlos por otros nuevos destinados al cultivo de uvas frescas sin pepita para exportación. Me dicen que la diferencia de precio entre una y otra es abismal. Lo que esa gente necesita es sacar la vieja vid, poner el nuevo sarmiento y esperar dos o tres años para que la nueva planta esté en producción. O sea, principalmente, necesita un plazo de gracia, además de plata y una tasa de interés razonable. Y eso es lo que queremos ofrecerles. Sé que en Neuquén están pensando en usarlos para financiar el emplazamiento de ahumaderos de trucha.
-Hasta aquí, hay anuncios de créditos para la inversión. ¿Pensaron también en los exportadores?
-Acabamos de crear una gerencia de comercio exterior. Tenemos mucho trabajo en esto porque un país que exporta sólo 10% de lo que produce tiene un problema serio, sobre todo si además debe el equivalente de cinco años de exportaciones. En verdad, lo que queremos es ser el Eximbank argentino.
-La frase suena ambiciosa…
-Es que el país necesita un banco de comercio exterior, que sea el brazo financiero que hoy le falta al área de promoción, que es la Fundación Exportar. México tiene el Bancomex, que cumple con las dos funciones: promociona y financia a los exportadores mexicanos.
-¿Qué tienen para ofrecer en este área?
-Lanzaremos el compre argentino, una línea de financiamiento a los importadores de bienes argentinos a través de los bancos del exterior. Vamos a empezar a canalizar crédito a través de la banca comercial del exterior, que sea investment grade. Tenemos preacuerdos con bancos de Uruguay, Colombia, Perú y Chile.
-¿Cuánto le financiarán al comprador?
-Lo mismo que le financiaría un exportador local: hasta US$ 25 millones,
según la índole del producto y hasta un plazo máximo de
10 años. Lo importante es que, hoy, un exportador argentino debe inmovilizar
fondos propios, capital de trabajo propio, para financiar su exportación.
Ahora, si yo le doy la plata a su comprador, le permito liberar capital de trabajo.
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