viernes, 3 de abril de 2026

    Otro francés al volante

    Tal como sucedió hace dos años con Fiat, aunque a
    través de un mecanismo diferente, el grupo
    Peugeot-Citröen apuró sus pasos para recuperar el control
    accionario y de management de Sevel Argentina, la empresa que
    italianos y franceses habían fundado en 1980 para hacer frente
    a los problemas de escala del mercado argentino. La misma en la que,
    dos años más tarde, desembarcaría Franco Macri
    para ocupar el sillón de la presidencia.

    Sevel Argentina ya no consolida sus números en el balance
    del Grupo Macri, aunque el holding sigue siendo propietario de 28% de
    las acciones. Y Franco Macri fue reemplazado al frente del directorio
    por Frédéric Saint Geours, director de Automobiles
    Peugeot, el nuevo piloto encargado de transportar a los franceses a
    un futuro puesto de liderazgo regional en la industria.

    Antes fue necesario que el Grupo PSA Peugeot-Citröen le
    comprara a Macri 35% del paquete accionario que, sumado al restante
    15% adquirido en 1997, le garantiza el control de la automotriz.

    “Esto se vincula con la estrategia que nos trazamos para toda la
    región. El grupo decidió instalarse de manera directa
    en los países miembros del Mercosur &endash;dando prioridad a
    Brasil y a la Argentina&endash; y en Chile. La idea es aprovechar las
    oportunidades que otorga la libre circulación de
    mercaderías, que permite producir autopartes o
    vehículos terminados en uno u otro país y complementar
    producciones con un volumen de escala superior al que existía
    una década atrás”, explica Luis Ureta Sáenz
    Peña, CEO y director general de la filial local, un argentino
    que hasta hace poco se desempeñaba al frente de la subsidiaria
    española de Peugeot.

     

    Volver a empezar

    En un mercado signado por el desembarco reciente de tres
    automotrices de rango mundial (las estadounidenses General Motors y
    Chrysler y la japonesa Toyota), la disolución de Autolatina
    (decidida por los otrora socios y hoy competidores Ford y
    Volkswagen), el retiro de la licencia de Fiat a Sevel y la toma de
    control de Ciadea por parte de Renault, la decisión de Peugeot
    parecía inevitable, y algunos analistas del mercado la
    consideran, incluso, tardía.

    “Es posible que hayamos optado por invertir en el Mercosur
    bastante más tarde que los demás”, reconoce Ureta
    Saénz Peña. “Lo que explica nuestra demora es que hasta
    ahora no habíamos podido concretar la implantación de
    Peugeot en Brasil. En los últimos años todas las
    automotrices mundiales estaban instaladas o instalándose en
    ambos países para aprovechar la escala de un mercado regional
    ampliado. Y a una empresa local como Sevel le cuesta mucho poder
    seguir esta carrera, que es de volumen de producción por un
    lado y de tecnologías y desarrollos por otro. Sevel no
    podía soportar las grandes inversiones que requieren los
    lanzamientos de los nuevos modelos que permitan seguir siendo
    competitivos en una nueva etapa de la industria en la región.”

    La apuesta de Peugeot por el Mercosur comenzó a gestarse a
    principios de este año: en enero la automotriz inició
    la construcción de su planta brasileña en Río de
    Janeiro, que demandará una inversión de US$ 600
    millones y entrará en producción entre fines del 2000 y
    principios del 2001, con una capacidad instalada inicial de 70.000
    unidades anuales. La toma del control de Sevel en la Argentina
    terminó de dibujar ese escenario.

    La región hace números

    Las ventas generadas en los mercados argentino y brasileño
    obraron como un canto de sirenas para las principales automotrices
    del mundo. Y Peugeot no pudo resistirse al influjo.

    Para este año se prevé que la
    comercialización de vehículos en el país se
    acerque al medio millón de unidades vendidas en 1994, una
    marca que resultó difícil superar en el período
    postequila.

    “Este año, o a lo sumo en el ´99, la industria local
    podrá alcanzar esa cifra. Si analizamos el índice de
    motorización en relación con la población y el
    crecimiento del país, tendríamos que estar pensando en
    un mercado de 800.000 automóviles para el 2003”, se entusiasma
    Ureta Saénz Peña.

    Claro que estas dimensiones parecen menos impactantes si se las
    comparan con las del mercado brasileño, donde cada año
    se comercializan unos 2 millones de vehículos. “En ventas,
    Brasil tiene un tamaño comparable a Francia y Alemania, que se
    cuentan entre los mercados más grandes de Europa. Por eso
    todos hacen sus apuestas a la región: las automotrices ven en
    la suma de la Argentina y Brasil un enorme potencial de desarrollo”,
    señala el CEO de Sevel.

    A diferencia de lo que hicieron sus competidores, el Grupo
    Peugeot-Citröen lanzará sus principales apuestas desde la
    planta argentina de El Palomar, que dispone de una capacidad
    instalada equivalente al doble de la que exhibe su hermana
    brasileña, aunque en estos momentos su producción ronda
    los 50.000 vehículos anuales.

    “Tal como lo señaló el presidente de Peugeot, Jean
    Martin Folz, en su reciente visita al país, El Palomar
    será la implantación más fuerte de la marca en
    la región. Dentro de cuatro años las plantas de la
    Argentina, Brasil, Uruguay y Chile nos permitirán reunir una
    producción de 240.000 vehículos anuales, que
    representarán 10% de las ventas mundiales del grupo.”

    En lo inmediato, Sevel será la encargada de hacer frente al
    desafío de aumentar la participación actual de Peugeot
    y Citröen en el mercado argentino “que es de aproximadamente 9%,
    sumando autos y utilitarios. Para este año queremos captar
    10%, y llegar a 15% en el 2000”.

    Ampliar la gama

    La definición histórica de Peugeot en el país
    apuntó a los segmentos mediano y alto del mercado. “Pero desde
    hace unos meses nuestras apuestas pasan por atacar a todos los
    segmentos: en el de los chicos, con los modelos 106 y el 205, y hacia
    arriba con el 306, el 405, el 406 y el gran favorito argentino, el
    504, en sus versiones pick up y berlina.”

    Actualmente, la planta de El Palomar fabrica el 306, el 504 en sus
    dos versiones y el 405. Pero en pocos meses comenzará la
    producción del Peugeot Partner &endash;consagrado como
    “Utilitario del Año” en su lanzamiento europeo&endash; y el
    Citröen Berlingo, los modelos con los que Sevel aspira a hacerse
    fuerte en el mercado de los utilitarios.

    “Nos estaba haciendo falta un producto como el Partner para
    comenzar a ganar presencia en un segmento en el que Peugeot no
    tenía participación”, asegura Ureta Saénz
    Peña. “Desde 1997 ese segmento tiene un crecimiento mensual
    importante &endash;50% acumulativo&endash; y comienza a ganar peso en
    el mercado total.”

    El caso del Berlingo es diferente. Para Sevel representa una doble
    oportunidad: por un lado, volver a fabricar vehículos
    Citröen en el país (los que se venden actualmente son
    importados desde Europa) y, por la otra, contar con un
    semi-monovolumen que le permitirá inaugurar un concepto de
    vehículo nuevo en el mercado.

    A esos modelos se le sumará el Peugeot 206, que fue
    presentado en Francia el 12 de junio y que a partir del ´99
    será fabricado en la planta de El Palomar. Con la entrada en
    producción del Berlingo, el Partner y el 206, la empresa
    planea fabricar 700 vehículos diarios en el 2000, frente a los
    200 que salen actualmente de su planta.

    La apuesta no es sencilla. Sevel está obligada a revertir
    rápidamente el rojo que tiñó su último
    balance, con pérdidas que llegaron a US$ 126,6 millones sobre
    un total de ventas por US$ 650,6 millones. Ese ejercicio
    reflejó con crudeza el impacto de la desvinculación de
    la marca Fiat: durante 1996, Sevel había logrado una
    facturación de US$ 1.171,7 millones y ganancias por US$ 21,4
    millones.

    Sin embargo, los números de la empresa no consiguen
    desalentar a Ureta Sáenz Peña, quien asegura que “las
    pérdidas no se debieron a una caída en las ventas, sino
    a la reestructuración que debió encarar Sevel luego de
    la retirada de una marca que pesaba en su volumen de
    facturación. Pero pensamos cerrar este año con las
    cuentas en equilibrio y a partir del ´99 esperamos retomar el camino
    de las utilidades”.

     

    Lo que viene

    Las preocupaciones futuras de Sevel tienen que ver con el rumbo
    que finalmente adopten las negociaciones por el régimen
    automotor que regulará los intercambios de producción y
    ventas dentro del Mercosur a partir del 2000. En los últimos
    años, Franco Macri se cansó de repetir que la industria
    local corría con desventajas frente al conglomerado industrial
    brasileño.

    “No creo que éste sea un problema de tamaño de
    mercados”, opina Ureta Saénz Peña. “Los fabricantes de
    autos a ambos lados de la frontera tenemos las ideas bastante claras
    acerca de lo que queremos. Ahora, los que se tendrán que poner
    de acuerdo son los gobiernos. El Mercosur surgió de la
    corriente de negocios que se estableció entre las empresas,
    que luego justificó las negociaciones y reglamentaciones entre
    los gobiernos. Lo que hay que evitar ahora es caer en la
    tentación de reemplazar con decretos y reglamentaciones los
    acuerdos naturales que surgieron por sí solos.”

    Esas definiciones son, según el nuevo timonel de Sevel,
    fundamentales “para que se concreten las ventajas que ofrece el
    bloque regional: alcanzar los costos y la competitividad
    internacional que nos permitan no sólo atender a la demanda
    local &endash;que va a seguir creciendo&endash;, sino transformar al
    Mercosur en una plataforma de lanzamiento hacia otros mercados. Si
    las reglamentaciones futuras coartaran esa sinergia de región,
    tardaremos mucho más en lograr esos objetivos”.

    M. B.

     

    Socio busca nuevos negocios

    La cesión de 35% del paquete de Sevel a manos de PSA
    Peugeot-Citröen &endash;por la que Franco Macri habría
    recibido algo más de US$ 40 millones&endash; confirma la
    estrategia adoptada por su grupo durante los últimos
    años a la hora de hacer negocios: la retirada progresiva del
    mercado automotor &endash;en el cual Sevel llegó a tener una
    participación de 60% a principios de la década&endash;,
    que se inició con el fin de la licencia de Fiat y condujo al
    holding a volcar todos sus esfuerzos en los servicios, la
    construcción, el mercado informático y el de la
    alimentación, a través de empresas como el Correo
    Argentino, Sideco, Itrón y Canale.

    “Macri es un hombre de negocios y un gran industrial, que ha
    sabido tener una visión regional para sus nuevas empresas. Su
    posición, en el caso de Sevel, fue la de ceder el lugar a la
    marca, conservando un porcentaje minoritario del capital. Nosotros no
    tenemos más que palabras de agradecimiento por lo que hizo por
    Peugeot y Citröen durante todos estos años”, dice Ureta
    Sáenz Peña.

    El flamante CEO de Sevel descarta que en lo inmediato Peugeot vaya
    a completar la toma de 28% del paquete accionario que aún se
    encuentra en manos de Macri. “Y en el futuro todo dependerá de
    lo que la empresa requiera como esfuerzo de inversiones. Hoy seguimos
    siendo socios, y eso demuestra la confianza mutua que nos tenemos.”