sábado, 4 de abril de 2026

    El negocio de las relaciones duraderas

    El crecimiento de la competitividad entre las empresas ha
    impulsado un aumento en la oferta de opciones de marketing; los
    productos son cada vez más parecidos y los clientes más
    exigentes.

    Dentro de este contexto, y para acompañar las publicidades
    y las promociones, en la última década surgieron los
    llamados programas de fidelización de clientes. El concepto de
    fidelizar se basa en promover un contacto personalizado con una
    franja específica de consumidores a través del
    conocimiento de sus hábitos, costumbres y necesidades,
    estableciendo una relación que pueda garantizarle a las
    empresas una fuente de ingresos estable y segura.

    En 1938, un joven de 23 años llamado Curtis Carlson
    descubrió en los cupones de descuento un medio que
    permitiría a los almacenes, las farmacias, las estaciones de
    servicio y otros comercios, distinguirse de sus competidores. Hoy, el
    Carlson Marketing Group es la primera agencia en facturación
    de Estados Unidos. A partir de ahora, su licenciataria argentina,
    Loyalty Marketing Group, tendrá la tarea de crear e
    implementar los programas de fidelización de clientes en el
    país.

     

    La satisfacción no alcanza

    “El commodity es uno de los fenómenos que está
    llevando a las empresas a buscar caminos para establecer relaciones
    con sus clientes que vayan más allá del producto o del
    servicio que ofrecen. Hoy en día, la tecnología permite
    replicar la calidad de un producto con mucha rapidez. Nuestros
    clientes reconocen que lo que vale es la relación que tienen
    con los consumidores, su capacidad de reconocer quiénes son
    los mejores y cuáles son sus necesidades, para proveerles una
    atención especializada que les dé una ventaja frente a
    la competencia”, explica Michael Simpson, vicepresidente del Carlson
    Marketing Group.

    La lista de compañías de todo el mundo que
    recurrieron a los servicios del grupo en busca de un programa que los
    ayudara a retener a sus clientes incluye, entre otras, a British
    Airways, Diners Club International, Visa, Telefónica Sprint,
    Northwest Airlines y Holiday Inn.

    Los programas de fidelización no son aplicables a todos los
    productos. Sin duda las industrias más accesibles son aquellas
    que permiten registrar información sobre los usuarios para
    incluirlos en una base de datos. Las líneas aéreas, los
    bancos, las tarjetas de crédito y los hoteles ofrecen ventajas
    que no tienen los productos envasados que se venden en supermercados
    o almacenes y en los que es difícil determinar quiénes
    son los consumidores finales.

    Ernesto Firmenich Bianchi, director de la filial argentina,
    confía en que con el perfeccionamiento del manejo de la base
    de datos y del sistema de recompensas a los clientes, el Loyalty
    Marketing Group logrará diferenciarse de las experiencias de
    fidelización que se vienen realizando en el país (ver
    recuadro).

    “Toda la técnica consiste en individualizar a ese 20% de
    los clientes que dejan 80% de las utilidades e iniciar un
    diálogo con ellos. Se les ofrecen ciertas recompensas si
    alcanzan ciertas metas y si lo logran se los premia. Nosotros
    conocemos al consumidor argentino y no estamos improvisando.
    Después de muchos años, las empresas se han dado cuenta
    de que con la satisfacción del consumidor no es suficiente,
    porque clientes satisfechos también cambian de marca; nosotros
    trabajamos para evitarlo”, afirma Firmenich Bianchi.

     

    Los fieles cuestan menos

    Aunque todavía no hay nada cerrado, ya se hicieron
    contactos con compañías de telecomunicaciones, bancos,
    petroleras, químicas y líneas aéreas. Las
    empresas argentinas manifestaron su inquietud acerca del monto de la
    inversión y de los detalles necesarios para la puesta en
    marcha de los programas. La capacitación del equipo que
    trabajará en el país se inició hace seis meses
    en la casa central del Carlson Marketing Group, en
    Minneápolis.

    Los programas de fidelización no son un negocio masivo. A
    diferencia de las promociones &endash;sorteos y concursos&endash; que
    premian el comportamiento de los consumidores en un momento
    determinado, prometen recompensas a largo plazo para los clientes que
    permanecen fieles a la marca o al producto.

    “Los clientes son el activo más importante de una empresa”,
    señala Firmenich Bianchi; “puede tener buenas máquinas
    y buenos productos, pero si no tiene clientes no existe. Nosotros
    pensamos que la inversión más importante que puede
    hacer es lograr la fidelización de ese activo”.

    ¿Se puede retener a un cliente para siempre? No existen
    recetas mágicas pero las empresas lo intentan día a
    día y están dispuestas a todo para lograrlo.
    “Tradicionalmente se ha dedicado mucho tiempo y dinero para atraer
    nuevos clientes”, señala Simpson. “Esto cuesta entre cuatro y
    seis veces más que retener a uno que ya existe. Las
    compañías que tengan en cuenta esto son las que van a
    tener éxito en el futuro, porque un cliente fiel jamás
    pensará en lo que puede ofrecerle la competencia.”

     

    Mariano Thieberger