sábado, 31 de enero de 2026

    Proceso, más que tecnología

    -¿Business intelligence es una tecnología?

    -No es una tecnología. Es una postura y una actitud. Por supuesto,
    el proceso de BI está apoyado en tecnologías. Mucha gente dice
    que es una tecnología porque no hay una definición muy clara y,
    como quienes promueven el proceso son empresas de tecnología, muchas
    veces se lo confunde. Pero es un término definido: es el proceso de descubrir
    información a partir de datos, con el objetivo de adquirir conocimientos
    para apoyar la toma de decisiones. Esta definición implica, muchas veces,
    un cambio cultural en la empresa y en las personas, ya que hay que entender
    muy bien cada uno de sus componentes. Datos son los componentes básicos
    a partir de los cuales se crea la información. Información son
    datos insertados en un contexto. Contexto es la situación que se analiza.
    A partir de la información se llega al conocimiento que permite tomar
    decisiones adecuadas, logrando ventajas competitivas. Los datos pueden estar
    guardados en una máquina, pero el contexto sólo puede ser analizado
    por las personas que entienden sus relaciones y tendencias.

    -¿Cómo se diferencia del datawarehousing?

    -En mi opinión, son sinónimos. La única diferencia es
    que el proceso de datawarehousing exige la construcción y el mantenimiento
    del datawarehouse, que es la base de datos integrada de la empresa, mientras
    el proceso de BI no tiene, en su definición, la necesidad del datawarehouse,
    pero es fundamental. Por ejemplo, el Banco Real, en Brasil, es una entidad minorista
    que tiene una aseguradora, maneja tarjetas de crédito, controla una heladería,
    una cadena de tiendas de materiales de construcción. Es decir: es un
    conglomerado. Entonces, le resultaría muy interesante saber que determinado
    cliente tiene cuenta en el banco y también compra helados. Si se tiene
    un proceso de BI orientado sólo al banco, nunca sabrá qué
    relación tiene este cliente con la corporación. Entonces se puede
    caer en el error de considerar que ese cliente no es bueno para el banco y echarlo,
    a pesar de que tiene una empresa constructora y compra sus insumos en la cadena
    de tiendas de materiales del holding. Si el grupo empresario tiene su
    datawarehouse, sabrá que ese cliente existe y sabrá cuánto
    vale para la organización.

    -¿Esto quiere decir que BI también incorpora la variable
    tiempo?

    -Sí. La única forma de prever el futuro es estudiando el pasado.
    La tendencia del mercado se marca estudiando el pasado y, al aplicarlo a nuestra
    relación con los clientes, podemos anticipar situaciones donde otros
    consumidores se fueron y evitar que este cliente se vaya.

    -Este concepto, que implica la democratización de la empresa
    para que la información fluya en toda la organización, no es nuevo.

    -Es cierto. Lo que ocurre es que los cambios culturales son lentos y hay que
    tener en cuenta que si la gente no cambia, hay que cambiar a la gente. Por otra
    parte, en América latina sólo ahora comienza la competencia. Hasta
    hace poco, la mayoría de las empresas eran monopólicas y no necesitaban
    de estos cambios. Y en los espacios no monopolizados había protección
    del Estado. Además, por ejemplo en Estados Unidos, las empresas están
    comenzando a pagar por saber quiénes son sus clientes. Un conocido refresco
    incorporó a sus cajas de 12 latas un cupón. Si el consumidor llena
    ese cupón y lo envía, recibe como recompensa otra caja de refrescos
    gratis. Hoy la tecnología nos permite almacenar todos esos datos y las
    empresas tienen la posibilidad de conocer a todos sus clientes. Y esto lo hacen
    porque cambian su forma de pensar, avanzan cuando el resto no lo hace, y tienen
    en cuenta que la estrategia no es estática.

    -¿Cómo lo toman las organizaciones?

    -Muchas veces están preocupadas por problemas tácticos de corto
    plazo y no por estrategias a largo plazo. Con esto no quiero decir que no es
    necesario aplicar BI a departamentos; eso es importante. Pero más tarde,
    cuando los problemas locales están resueltos, hay que dar un paso adelante
    y tener los datos integrados a lo largo de la organización.

    -¿Cómo observa la situación de América latina
    en materia de BI?

    -Me voy a permitir contar una anécdota. En 1986 estaba en Estados Unidos
    estudiando los programas CAD para diseño y quedé muy impresionado.
    Cuando volví a Brasil me encontré con un arquitecto amigo, a quien
    le recomendé que lo pusiera en práctica. Tenía un estudio
    muy chico y el se negó porque decía que era para empresas grandes.
    El tema es al revés. El mercado latinoamericano está lleno de
    empresas pequeñas que deben competir con gigantes del planeta y tienen
    que hacerlo de la forma más inteligente, ya que no se puede competir
    por fricción con empresas que son dueñas del mercado. En aquella
    época, la única posibilidad que mi amigo tenía para competir
    con grandes estudios de arquitectura era a través de tecnologías
    que le permitieran hacer cosas que otros no estaban haciendo. Lamentablemente,
    los latinoamericanos tenemos complejo de inferioridad, y eso no tiene sentido,
    porque tenemos las mismas tecnologías que los países desarrollados
    y la única forma de salir de este tipo de ambiente es compitiendo en
    forma flexible, anticipando las tendencias del mercado.

    -Más allá del complejo de inferioridad, ¿qué
    cambios culturales deben hacer las empresas latinoamericanas para hacer BI?

    -Las personas. Las empresas están hechas de personas. No se puede decir
    “mi empresa es muy pequeña para pensar en eso”. Es al revés: porque
    mi empresa es pequeña debo cuidar a cada uno de mis clientes y, para
    hacerlo, debo establecer la relación que el cliente tiene con la empresa.
    Para eso hay que registrar todas las relaciones que el cliente tiene con la
    empresa, porque el cliente se acuerda. La forma de mantener la memoria de la
    empresa es a través del datawarehousing y la forma de conocer
    al cliente es a través de BI.

    -¿Qué otras aplicaciones tiene BI?

    -Hay dos grandes grupos de aplicaciones: marketing y finanzas. Y análisis
    de riesgo para una aseguradora, de crédito para un banco, de perspectivas
    de encontrar petróleo para una firma de geólogos.

    -Entonces, para aplicar un proceso de BI vale más la consultoría
    que la tecnología…

    -Se estima que en el 2001 este mercado será de entre US$ 17.000 millones
    y US$ 20.000 millones. Por eso hay cientos de empresas que quieren vender productos
    para aplicar BI, ya que es más fácil vender un producto que un
    concepto. Los proyectos de datawarehousing fallan hasta 60% de las veces
    y sólo 20% de esas fallas son atribuidas a la tecnología. Es decir
    que hay proyectos exitosos con tecnologías mediocres y otros con tecnologías
    excelentes que fallaron. El error de concepto es mucho más importante,
    ya que muchas veces hay resistencia al cambio de cultura. Por ejemplo, la Argentina
    tiene unas 120 mainframes y Brasil tiene unas 2.000, mientras en Chile
    hay apenas 35. Sin embargo, en Chile, como las telecomunicaciones fueron desreguladas
    hace tiempo, la inversión de las empresas de ese ramo en datawarehousing
    es mucho mayor que en la Argentina o Brasil, porque no tiene que ver con el
    desarrollo tecnológico sino con la etapa de desarrollo de la competencia.