sábado, 4 de abril de 2026

    La voz de los gobernadores

    1. ¿Cuáles son, a su criterio, las principales restricciones al desarrollo de su provincia o región?

    2. ¿Cómo evalúa el actual esquema de relación entre las provincias y la Nación?
    3. ¿Cuáles son las perspectivas de su provincia o región en el mediano plazo?


    Aquí se transcriben las respuestas de los gobernadores José Manuel de la Sota, de Córdoba, Rubén Marín, de La Pampa, y Gildo Insfran, de Formosa.


    José Manuel de la Sota – Córdoba

    “Apostamos a la baja de impuestos”


    1. Las principales restricciones al desarrollo de la actividad económica de mi provincia están determinadas por factores que castigan con sobrecostos la productividad de la economía en general y de las empresas en particular, especialmente las pequeñas y medianas. Ellos son, fundamentalmente, los altos impuestos que gravaban la actividad económica y que he comenzado a disminuir drásticamente desde el primer día de mi gobierno; algo que continuaremos haciendo hasta abarcar la totalidad de la economía provincial.


    Un segundo aspecto, muy importante, es el alto costo de la energía eléctrica, que viene castigando desde hace años los costos de producción, particularmente de las Pymes, que no pueden acceder al mercado mayorista de energía. Este factor ha comenzado a ser atacado a través del proceso de concesionamiento de la empresa de electricidad provincial, que tiene como objetivo fundamental una mejora en el servicio y una rebaja en el costo de este importante insumo. La desregulación de los honorarios profesionales, a través de la eliminación del carácter de orden público de éstos, contribuirá, además, a la disminución de los costos.


    El constante déficit presupuestario, que se sucediera durante más de 15 años, ha ido descargando su peso sobre la actividad económica, vía presión impositiva por un lado y creciente endeudamiento por el otro. También esto ha comenzado a ser revertido mediante la aprobación de un presupuesto levemente superavitario para este año. La falta de infraestructura (electricidad, gas, agua y caminos, especialmente en el interior) ha conspirado contra un eficiente desarrollo de la actividad productiva.

    2. La relación entre las provincias y la Nación es buena, puesto que particularmente nosotros apostamos a que al país le vaya bien, y decimos esto a pesar de que no se está cumpliendo con el Acuerdo Federal, que hemos firmado en diciembre de 1999. Creemos que tanto el Gobierno Nacional como nosotros buscamos el mismo fin: eliminación del déficit, crecimiento económico, etc.; pero lo hacemos por distintos caminos. Nosotros apostamos a la baja de impuestos como forma de recaudar mejor e incentivar la actividad productiva.


    Por otra parte, creemos que se debe discutir una nueva ley de coparticipación federal que permita la eliminación de impuestos distorsivos que aún permanecen en los ámbitos nacional y provincial. Creemos, además, que las decisiones, en especial en materia de políticas sociales, que deben ser tomadas a escala nacional, deben adoptarse con la premura y energía necesarias.

    3. Somos optimistas. Aunque nuestro futuro siempre estará condicionado por el contexto nacional, tenemos excelentes recursos humanos en sus distintos niveles, fuerte desarrollo de la comunidad universitaria que potencia esos recursos y un empresariado dispuesto a invertir, que confía en nuestras políticas y en la reforma del Estado, que aún estaba pendiente en Córdoba. Una muestra de ello son los anuncios de inversión que desde el sector privado se han venido produciendo en los últimos tiempos y que, sin ninguna duda, continuarán.


    Rubén Marín – La Pampa

    Modernizar el modelo de gestión


    1. La provincia de La Pampa ha tenido siempre un fuerte perfil agropecuario. Dentro de este modelo, la principal limitación ha sido la falta de agua, algo que estamos resolviendo a través de una obra trascendente, como es el acueducto que toma agua del Río Colorado e irriga prácticamente toda la provincia.


    Desde una perspectiva empresaria, se observa que la falta de una fuerte tradición industrial, el reducido tamaño y cantidad de industrias y servicios de complejidad, la fuerte dependencia del conjunto de la economía del sector primario, la escasa capacidad de planificación, management y marketing estratégico de las empresas, y las dificultades para innovar y hacer frente a los procesos de cambio que impone la globalización y la apertura, han hecho que la Provincia no sea competitiva a escala nacional e internacional. Estamos frente a un problema cultural de falta de innovación y dinamismo de la economía provincial, que estamos revirtiendo a partir de una estrategia de mejoramiento de la competitividad sistémica, y desarrollo y maduración de complejos productivos agroindustriales.


    En cuanto a la captación de inversores (fundamental para toda política de desarrollo), nuestra provincia, con apenas 320.000 habitantes, no constituye una plaza atractiva para las empresas productoras de bienes para el mercado interno. Por otra parte, el hecho de ser una provincia mediterránea, distanciada de los mayores centros de consumo del país, hace que se torne importante la incidencia del transporte en la estructura de costos, a lo que se suma una dependencia del transporte automotor carretero.


    2. La relación con el gobierno nacional es buena en lo que respecta al diálogo entablado tanto con el Presidente de la Nación como con sus ministros. Sin embargo, los gobernadores (al menos los del Partido Justicialista) vemos con cierta preocupación la demora en la implementación de las políticas acordadas oportunamente con las diferentes áreas de gobierno.


    A pesar de ello, apostamos y creemos en el constante mejoramiento de las relaciones institucionales, actitud que los gobernadores hemos puesto de manifiesto en el acompañamiento y apoyo ofrecido al Presidente para la implementación de políticas que cuiden la estabilidad económica con medidas de reactivación de inversiones y exportaciones.


    3. Desde el punto de vista de infraestructura, equipamiento y calidad de vida, la provincia de La Pampa es una de las mejores del país. Si a estas condiciones estructurales, indispensables para la realización de inversiones, le sumamos que el gobierno provincial está avanzando en la modernización de su modelo de gestión del desarrollo económico, con nuevos programas y nuevas estructuras de apoyo para el sector empresario, creemos que en poco tiempo más vamos a ser una provincia muy competitiva para el sector agroindustrial de calidad, y muy atractiva para nuevas inversiones.


    En ese sentido, son aportes de suma importancia el Acueducto del Río Colorado y la Zona Franca de La Pampa, ubicada en General Pico. Esta última brinda al inversor nuevas ventajas económicas, únicos beneficios en el país (no los posee ninguna zona franca del país) que, entendemos, nos permitirá crear un polo de desarrollo con influencia regional que dinamizará la economía local y regional.


    El acueducto, por otra parte, permitirá abastecer a la población y a las actividades productivas con agua de calidad y en cantidades suficientes, puesto que prevé satisfacer la demanda de este recurso hasta el año 2037, lo que nos permitirá modificar las condiciones naturales para favorecer la calidad de vida y la expansión del crecimiento económico.


    Por ello es que percibimos un futuro promisorio para nuestra provincia, donde creemos que, resolviendo algunos aspectos vinculados con los problemas de escala productiva y de mercado, nos encontramos ante las condiciones óptimas para captar inversión y crecer en un futuro inmediato.


    Gildo Insfran – Formosa

    La deuda social


    1. La principal restricción al desarrollo de nuestra provincia es la carencia de infraestructura social básica. Razones estratégicas y de defensa nacional ­por hipótesis de conflicto con nuestra hermana República del Paraguay­ impidieron la concreción de obras viales, energéticas, telecomunicaciones e hídricas que coadyuven a la radicación de inversiones privadas.


    Estas restricciones políticas e institucionales sumadas a las restricciones financieras derivadas de los pactos fiscales suscriptos con la Nación implicaron una transferencia de recursos de la provincia a la Nación equivalente a la deuda que hoy registra Formosa.


    Por lo demás, las restricciones históricas para el desarrollo de la provincia han acumulado una deuda social del país con esta región. Nosotros no contamos con regímenes de promoción industrial y, oportunamente, con el impuesto inflacionario en el período 1988-1991, la Nación extrajo una masa de $ 73.000 millones que deberían ser coparticipados para el desarrollo del país. También los pactos fiscales I y II y el compromiso federal representaron una succión de recursos de la Nación a las provincias por un monto equivalente a $ 28.000 millones en los últimos ocho años.


    La provincia de Formosa ha perdido en los últimos doce años $ 2.000 millones por resignar transferencias de diferentes características que favorecieron a otras provincias o a la Nación. Esta cifra equivale a más de dos veces su deuda pública, que genera un flujo de recursos para destinar a pagar sus servicios y que impiden ser aplicados al desarrollo económico y social de los formoseños.


    Nuestra provincia no cuenta con promoción industrial, ni recibimos compensaciones por la no transferencia del sistema previsional a la Nación, ni tampoco existieron políticas activas y específicas del país para desarrollar esta región, como sí recibieron otras provincias. Ni la ley de inversiones mineras, ni el régimen automotor benefician a Formosa. Solamente el régimen de diferimiento impositivo para proyectos no industriales permitió en el último año canalizar inversiones por $ 70 millones en un plazo de trece años.


    Estas son nuestras restricciones. Si no tenemos herramientas e instrumentos excepcionales para apoyar la inversión privada y realizar esfuerzos conjuntos para la inversión pública, será difícil que nos desarrollemos.


    2. Los esfuerzos de la provincia no se ven acompañados por la Nación en acciones que redunden en beneficio para el crecimiento de nuestra economía con el objeto de generar empleo productivo.


    La provincia de Formosa ocupa el puesto 12º de transferencias nacionales por habitante si efectivamente se computan el gasto público nacional en las provincias, las transferencias adicionales, los regímenes de promoción industrial y las cajas previsionales transferidas.


    Por lo tanto, resulta imprescindible redefinir las relaciones, no sólo financieras entre la Nación y las provincias, sino también económicas con el objeto de que nuestras economías puedan desarrollarse con mayor autonomía para generar empleo productivo.


    3. Nuestras perspectivas dependen de la reestructuración de nuestra deuda pública, del diseño de un nuevo sistema de relaciones financieras y económicas entre la Nación y las provincias y de las perspectivas macroeconómicas del país.


    Con la resolución de la deuda pública, que es nuestra principal restricción fiscal, es posible avanzar en el equilibrio financiero de carácter estructural para invertir fuertemente en apoyo a las actividades productivas.


    En este contexto, con el apoyo del gobierno nacional para el desarrollo de nuestra región en el sentido de otorgar ciertos instrumentos que nos brinden posibilidades genuinas para el desarrollo de muchos de nuestros complejos productivos estratégicos, y con el crecimiento de la economía, es posible reactivar muchos sectores que hoy están castigados, para que vuelvan a producir competitivamente.


    Tenemos complejos productivos estratégicos que pueden ser muy competitivos con reformas adicionales, con reducción de costos sistémicos y con estrategias productivas coordinadas entre la Nación y las provincias.