miércoles, 29 de abril de 2026

    Más fichas en Brasil

    Pese al temporal que desencadenó la caída del real en todas las economías de la región, el grupo Sociedad Macri (Socma) parece decidido a transformar los problemas provenientes de Brasil en oportunidades para la concreción de nuevos negocios.


    En los primeros días de febrero, Canale ­la empresa de alimentos del holding­ anunció oficialmente que su subsidiaria Canale do Brasil había llegado a un acuerdo para quedarse con la división de pastas secas de la multinacional estadounidense Quaker.


    Con la compra, cuya concreción estaba prevista para principios de este mes, Socma Alimentos ­la rama que concentra los negocios encarados por Francisco Macri en los mercados de las galletitas, mermeladas, farináceos, lácteos y carnes­ suma un nuevo activo para avanzar en su estrategia de ganar posiciones dentro del mercado regional de alimentos.


    De la mano de su marca mundial Adria, Quaker era líder en el segmento de las pastas secas. Su facturación, cercana a los US$ 50 millones, se suma ahora al resto de los negocios del grupo y permitirá que Socma Alimentos redondee ingresos anuales por US$ 400 millones.

    Además, el nuevo eslabón consolida el posicionamiento de las
    empresas de pastas que la división alimentaria ya controlaba en Brasil.
    “La adquisición de Adria nos convierte en el principal jugador en la
    producción de pastas secas, con una participación cercana a 25%”,
    asegura Ricardo Kesselman, director de Planeamiento Estratégico del grupo
    Socma.

    Socma Alimentos

    Ventas 1999: US$ 400 millones (*)

    En la Argentina
    Canale (galletitas, tostadas, mermeladas)
    Coralco (alimentos congelados)
    La Lácteo (leche, quesos)
    Estancias del Sur (frigorífico)

    En Brasil
    Canale do Brasil (importación y distribución)
    Basilar (fideos)
    Zabet (galletitas)
    Isabela (pastas y galletitas)
    Adria (pastas secas de Quaker)

    El grupo analiza la adquisición de Chapecó, un frigorífico
    especializado en cerdos y aves.
    (*) Estimadas

    Alimentos regionales

    La incursión de Socma Alimentos en el país vecino se inició
    hace cuatro años. Desde 1995, y a través de Canale do Brasil,
    el holding apostó a concentrar sus inversiones en los negocios
    de las pastas y las galletitas. La estrategia que se trazaron los hombres de
    Macri apuntó a buscar empresas que tuvieran presencia en los mercados
    del sur de Brasil y permitieran sinergizar las operaciones en ese país
    con la distribución de galletitas, pan dulce, mermeladas y enlatados
    que exportan desde la Argentina a través de la subsidiaria de Canale.


    Así fue como el grupo comenzó a identificar empresas que estuvieran dentro de ese perfil. Lo que continuó fue una seguidilla de compras. Dentro del negocio de las pastas, la primera compañía adquirida fue Basilar ­Canale do Brasil maneja 80% del paquete desde diciembre del ´95­, que a fines del año pasado sumaba un share de 6,4%.


    Luego, en abril de 1997, fue el turno de Isabela. La empresa también aporta su liderazgo en la región sur del país ­que comprende a los estados de Río Grande, Santa Catarina y Paraná­, con una participación de 11% en el mercado de pastas y de 14% en el de galletitas.


    A través de Isabela ­una empresa con fuerte presencia en el mercado paulista y una estructura de distribución nacional­, Socma Alimentos extendió sus brazos hacia el sabroso negocio de las galletitas, que en Brasil mueve US$ 2.300 millones al año.


    Seis meses después de su compra, en octubre de 1997, el grupo se quedó con Zabet, una compañía del interior del estado de San Pablo, que capta 2,5% del mercado de galletitas y maneja una aceitada cadena de distribución que permite que sus productos lleguen al sudeste, centro-oeste y noreste de Brasil.

    Ahora, además de la división de pastas de Quaker, tiene en vista
    un nuevo negocio para Brasil, pero dentro del mercado de la carne. Socma está
    terminando la due dilligence del frigorífico Chapecó que,
    con base en el estado de Santa Catarina, se especializa en cerdos y aves. En
    esos segmentos, liderados por el gigante alimentario Sadia, Chapecó se
    ubica como el cuarto jugador en importancia, con una facturación anual
    de US$ 250 millones.

    Cambio de rumbo

    Las apuestas en el mercado de la alimentación de Brasil no son
    más que el reflejo de las que el grupo Socma viene encarando en
    la Argentina. Luego de su progresiva retirada del sector automotor, que
    lo llevó primero a divorciarse de Fiat ­cuando los italianos
    decidieron volver a radicarse de manera directa en el país­
    y el año pasado a ceder el control de Sevel a sus socios del grupo
    Peugeot-Citröen, Francisco Macri se dedicó a jugar sus fichas
    en otros negocios; entre ellos, el alimenticio. Y lo hizo de la mano de
    una sucesión de compras que hoy ya le permiten controlar ocho empresas
    a ambos lados de la frontera.

    En la Argentina, la cadena de adquisiciones se inició en el mercado
    de los productos farináceos, cuando en 1995 Socma Alimentos se
    quedó con la tradicional fabricante de galletitas Canale.

    Hoy la división ya suma a Coralco (especializada en alimentos
    congelados y dueña de la marca Bon Freeze), a La Lácteo,
    una empresa láctea cordobesa adquirida en el ´97, y a Estancias
    del Sur, un frigorifico también mediterráneo, que compró
    a mediados del año pasado.

    Estancias del Sur no sólo controla 20% de la faena de Córdoba
    ­una participación que lo instala como el principal frigorífico
    provincial­, sino que además posee 1.000 de las 28.000 toneladas
    de la Cuota Hilton asignada por la Unión Europea, que le permite
    exportar con arancel diferencial a Europa. Más de la mitad de sus
    ingresos anuales, que suman US$ 63 millones, provienen de sus ventas externas.

    Sin temor a Brasil

    Dentro de la división alimentaria, los ejecutivos del grupo se encargan
    de poner paños fríos a las consecuencias que la crisis brasileña
    pueda provocar sobre sus negocios. “Si bien la devaluación impacta fuertemente
    sobre las posibilidades de exportación, nuestras ventas a Brasil ­que
    representan menos de 5% de lo que producimos en la Argentina­ no han disminuido,
    porque les vendemos productos especializados (galletitas y mermeladas), dirigidos
    a nichos concentrados y diferenciales”, señala Hipólito Narvaja,
    gerente de Relaciones Institucionales de Socma Alimentos. “Hasta ahora estuvimos
    cumpliendo con los compromisos que habíamos asumido antes de la devaluación
    del real”, subraya.


    Sin embargo, Narvaja admite que el impacto podría llegar a partir del próximo trimestre. “En nuestro caso no va a estar atado a las dificultades de exportar, sino más bien al hecho de que muchos exportadores que tengan dificultades para ingresar a Brasil coloquen sus productos en el mercado interno, aun a expensas de sus propios costos”, explica.


    En opinión de Narvaja, esa situación se producirá, probablemente, en el mercado de los lácteos: “El mayor efecto para nuestras operaciones locales consistirá en que en los segmentos de quesos y leches va a haber una sobreoferta en el mercado nacional”, asegura.


    Pero en el holding creen que las apuestas a la integración regional deben seguir enmarcándose en una visión de largo plazo: “Somos optimistas y estamos convencidos de que, al contrario de lo que podría pensarse de modo superficial, la actual coyuntura es una oportunidad para reafirmar los vínculos en el Mercosur y, particularmente, entre Brasil y la Argentina”, asegura Kesselman.

    “El Mercosur ­agrega­ es un hecho positivo para la Argentina, y
    es conveniente que se afiance y perfeccione. En un mundo interdependiente, en
    el que si Filipinas tiene problemas cae el Dow Jones, y con un vecino de la
    importancia de Brasil, no tiene lógica pensar que no vaya a haber fuertes
    y progresivos lazos con ese país. Cuando se diluyan las incertidumbres
    del momento, Brasil seguirá siendo un factor esencial en nuestra vinculación
    comercial con el resto del mundo. Debemos asumir que el Mercosur es un bloque
    en construcción. Superar esta coyuntura nos fortalecerá a todos”.