Durante la primera semana de mayo, Nueva York volvió a convocar la atención
de los grandes publicitarios de todo el mundo. Más precisamente, de los
38 países que enviaron unos 13.000 entries a The One Show, uno
de los certámenes más prestigiosos y rigurosos de la actividad.
Sus grandes y pesados lápices de bronce, plata y oro suelen ser tan deseados
como difíciles de ganar.
En consonancia con uno de los principales objetivos de la entidad organizadora, The One Club (ver recuadro), la mayor parte de las actividades está dirigida a los estudiantes y recién graduados de las escuelas de publicidad, arte y diseño de todo el país.
Todo empezó con la exhibición de los portfolios top de las instituciones educativas participantes. En un atardecer frío y lluvioso, las paredes de la sede del Club lucían tapizadas con piezas gráficas llegadas desde San Francisco, Pasadena, Atlanta, Miami, Austin, Richmond y Nueva York, mientras sus jóvenes autores se regodeaban con los comentarios elogiosos que escuchaban tanto de sus pares como de connotados creativos también presentes.
Esta iniciativa del club funciona como un gran semillero. Como dijo Sally
Hogshead titular de Robaire and Hogshead, una de las más destacadas
agencias emergentes, “en pocos años, estos son los creativos que
ocuparán la mayoría de los libros de premios”. La oradora invitada
es un buen ejemplo: hace dos años, recién graduada, ganó
la beca más importante que otorga el Club (la Patrick Kelly); hoy, Dawn
McCarthy trabaja en Fallon McElligott. En una extensa conversación, McCarthy
se ocupó de confeccionar una lista de buenos consejos sobre qué
hacer y qué no en una entrevista de trabajo, con divertidas ilustraciones
de su autoría. Más allá de los trabajos que finalmente
acapararon los premios todos producidos en la Virginia Commonwealth University,
de Richmond, llamaron la atención una pieza de la neoyorquina School
of Visual Arts para Porsche, que bajo una sugerente imagen del auto decía
simplemente: “una alternativa al Prozac”; y la de la Miami Ad School para Cliffs
Notes (cuyo eslogan es “clásicos simplificados”) que, con una trabajada
estética de cubiertas de libros antiguos, presentó esta serie
de gráficas: Oedipus y debajo, “¿Mami?”; The Odissey,
“¿Dónde has estado?”, y Hamlet, “Todos mueren”.
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Charlas diversas
La jornada siguiente ofrecía menú para variados gustos. Nuevamente
en la sede del Club, dos charlas acaparaban el interés de los más
jóvenes, que ocuparon todas las sillas, el piso y cualquier objeto donde
pudieran depositarse, para escuchar a una dupla de la talla de Jamie Barrett
y Neil Powell, de Fallon McElligott el redactor estrella Barrett
acaba de desembarcar allí proveniente de Wieden & Kennedy, donde
se cansó de ganar leones, clíos, one shows
y D&AD por sus avisos para Nike.
Los siguientes expositores, John Butler y Mike Shine, se formaron en otra grande de la costa oeste, Goodby, Siverstein & Partners, hasta que en 1993 fundaron su propia agencia, en un amarradero de Sausalito. Además de su alto nivel creativo, la agencia es reconocida por su variedad de trabajos en materia de diseño, packaging e identidad corporativa.
Las dos sesiones transcurrieron con un público atento y en un ambiente relajado, donde nadie se privó de preguntar nada. Después, vendrían tres horas de revisión de los portfolios estudiantiles, y la consabida y alentada discusión mano a mano con los creativos top sobre la calificación de los trabajos. Como comentara jocosamente Mikal Reich, de Mad Dogs & Englishmen, quien el año pasado fue uno de los disertantes, “era una experiencia tan increíble hablarle a un grupo de estudiantes que parecían estar pendientes de cada una de mis palabras… Hasta que me di cuenta de que la mayoría sólo estaba esperando que terminara de una vez para mostrarme su book“.
A las seis de la tarde, en uno de los auditorios del Museo de Radio y Televisión
donde también se proyectaron durante dos días todas las
piezas finalistas de fílmica la cita era con el director de cine
publicitario Joe Pytca; como decía la invitación, “si usted no
sabe quién es este sujeto, está en el negocio equivocado”. Sin
embargo, la concurrencia no fue masiva y, sobre todo, no convocó a demasiados
jóvenes. Pytca es conocido por sus trabajos (para Nike y Pepsi entre
tantos otros), su enorme colección de premios internacionales (dimensión
sólo superada, dicen, por el volumen de su ego) y por su eterna pose
de divo.
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Desempeño En octubre Este antecedente, La primera Finalmente, |
Arriba el telón
Por fin, cuando caía la tarde del 6 de mayo, el Alice Tully Hall, en
el Lincoln Center, comenzó a albergar a la flor y nata del mundillo
publicitario; prácticamente todos los popes locales y muchos nombres
fulgurantes de Europa y del sudeste asiático se codeaban literalmente
en el enorme y abarrotado auditorio. A las ocho en punto se abrieron las puertas,
y comenzó el show.
Una excelente escenografía reproducía los clásicos autocines de los ´50 y ´60, frente a una enorme pantalla en la que se exhibieron escenas de películas como Rebelde sin causa, El satánico Dr. No, y El salvaje, entre otros hits de esas épocas. El leit motif era, precisamente, la vigencia de los clásicos. “The One Show quiere retrotraerlos a un nostálgico tiempo en que el automóvil era rey, Elvis era el Rey, y los autocines eran… bueno, lo que ustedes ya saben”, dijo el anfitrión de la noche, Nick Clooney, un veterano hombre de la radio y la televisión estadounidense quien, con jocosa resignación, se presentó a sí mismo como “el padre de George Clooney”, uno de los actores de moda.
Por fin, la gran pantalla empezó a mostrar los avisos premiados, que eran los protagonistas excluyentes de la ceremonia, ya que la entrega de los lápices se hacía rápida y discretamente en un rincón del escenario.
Y aquí cabe aclarar por qué estos galardones resultan tan difíciles de obtener: los rubros no se dividen por categoría de producto, sino por la extensión de los comerciales, tanto en gráfica como en televisión. De ahí que se trate de una feroz batalla de todos contra todos, y haya muy pocos bronces, oros y platas para repartir. Asimismo, hay un solo grand prix el Best of Show, que puede ir a cualquiera de los medios. Esto, sin contar que el jurado compuesto por 19 miembros, entre los que había este año figuras de la talla de John Hegarty (Bartle Bogle Hegarty), Kara Goodrich (Fallon McElligott) y Arthur Bijur (Cliff Freeman & Partners) no suele caracterizarse por su prodigalidad a la hora de evaluar, como lo demostraron los varios premios vacantes.
En gráfica, el nivel medio no fue sobresaliente. La excepción fue, sin duda, la excelente campaña de Mullen/ Wenham para Swiss Army. La vía pública brilló con el inagotable talento de David Abbot y uno de sus clásicos avisos para The Economist, y la campaña de BMP DDB/Londres para Volkswagen. Por cierto, cuando Abbot subió al escenario, el termómetro de los aplausos estuvo a punto de estallar, y muchos de los presentes debieron refrenar el evidente impulso de ponerse de pie para ovacionarlo.
Los premios para los comerciales televisivos fueron prácticamente acaparados por Wieden & Kennedy por sus trabajos para Nike esta vez protagonizados por gente común y corriente, marcados por un humor lanzado y con nuevo eslogan: ¿Para qué te estás preparando? y por la cerveza Miller, y Cliff Freeman & Parners, con su extraordinaria campaña para FoxSports.com que, además de los oros, se alzó con el Best of Show. Los tres avisos que la integran comienzan induciendo al público a creer que está frente a un típico mensaje de bien público, para pegar una sorpresiva vuelta de tuerca, desbordante de un impiadoso humor negro, que hace pensar que el corset del mandato algunas veces hipócrita de lo políticamente correcto ha sido finalmente archivado en aras de la inimputabilidad de la risa.
La gala concluyó llena de rostros satisfechos y mientras los
más entusiastas enfilaban hacia la fiesta que haría rebasar un
local de moda en Chelsea hasta la madrugada los organizadores, exhaustos
pero con la satisfacción del deber cumplido, acordaban una cita para
el día siguiente en la sede del club. La máquina volvía
a ponerse en marcha.
