martes, 16 de junio de 2026

    Radiografía del consumo en la Argentina







    Indice


    1.
    Los consumidores

    2. Consumos
    básicos

    3.
    Consumos por sector

    4. Hábitos y
    tendencias

    5. Canales de
    distribución

    6.
    Medios y publicidad


    En este 28º aniversario MERCADO decidió emprender un
    esfuerzo editorial de singulares proporciones para explorar un
    terreno que, curiosamente, ha sido cubierto sólo de manera
    parcial y fragmentada en los medios periodísticos.

    El consumo conforma un territorio extremadamente vasto y complejo
    -lo que en buena medida explica la carencia de un enfoque global
    sobre el tema-, y su importancia estratégica, tanto en
    términos macroeconómicos como en la realidad cotidiana
    de los negocios, es de tal magnitud que justifica una iniciativa en
    ese sentido.

    Para asumir este desafío MERCADO decidió recurrir a
    la máxima autoridad mundial en la materia. AC Nielsen es un
    nombre sobradamente conocido por los argentinos, incluso más
    allá del ámbito de las empresas. Presente en el
    país desde 1973, consolidó su liderazgo a fines de 1994
    a través de la fusión con Ipsa, una firma pionera en
    investigación de mercado y medición de audiencias en la
    Argentina. Cuenta en este momento con un staff de más de 500
    profesionales y empleados para atender a una cartera de clientes en
    la que abundan los nombres de las principales empresas locales.

    A nivel mundial, el perfil de AC Nielsen es sobresaliente: con
    oficinas en 97 países, el año pasado sumó una
    facturación de US$ 1.359 millones. La auditoría de
    comercios minoristas -la actividad principal de la firma-
    cubrió 150.000 bocas de expendio, desde hipermercados hasta
    quioscos, en 65 países. Su especialidad se enfoca claramente
    en el consumo: qué y dónde compra la gente,
    cuánto gasta, por qué elige una marca o un negocio,
    qué impacto tiene la publicidad en las decisiones de compra,
    qué determina el grado de lealtad a un producto o servicio.

    Vale la pena aclarar que ésta es la primera vez, en
    más de dos décadas de presencia en el país, que
    AC Nielsen comparte un proyecto de investigación con un medio
    periodístico.

    La envergadura y el rigor de la tarea que abordó este
    emprendimiento conjunto se orientó hacia el objetivo de
    ofrecer a los lectores una radiografía completa del consumo en
    la Argentina, que comprende desde las grandes variables
    demográficas y económicas hasta el análisis de
    segmentos y fenómenos particulares.

    La investigación abarca virtualmente todos los aspectos
    vinculados con el tema: el perfil del ingreso y el gasto de familias
    e individuos en el país, el comportamiento de los consumos
    básicos (la canasta Nielsen), un detallado análisis
    enfocado por sector, los hábitos y tendencias de los
    argentinos en segmentos de particular interés (como los
    alimentos congelados, los dietéticos, los productos de lujo,
    la cosmética masculina, el entretenimiento y las marcas
    propias de los supermercados), la evolución y
    participación de los canales de distribución, la
    exposición del público a los medios de
    comunicación y la estructura de la inversión
    publicitaria.

    Para recorrer este extenso campo se han empleado relevamientos
    estadísticos aportados por AC Nielsen, una encuesta
    especialmente diseñada por la firma para este informe e
    investigaciones periodísticas de MERCADO. Las opiniones de
    destacados analistas complementan el trabajo.

    Esta iniciativa no sólo se propone ofrecer un material de
    análisis y consulta destinado a convertirse en una referencia
    obligada sobre el tema, sino que se proyectará en el tiempo a
    través de informes anuales que permitirán observar la
    evolución del comportamiento y las tendencias del consumo en
    la Argentina. Un privilegio con el que MERCADO procura retribuir la
    lealtad de sus lectores en este y próximos aniversarios.

    El equipo

    La elaboración del informe MERCADO/AC Nielsen no
    sólo demandó una cantidad de páginas fuera de lo
    común. También movilizó una cantidad singular de
    recursos humanos. Por el lado de AC Nielsen, los responsables de la
    investigación fueron José Ignacio Amodei (Retail), Tina
    Geracaris (Medios), Pedro Kaluszka (Auditores Publicitarios) y Pablo
    Azcárate, Telma Urich y Maro Martins Canal (Survey). Por
    MERCADO participaron en las diferentes etapas del trabajo
    investigación, producción, redacción,
    edición Diego Ardiaca, Mario Benechi, Oscar Lombardi,
    Alejandro J. Lomuto, Alfredo Sainz,, Verónica Rímuli y
    Dolores Valle.




    1. Los
    consumidores

     Quiénes son, cuánto ganan y en
    qué gastan

    Las proyecciones demográficas indican que la
    población del país crecerá muy poco en los
    próximos años y tenderá a concentrarse cada vez
    más en los centros urbanos. Las encuestas permanentes del
    Indec y de estudios privados coinciden en señalar una
    sostenida tendencia hacia la concentración de mayores ingresos
    en menores franjas de la población. El mercado interno, pues,
    no está precisamente en expansión.

     

    Al menos en algo, la Argentina se asemeja a las naciones del
    primer mundo: tomando en cuenta el quinquenio 1990/95, nuestro
    país se ubica, junto a Uruguay y Cuba, entre los tres estados
    de América latina que presentan un menor ritmo de crecimiento
    de la población, y la tasa no está demasiado lejos del
    nivel que presenta Estados Unidos. Según datos del Instituto
    Nacional de Estadística y Censos (Indec), en 1995 la
    población argentina alcanzaba a 34.768.455 habitantes y para
    el año 2000 se calcula que apenas superará los 37
    millones.

    Del total de habitantes que tenía el país hace dos
    años, 17.055.814 eran varones y 17.712.642, mujeres. Para el
    2000 no se prevén mayores cambios en la distribución de
    la población: las mujeres continuarán representando
    casi 51% de la población.

    Si se toman en cuenta las edades, en 1995 la mayor
    concentración de población estaba ubicada en la franja
    de menores de cuatro años, que representaba casi 10% del
    total, seguida por el segmento de cinco a nueve años (9,6%) y
    por los mayores de 65 (9,5%). Para el 2000, el Indec espera un ligero
    cambio: los menores de cuatro años continuarán siendo
    uno de los segmentos más grandes de la población, con
    9,4%, pero serán superados en cantidad por los mayores de 65,
    que representarán 9,6% del total (ver cuadro 1.1).

    En cuanto a la distribución regional por distritos, la
    provincia de Buenos Aires concentraba hace dos años la mayor
    proporción de habitantes, con 38,5% del total del país,
    seguida por la Capital Federal (8,7%), Santa Fe (8,5%),
    Córdoba (8,4%) y Mendoza (4,3%). Para el año 2000 se
    prevé un descenso pronunciado de la incidencia de la Capital
    Federal, que en cinco años prácticamente no
    registrará ningún cambio en el total de la
    población (se estima un aumento en el número de
    habitantes inferior a 20.000 personas). El mayor incremento en la
    participación se espera para las provincias
    patagónicas, como Neuquén, Río Negro y Chubut, y
    algunas del norte del país, como Misiones o Salta (ver cuadro
    1.2).

    La Argentina también se encuentra entre los países
    latinoamericanos con mayor grado de urbanización, junto a
    Venezuela, Uruguay y Chile, con proporciones de localización
    urbana que superan 85%. En nuestro país, en 1995 este
    índice se ubicaba en el orden de 87% y para el 2000 se estima
    que superará 89% (ver cuadro 1.3).

    En relación con la población económicamente
    activa (PEA), la incidencia de los habitantes que viven en zonas
    urbanas continúa siendo muy alta. En 1990, de los 13.077.783
    habitantes económicamente activos, 86,9% vivían en
    territorios urbanizados; para el 2000 se calcula que el índice
    aumentará tres puntos, lo que significará que, de los
    más de 15,8 millones de personas que compondrán
    entonces la PEA, cerca de 14,2 millones estarán viviendo en
    zonas urbanas. Por sexos, la cantidad de mujeres que residen en
    áreas urbanas es sensiblemente mayor que la de los varones
    (88% contra 85,7%), y la diferencia se incrementa entre la PEA (89,3%
    contra 85,3%) (ver cuadro 1.4).

     

    Los consumidores según sus
    ingresos
     

    Desde la puesta en marcha del plan de Convertibilidad, en abril de
    1991, la brecha que separa a ricos y pobres fue agrandándose,
    según se desprende del análisis de los últimos
    datos dados a conocer por el Indec. En mayo del ´91, cuando Domingo
    Cavallo llevaba apenas cuatro meses al frente del Palacio de Hacienda
    y la Argentina comenzaba a salir de la segunda hiperinflación,
    el estrato más bajo de la población de la Capital
    Federal y el Gran Buenos Aires, compuesto por 40% de los habitantes,
    se llevaba apenas 14,7% del ingreso total, en tanto el nivel
    más alto, con sólo 20% de la población,
    controlaba 50,7% del ingreso. (Como se sabe, para medir la
    distribución del ingreso se divide a la población en
    diez segmentos de igual cantidad de población cada uno,
    llamados técnicamente deciles y ordenados en forma creciente
    según el nivel de ingresos; así, el decil 1 es el que
    reúne al décimo más pobre de la
    población, y el 10, al décimo más rico.
    Usualmente, las estadísticas consideran al estrato más
    bajo compuesto por los deciles 1 a 4; al medio, conformado por los
    deciles 5 a 8, y al más alto, por los deciles 9 y 10.)

    Cinco años y medio después la desigualdad se
    acentuó. De acuerdo con los datos de la Encuesta Permanente de
    Hogares del Indec correspondientes a octubre del año pasado,
    la participación del estrato más bajo de la
    población en el ingreso total había descendido a 13,4%,
    en tanto la del 20% más rico había aumentado a 51,8%
    (ver cuadro 1.5).

     Varios economistas entre ellos Miguel Angel Broda, titular
    del estudio que lleva su nombre y editor de la influyente
    publicación Carta Económica definieron ese proceso
    como la causa de “el fin de la luna de miel entre la clase media y la
    política económica del gobierno”. Sin embargo, el mismo
    Broda advierte que entre 1991 y 1996 el aumento del PBI per capita
    y, por lo tanto, el crecimiento del ingreso real fue de tal
    magnitud que aun el 30% más pobre de la sociedad
    registró un alza de sus ingresos de 12,5%, lo cual implica un
    salto sustantivo en relación con la evolución
    registrada entre 1974 y 1991, lapso durante el cual ese índice
    cayó 33,5%.

    En cambio, otros economistas prefieren poner el énfasis en
    el carácter regresivo que asumió la distribución
    de los ingresos en los últimos años a partir del dato
    que señala que, entre 1991 y 1996, el promedio de la
    población total mejoró su ingreso 30,3%, pero para el
    10% más rico esa mejora se elevó a casi 37%, mientras
    para el 30% más pobre sólo llegó a 12,5%.

    Si el análisis se hace según la localización
    geográfica por distritos políticos, se descubre que la
    mayor desigualdad en la distribución de los ingresos tiene
    lugar en la Capital Federal, donde el 20% más rico concentra
    68,6% de la riqueza, mientras el 20% más pobre se queda con
    apenas 1,9%. En cambio, en las provincias menos desarrolladas la
    brecha se reduce notablemente. En Santiago del Estero la
    relación es de 44,1% contra 6,6%, y en Catamarca, 46,9% contra
    6%. Un panorama similar se observa en el Gran Buenos Aires, donde el
    segmento más alto de la población registró un
    aumento de 50,7% a 52,3% en sus ingresos, mientras la
    participación de los más pobres bajó de 5,7% a
    4,3% (ver cuadro 1.6).

     

    Ingresos y educación

     

    Como es previsible, el nivel de ingresos está directamente
    relacionado con el grado de educación: a mayor nivel de
    instrucción, mayor ingreso. Entre aquellos que no tienen
    educación o no llegaron a completar la primaria, casi la mitad
    pertenece al estrato que percibe menos (48% y 45%, respectivamente).
    En cambio, entre los que tienen estudios superiores o universitarios
    completos, apenas 11% se ubica en el estrato de menores ingresos, y
    casi 60% forma parte del segmento con ingresos más altos (ver
    cuadro 1.7).

     Si se analiza la participación en el ingreso de los
    estratos más alto y más bajo en cada uno de los
    distritos, se observa que en el interior del país la
    incidencia del factor instrucción cumple un papel más
    fuerte. Por ejemplo, en la ciudad de Mendoza 80% de las personas que
    carecen de educación pertenecen al estrato más bajo, y
    en La Rioja esa proporción es de 70%. En cambio, en la Capital
    Federal y el Gran Buenos Aires el índice es de 47,6%. A la
    vez, el porcentaje más bajo se da en Paraná, donde
    sólo una de cada cuatro personas que no tienen
    instrucción pertenece al estrato más bajo.

    En la otra punta, entre aquellos que tienen estudios superiores o
    universitarios completos, 58,1% de los habitantes de Buenos Aires
    está en el estrato de mayores ingresos. En el interior no
    existen grandes diferencias y el porcentaje más alto
    corresponde a la ciudad de La Rioja, donde 67% de los que completaron
    sus estudios está entre los que más ganan. En este
    caso, el índice más bajo se registra en la ciudad de La
    Plata, donde sólo 42,4% de las personas que terminan sus
    estudios terciarios logra acceder al estrato más alto de
    ingresos (ver cuadro 1.8).

     

    Los consumidores según sus gastos

     AC Nielsen analiza la posesión de bienes de los
    habitantes de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Según
    esta medición que fue realizada el mes pasado, el porcentaje
    más alto corresponde a los servicios médicos, ya que
    71,5% de la población cuenta con algún tipo de
    cobertura. Bastante lejos siguen las heladeras con freezer (49,3%),
    los lavarropas automáticos (36,5%), los secarropas (36,5%) y
    los compact discs (33,4%). Estos cinco rubros son los únicos,
    de los 16 analizados, que son comunes a más de un tercio de
    los habitantes del área metropolitana. Del resto de las
    categorías, sólo las tarjetas de crédito superan
    la barrera de 20%, mientras los porcentajes más bajos en
    todos los casos inferiores a 10% corresponden a los freezers
    independientes, las videofilmadoras, los teléfonos celulares y
    los aparatos de fax (ver gráfico 1.9).

     Tan importante como analizar cómo se distribuye el
    ingreso entre la población resulta conocer de qué modo
    evolucionaron los gastos en los últimos años. Desde el
    sector privado, la encuesta más actualizada corresponde a la
    Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (Fide), que
    todos los meses calcula el presupuesto para una familia de ingreso
    medio-bajo del Gran Buenos Aires.

    Según ese estudio, en septiembre de 1993 el mes en que se
    puso en marcha la encuesta el rubro alimentos y bebidas representaba
    44,1% del presupuesto, seguido por alojamiento (22,3%), gastos
    generales como atención médica, educación,
    remedios o transporte (18,5%), indumentaria (9,1%) y menaje (5,7%).
    Casi cuatro años después, en mayo del ´97, los
    porcentajes se mantuvieron en niveles similares, pero con un
    crecimiento de la incidencia de alimentos y bebidas (1%) y gastos
    generales (1,2%), y una caída pequeña en indumentaria y
    menaje (0,2% en ambos casos) e importante en alojamiento (1,7%),
    provocada principalmente por la baja en el costo de los alquileres
    (ver cuadro 1.10).

    En una encuesta realizada entre hombres y mujeres de todos los
    niveles socioeconómicos de los principales centros urbanos del
    país (Capital Federal, Gran Buenos Aires, Córdoba,
    Mendoza, Rosario y Tucumán), casi uno de cada tres argentinos
    aseguró ser tomador de un crédito o préstamo en
    la actualidad. El mayor porcentaje se observa en personas de nivel
    económico alto, entre las cuales el índice de tenencia
    llega a 37,1%. En cambio, casi 80% de los argentinos del estrato
    más bajo de la población no tiene ningún
    crédito. Los jóvenes son los que tienen menos reservas
    a la hora de endeudarse: de los que tienen entre 26 y 35 años,
    34,8% está pagando un crédito, mientras sólo una
    de cada cinco personas mayores de 51 años está en la
    misma situación (ver cuadro 1.11).

     En el momento de tomar asistencia financiera, las tarjetas
    de crédito llevan las de ganar. Un tercio de las personas que
    hoy están pagando algún préstamo está
    comprometida con una tarjeta de crédito, y la
    proporción más alta se registra entre la mujeres
    (37,4%, contra 30,1% de los hombres).

    Después de las tarjetas, los préstamos bancarios
    tienen la mayor aceptación (27,3%); en este caso, el
    índice más alto (37,1%) está entre las personas
    de nivel socioeconómico ABC1, y el más bajo (20,6%),
    entre los de los niveles D1, D2 y E. En cambio, la relación
    inversa se ubica en los préstamos con personas físicas
    y con comercios, que representan 16,1% y 7,8%, respectivamente, del
    total de los créditos. En ambos casos los que tienen menores
    ingresos eligen alguna de esas formas de endeudamiento en mayor
    proporción que los del nivel más alto de la
    pirámide. Así como sólo 8,3% de las personas del
    segmento ABC1 tiene tomado un préstamo con una persona
    física, en los estratos D1, D2 y E la proporción trepa
    a 23,2%. Con los comercios la relación es de 3,2% contra 9,2%
    (ver cuadro 1.12).

     Si se analizan los motivos que originaron los
    créditos, se observa que la compra de electrodomésticos
    representa casi una tercera parte (31,9%) y bastante más
    atrás se ubican la adquisición o refacción de
    viviendas (17,4%) y la compra de vehículos (15,5%). En el
    nivel socioeconómico más bajo la incidencia de los
    electrodomésticos trepa a 39,1%, mientras en el ABC1 se reduce
    a 27%. En materia de autos, en cambio, existe la relación
    inversa: 12,1% de las personas de menores ingresos está
    endeudada por esa razón, y en cambio es la causa que
    originó 16,8% de los préstamos entre los que más
    ganan.

     Apenas poco más de 20% de las personas encuestadas
    aseguró estar en condiciones de ahorrar. Del total que
    efectivamente lo hace (19,4%), casi la mitad (47,5%) ahorró
    menos de 10% de sus ingresos, mientras poco más de un cuarto
    (26,9%) destina entre 11% y 20% a ese fin. Otro cuarto de quienes
    tienen capacidad de ahorro guarda más de 20% de sus ingresos,
    y sólo 1,3% afirmó ahorrar más de la mitad (ver
    cuadro 1.14).




    2. Consumos
    básicos

    Bajan los precios pero no crece la
    demanda

     Durante el primer semestre del ´97, y a pesar de las
    rebajas registradas en los precios de casi todas las
    categorías de productos que integran la canasta alimentaria
    básica auditada por AC Nielsen, los argentinos apenas
    consumieron la misma cantidad de alimentos que en idéntico
    período del año anterior. Salarios estancados y la
    permanencia de elevadas tasas de desempleo llevaron a la gente a
    priorizar la variable precio, optando por segundas marcas, que suelen
    ser entre 15% y 30% más baratas que las líderes.

     

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    La canasta Nielsen

     

    Desde hace algunos años, AC Nielsen confecciona una canasta
    de 15 artículos no sujetos a variables estacionales y los toma
    como referencia para medir la evolución del consumo
    doméstico. Son los siguientes:

    * Aceites comestibles

    * Arroz en grano

    * Caldos en cubo

    * Conservas de tomate

    * Galletitas

    * Harinas

    * Leches fluidas

    * Mantecas

    * Margarinas

    * Mermeladas y jaleas

    * Pastas secas

    * Polentas rápidas

    * Sal de mesa

    * Vinos comunes

    * Yerba mate

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    Las polentas rápidas, las mantecas, los caldos en cubo y el
    arroz en grano, entre otros productos básicos, no pudieron
    escapar a los tiempos de canastas flacas que atraviesa la demanda de
    productos alimenticios en la Argentina. Según los datos
    recogidos por AC Nielsen en comercios de todo el país, durante
    el primer semestre de 1997, la comercialización de 15
    artículos de primera necesidad se mantuvo en los mismos
    niveles registrados durante 1996, a pesar de que entre ambos
    períodos los precios de 11 de las categorías
    consideradas en el análisis cayeron entre 1% y 10%.

    Del último sondeo realizado por la consultora cerrado a
    fines de junio se desprende que la demanda de esos alimentos
    cayó en promedio 0,1% durante los primeros seis meses del ´97
    respecto del primer semestre del ´96. La comparación de ambos
    períodos también arroja una reducción de los
    precios (2%) y, como resultado de la combinación de ambos
    factores, una disminución de 2,2% en los valores de
    facturación respecto de los obtenidos el año pasado.

    Los datos, sin embargo, dan cuenta de una pequeña
    recuperación de la demanda entre los meses de mayo y junio
    (ver cuadro 2.1). Al considerar sólo el primer cuatrimestre,
    la caída en el consumo de alimentos había llegado a 1%.
    Ese repunte en el volumen de ventas se reflejó apenas en el
    valor total de lo comercializado; para los cuatro primeros meses del
    ´97 el descenso de la facturación había sido de 2,6%

     

    Alzas y bajas

     

    Si se hace un análisis desagregado de la demanda, es
    posible comprobar que el comportamiento de cada una de las
    categorías auditadas no fue parejo: de acuerdo con los datos
    correspondientes al primer semestre de este año, 11 productos
    mejoraron su performance en relación con las ventas que
    habían obtenido durante los primeros cuatro meses del ´97 (ver
    cuadro 2.2), mientras los cuatro restantes tuvieron una demanda
    similar.

     Pero, si se comparan las ventas entre los primeros seis
    meses del año pasado y el mismo período de este
    año, se observa que nueve de las 15 categorías fueron
    menos demandadas que en el ´96, y 13 sólo escaparon a la
    tendencia las leches fluidas y los vinos comunes no llegaron a
    recaudar las cifras del año pasado (ver gráficos 2.3 y
    2.4).

    Los números dan cuenta de una fuerte estabilidad en la
    demanda de productos básicos, influida por una
    reducción de los precios que, a la vez, provocó una
    disminución de la facturación general. Nueve de las 15
    categorías rebajaron sus precios respecto de los primeros seis
    meses del ´96. Las harinas 28% más baratas que el año
    pasado encabezaron esa caída. Luego se ubicaron el aceite
    comestible (-6,3%), el arroz en grano (-6%), la yerba mate (-5,9%),
    las pastas secas (-4,5%) y las conservas de tomate (-4,3%).

    Entre las que registraron aumentos, el primer lugar lo ocuparon
    las polentas rápidas, 13,6% más caras que en el primer
    semestre del ´96. Las siguen las leches fluidas (4,3%), los caldos en
    cubo (2%) y los vinos comunes (1,6%). Las mantecas y las galletitas
    fueron las únicas que no sufrieron modificaciones de
    importancia entre ambos períodos.

     

    Dos Argentinas 

    Al comparar la suerte de los consumos atendiendo a la variable
    geográfica, el análisis de AC Nielsen pone de
    manifiesto que el comportamiento de la demanda no fue
    homogéneo en todo el país. Mientras en el área
    del Gran Buenos Aires el volumen comercializado de los 15 alimentos
    creció 3,2% respecto del primer semestre del ´96, en el
    interior ese consumo se contrajo 2,3%.

    El dato de esa caída es aun más significativo si se
    considera que en el GBA los precios tuvieron una reducción de
    0,1%, mucho menos significativa que las rebajas observadas en el
    interior del país, que determinaron que el costo de la canasta
    fuera 3,2% más económico que en los primeros seis meses
    del ´96.

    Los comportamientos disímiles en la evolución de la
    demanda y los precios que se registraron en las dos áreas
    comparadas conducen a situaciones bien diferentes en cuanto a la
    facturación por el consumo total en cada una de ellas.
    Mientras en el GBA el gasto del público se incrementó
    2,7% respecto del año pasado, en el interior
    dísminuyó 6% (ver cuadro 2.5). Los datos permiten ver
    cómo los esfuerzos que se realizan en el interior para
    sostener desde la variable precio los niveles de demanda son
    más marcados que los que se observan en el GBA.

     

    Para los súper, todo va mejor 

    Motores indiscutidos de la caída de los precios, los
    supermercados fueron los únicos protagonistas dentro de la
    cadena de comercialización que, a pesar del estancamiento del
    consumo, resultaron beneficiados. Mientras la demanda de alimentos
    básicos del conjunto del país cayó 0,1% respecto
    de la del ´96, la venta de los supermercados aumentó 7,1%.

    La agresiva política de competencia del canal, centrada en
    la reducción de los precios con la que intentan seducir a los
    consumidores leales y lograr el cambio de hábito de los que
    compran en otras cadenas, llevó a que los supermercados casi
    duplicaran la deflación registrada por el Indice de Precios al
    Consumidor: los productos expuestos en sus góndolas costaron
    3,9% menos que durante el primer semestre del ´96. A pesar de ello,
    el canal logró una recaudación que superó 2% a
    la que había obtenido el año pasado para el mismo
    período (ver cuadro 2.6).

     El análisis del crecimiento de las ventas de los
    supermercados, en relación con la estabilidad de la demanda,
    muestra que el canal ganó participación en la
    comercialización de casi todas las categorías
    consideradas. El proceso da como resultado una tendencia que se
    verifica prácticamente en todo el mundo: en la Argentina tal
    como sucede en España, Francia y Gran Bretaña las
    ventas se concentran cada vez más en menos bocas.

    A través del crecimiento de las marcas propias o de segunda
    línea, la realización de promociones de marcas
    líderes o las ofertas especiales diseñadas por las
    propias cadenas, los supermercados lograron absorber la demanda de un
    público que se sintió beneficiado con una caída
    de los precios de 3,9%. Esa toma de posición de las grandes
    superficies tuvo lugar a expensas de una reducción de las
    ventas de autoservicios, almacenes y despensas que sólo
    lograron abaratar sus precios 0,5%, cuyas recaudaciones fueron, en
    promedio, 4% más bajas respecto del primer semestre del ´96.

    Para graficar los resultados obtenidos por los supermercados baste
    señalar que en 13 de los 15 productos analizados el canal
    obtuvo una performance superior a la del promedio del país
    (ver cuadro 2.7). Sólo en dos casos los vinos comunes y las
    pastas secasexhibió un volumen similar al obtenido por los
    restantes canales.

     Como contracara del aumento en el volumen de ventas del
    canal híper y supermercadista, los autoservicios, almacenes y
    despensas sólo lograron un incremento de la demanda en tres de
    los 15 rubros auditados: pastas secas, vinos comunes y yerba mate. En
    los dos primeros casos la performance de los comercios tradicionales
    estuvo a la altura de la lograda por los supermercados. Con respecto
    a la yerba mate, si bien la demanda creció frente a la del
    ´96, ese incremento fue inferior al que se produjo en las grandes
    superficies. En las 12 categorías restantes, sus ventas al
    público se ubicaron por debajo de las que habían
    alcanzado en el primer semestre del ´96.

    Sólo en tres de los 15 rubros de la canasta Nielsen se
    observan caídas de la demanda, tanto en el canal
    supermercadista como en el tradicional. Durante los primeros seis
    meses del ´97, los argentinos consumieron, en promedio, 12,6 % menos
    de polentas rápidas, 11,2 % menos de mantecas y 2,6 % menos de
    arroz que en el primer semestre del año pasado. La
    retracción, que abarcó tanto a supermercados como a
    comercios tradicionales, indica un retroceso general del mercado.
    Aunque en el caso de los supermercados, esa involución fue
    más suave que la que se observó en los canales
    tradicionales, lo que implica que las grandes superficies ganaron
    participación en las ventas de esas líneas de
    productos.

    En las nueve categorías que completan la canasta se observa
    que, mientras los supermercados ganan en relación con el
    volumen comercializado, los canales tradicionales autoservicios,
    almacenes y despensas sufren caídas. El resultado es un
    ahondamiento de la brecha entre la demanda captada por unos y por
    otros. El caso más destacado es el de las leches fluidas: a
    pesar de una retracción general del consumo de 2,4% respecto
    del primer semestre del ´96, los supermercados lograron aumentar sus
    ventas 17,9%, mientras los comercios tradicionales vehiculizaron
    durante los seis primeros meses de este año una demanda 8,7%
    inferior a la que habían atendido el año pasado.

    Otros mercados en los que se verificaron comportamientos
    antagónicos entre ambos canales fueron los de los aceites
    comestibles los súper crecieron 7,1%, mientras los comercios
    tradicionales vendieron 7,7% menos, los caldos en cubo cuyas ventas
    aumentaron 4,1% en los supermercados, mientras en almacenes y
    despensas se reducían 8,3% y las conservas de tomate, que en
    los súper fueron 9,6% más demandados, frente a un
    retroceso de 2,1% entre los minoristas tradicionales.

    Los datos permiten demostrar que, compensando o no el retroceso de
    las ventas de los negocios tradicionales, los supermercados e
    hipermercados han concentrado en sus cajas parte importante del
    desplazamiento experimentado por la demanda de alimentos
    básicos.

     

    Más barato 

    La herramienta elegida para lograr el cambio de hábito de
    los consumidores fue, como ya se señaló, la
    reducción de los precios. De la mano de esa estrategia, las
    grandes cadenas salieron a disputarse los clientes, librando batallas
    hacia el interior del propio canal y con el resto de los comercios
    tradicionales.

    Mientras en los autoservicios, almacenes y despensas los precios
    de los productos que integran la canasta decrecieron en el primer
    semestre de este año 0,5%, en los supermercados esa
    caída llegó a ser de 3,9%. El factor de esa mayor
    economía, lograda por la comercialización de marcas
    propias o el diseño de actividades promocionales, es
    determinante para explicar el avance de los supermercados en el
    reparto total de la canasta analizada (ver cuadro 2.8).

    Al analizar cada categoría de producto puede observarse que
    en los casos del arroz, las conservas de tomate, las harinas de
    trigo, las mermeladas y jaleas y la yerba mate, la reducción
    de los precios entre los supermercados fue más pronunciada que
    la que pudieron lograr los autoservicios y comercios tradicionales.

    Las cifras también muestran cómo en los mercados de
    galletitas, mantecas, margarinas y sal de mesa las grandes
    superficies pudieron ofrecer a sus clientes precios inferiores a los
    que habían tenido que pagar en 1996, mientras aumentaban los
    precios exhibidos por los comercios tradicionales.

    Para los caldos en cubo y las leches fluidas se observan ligeros
    incrementos en el canal supermercadista frente a crecimientos de
    precios en los comercios tradicionales. En las categorías de
    aceites comestibles y vinos comunes, en cambio, ambos canales
    mostraron similares niveles de aumento.

    En relación con el análisis de precios, dos
    categorías de productos merecen un párrafo aparte.
    Las polentas rápidas encabezaron el incremento de precios: el
    aumento promedio de 13,6% que experimentaron respecto del año
    anterior da cuenta de una tendencia alcista que abarcó a ambos
    canales. El dato no es menor: las polentas ocuparon, con una
    caída en el volumen de demanda de 12,6%, el primer lugar en el
    ranking de los mercados que vendieron menos durante la primera mitad
    del ´97 respecto de idéntico período del ´96.

    El caso de las pastas secas también es particular:
    globalmente, el mercado mostró una reducción de los
    precios, pero esa caída fue a diferencia de las polentas
    más significativa en el canal de autoservicios y comercios
    tradicionales que en el de supermercados.



    Este año venderemos 400.000
    vehículos 

    Por Horacio Losoviz (*)

     

    El mercado de automóviles rondará las 400.000
    unidades en 1997, esto es, 6,3% por encima de los valores del
    año pasado. Si suponemos que las ventas mayoristas de
    automotores en 1996 alcanzaron las 360.000 unidades, se podría
    estimar que el aumento de la demanda este año se
    ubicaría en 11%, si corregimos el efecto de anticipo que
    realizaron los consumidores ante la aplicación del impuesto a
    los vehículos gasoleros.

    En lo que va del año las ventas crecieron 16,7% con
    respecto al mismo período de 1996. Analizado por
    categorías, el incremento fue de 9,8% en automóviles,
    49,1% en utilitarios y 22,2% en camiones y colectivos.

    El fuerte aumento en la demanda de utilitarios muestra la
    adaptación del mercado argentino a las tendencias
    internacionales. El desarrollo del segmento de vehículos
    comerciales, en tanto, refleja el aumento de la inversión
    global de la economía, variable fundamental para explicar la
    demanda de este tipo de unidades.

    Como parte de la reestructuración que viene realizando el
    sector, el año pasado se lanzó al mercado un gran
    número de modelos nuevos, que prácticamente
    ubicó la producción local al nivel de las casas
    matrices. Desde la vigencia del nuevo régimen automotor, en
    1991, la industria modernizó los modelos producidos y
    comercializados, mejorando calidad y diseño. Estos adelantos
    le permitieron exportar la mitad de su producción durante el
    primer semestre de 1997.

    Para los próximos años se proyecta el crecimiento
    sostenido de la demanda, que llegará a 600.000 unidades en el
    2000. La industria, por su parte, estará en condiciones de
    producir un millón, con lo cual necesariamente deberá
    profundizar su perfil exportador.

     

    (*) Presidente de la Asociación de Fábricas de
    Automotores (Adefa).




    3. Consumos por sector

    Qué compran los argentinos

     Casi 70% del dinero que gastan los argentinos en
    productos de consumo masivo es absorbido por los rubros
    alimentación y bebidas. Cuidadosos de su imagen,
    también destinan 13% a la compra de artículos de aseo
    personal y cosmética. A la hora de las gratificaciones les
    gusta regodearse con golosinas dulces y saladas, que representan 7,4%
    de sus compras, un porcentaje similar al que gastan en la
    adquisición de los elementos con que limpian sus hogares.

     

    A la hora de cargar los changuitos, los consumidores argentinos
    destinan un porcentaje importante de sus gastos a satisfacer las
    necesidades de alimentación, según surge del Informe
    MERCADO – AC Nielsen, en el que se auditaron las ventas de productos
    de consumo masivo realizadas por los distintos canales de
    comercialización de todo el país.

    De acuerdo con el relevamiento, que registró los consumos
    comprendidos entre junio del ´96 y mayo del ´97, de los $ 18.075,1
    millones que los argentinos dejaron en las cajas de almacenes,
    despensas y supermercados por la compra de productos de consumo
    masivo, $ 12.395,9 millones fueron destinados a la adquisición
    de alimentos y bebidas, categorías que reunieron, en conjunto,
    68,6% de la estructura general del gasto de una familia promedio en
    la Argentina.

    El segundo lugar lo ocuparon los artículos de
    cosmética e higiene personal, que sumaron $ 2.344,1 millones,
    13% del total de los consumos. Los siguieron en importancia los
    productos para la limpieza del hogar, que con $ 1.391,7 millones de
    facturación representaron 7,7% de los tickets, y recaudaron
    apenas $ 50,3 millones más que lo que se destinó a la
    compra de golosinas dulces y saladas (ver cuadro 3.1).

     

    Alimentos y bebidas 

    El análisis de la evolución de la demanda y los
    precios de los productos del rubro reafirma una caída en el
    consumo de alimentos de 0,6% en el semestre comprendido entre
    diciembre del ´96 y mayo del ´97 respecto de idéntico
    período de un año atrás. Esa retracción
    se produjo a pesar de una disminución de los precios de los
    productos que, en promedio, se abarataron 1,3%.

    Al desagregar los consumos del rubro alimentación por tipos
    de productos, se observa que sólo 15 categorías de un
    total de 41 que conforman la base del estudio reunieron 85,4% de lo
    gastado por el público en ese concepto. Al tope del ranking
    entre los productos más demandados se ubicaron las galletitas,
    que representaron 25,5% de la facturación. Las siguieron en
    importancia las leches fluidas (11,8%) y los yogures (7,4%). Los
    aceites comestibles captaron 6,8% de las ventas y las pastas secas se
    quedaron con otro 5,5% (ver cuadro 3.2).

     Si se analizan los gastos del público agrupando los
    productos más demandados de acuerdo con su origen, se observa
    que poco más de 70% de la demanda se concentró en
    categorías de origen farináceo (galletitas, pastas
    secas, pan de molde y harinas fraccionadas), lácteo (leches
    fluidas, yogures, leches en polvo y mantecas) y oleaginoso (aceites
    comestibles y mayonesas) (ver gráfico 3.3).

     El caso de los lácteos frescos merece una
    mención especial. La importancia del sector se ratifica en el
    hecho de que dos de los productos que participan de la
    categoría, las leches fluidas y los yogures, se ubican siempre
    entre los primeros 10 más demandados en cualquiera de los tres
    canales de distibución híper y supermercados,
    autoservicios y comercios tradicionales que sirven de base al
    estudio, y entre ambos reúnen casi 58% del total facturado por
    la categoría (ver cuadro 3.4).

     Si se comparan esos mismos productos según la
    variable precio, se observa que casi dos tercios de la demanda
    (64,5%) se orientó hacia productos de alto valor agregado,
    cuyos precios promedio por kilogramo superaron largamente hasta 20
    veces, como en el caso de los quesos rallados al de la leche fluida,
    que se comercializó a $ 0,81 por litro (ver cuadro 3.5).

     Pero el rubro de los lácteos no escapó a la
    retracción general del consumo experimentada por todos los
    alimentos. A pesar de que en el período comprendido entre
    diciembre del ´96 y mayo del ´97 los precios de los productos que
    integran la categoría cayeron en promedio 0,6% respecto de los
    mismos meses del año anterior, el volumen de lo comercializado
    fue 4% inferior y, como resultado de la combinación de ambas
    caídas, la facturación también decreció
    1,7%.

     

    Pastas, las más calientes

    Entre los productos envasados que sirven de base a platos
    calientes, las pastas secas fueron las preferidas de los consumidores
    locales: en el período comprendido entre junio del ´96 y mayo
    de este año sumaron ventas por $ 333,8 millones, que
    representan 30,7% de la demanda de los productos que integran la
    categoría. Por volumen de facturación las siguieron el
    arroz en granos, que generó un mercado de $ 158,9 millones
    (14,6%), y los caldos en cubo, que vendieron por $ 119,9 millones
    (11%).

    Un dato a destacar dentro de la categoría es la presencia
    de las conservas de tomate y el queso rallado, asociados por los
    consumidores a la preparación de las pastas y el arroz. En
    conjunto, ambos productos lograron captar ventas por $ 364,9
    millones, una facturación que supera a la de las pastas secas
    y representa 33,6% del total (ver cuadro 3.6).

     

    Mayonesa para todos

     

    A la hora de decidir el aderezo con que van a acompañar sus
    comidas, el gusto de los argentinos se inclina mayoritariamente por
    las mayonesas. Dentro de la categoría condimentos que capta
    3,3% de lo que el público consume en la canasta de 41
    categorías de producto auditadas, teniendo en cuenta el total
    de las ventas realizadas entre junio del ´96 y mayo del ´97, las
    mayonesas captaron casi tres cuartos de la demanda (74%), seguidas
    muy de lejos por las mostazas, que tuvieron una participación
    de 15% (ver gráfico 3.7)

    El lugar de privilegio que ocupa la mayonesa dentro del segmento
    de los condimentos y el aumento de 7,1% en su demanda durante el
    último año pueden explicarse desde la evolución
    experimentada por su precio, que entre junio del ´96 y mayo del
    ´97 cayó cerca de 10%, para instalarla como la más
    barata de toda la familia (cuesta $ 3,46 por kilo) (ver cuadro 3.8).

     

    Hacia el futuro, de confirmarse la tendencia del último
    año, el ketchup podría ganar presencia en el mercado.
    Si bien capta actualmente la demanda más baja del segmento
    (5%), entre junio del ´96 y mayo del ´97 sus ventas crecieron 18%.

     

    En golosinas, gana el
    chocolate
     

    A la hora de las gratificaciones, los argentinos se inclinaron
    más por las golosinas dulces que por las saladas (snacks). Del
    total del volumen comercializado, las dulces se quedaron con 84% de
    participación. Las saladas, que representaron el restante 16%,
    mostraron una particularidad: canalizaron gran parte de sus ventas a
    través de los supermercados (33%) y kioscos (21%), mientras
    este último canal concentró más de 80% de las
    ventas de, por ejemplo, las gomas de mascar.

    Entre las golosinas dulces, los gustos estuvieron divididos casi
    en mitades iguales entre caramelos, pastillas y gomas de mascar, por
    un lado, y chocolates (ver gráfico 3.9).

    Al desagregar los consumos por tipo de producto, se observa que la
    demanda de caramelos duros y blandos (en paquetes y a granel) se
    equipara con la de las gomas de mascar. Estos dos mercados se ubican,
    por su tamaño, dentro de las 20 primeras categorías de
    todas las analizadas en el estudio (ver cuadro 3.10).

    Los chocolates son, indiscutiblemente, la estrella del rubro
    golosinas. Por sus volúmenes de facturación se ubican
    en el quinto puesto entre los 124 productos analizados en este
    informe, detrás de las leches fluidas y superando a
    categorías como las de vinos comunes, jugos y yogures.

     

    Abstemios made in Argentina 

    A la hora del brindis, los argentinos se dedicaron a beber con
    moderación. El estudio muestra que los consumidores locales
    optaron por el consumo de bebidas no alcohólicas: el rubro se
    quedó con más de la mitad del consumo total (53,6%) y
    superó en 20 puntos a la participación obtenida por las
    bebidas alcohólicas (ver cuadro 3.11).

     En cuanto a la evolución de la demanda, el mercado
    total de bebidas fue uno de los pocos que pudo escapar a la
    retracción del consumo: durante el semestre comprendido entre
    diciembre del ´96 y mayo del ´97 las ventas crecieron 9% respecto del
    mismo período del año anterior. La facturación
    total también se elevó 3,5%, a pesar de que los precios
    de todos los productos experimentaron, en promedio, una caída
    de 9,9%.

    Un análisis desagregado de cada una de las tres
    categorías incluidas en el mercado de bebidas muestra que
    tanto las sin alcohol como las alcohólicas fueron 10%
    más demandadas que el año pasado, un crecimiento que
    resulta bastante más importante que el experimentado por el
    consumo de infusiones, que sólo se elevó 1,2%.

    Con respecto a los precios, los tres segmentos mostraron una
    tendencia a la baja: los productos que más se abarataron
    fueron las infusiones (9,8%). Las siguieron las bebidas sin alcohol
    (8,2%) y las alcohólicas (3,2%). El balance final de
    facturación fue favorable para las bebidas alcohólicas,
    que entre diciembre del ´96 y mayo de este año recaudaron 8%
    más que en el mismo ciclo de un año atrás;
    también la facturación de las bebidas sin alcohol
    creció, aunque sólo 3,2%. Las infusiones, en cambio,
    sufrieron la combinación de una caída pronunciada de
    los precios y un crecimiento menos explosivo del consumo, por lo que
    la yerba, el café y los tés obtuvieron ingresos 4,8%
    menores a los que habían logrado en el ´96.

     

    Gaseosas y cervezas

     Entre las bebidas sin alcohol, las gaseosas siguen
    sosteniendo su liderazgo: representan casi 70% de la demanda de la
    categoría y ellas solas facturaron más que el conjunto
    de las bebidas alcohólicas comercializadas en el país
    (ver cuadros 3.12 y 3.13).

     La importancia del mercado de las gaseosas se refleja en el
    hecho de que es el de mayor volumen de facturación de todos
    los analizados para la realización de este informe: no
    sólo lidera el ranking en el nivel general, sino
    también en cada uno de los diferentes canales de
    distribución auditados.

    Y esa posición logró reforzarse aun más en lo
    que va del año: la baja de los impuestos internos en el
    segmento de las bebidas colas que en 1996 cayeron de 24% a 4% y la
    extensión de la temporada de alta temperatura durante el
    primer semestre del ´97 contribuyeron a que la demanda registrara un
    aumento del orden de 10,8%. Ese incremento, sin embargo, no se
    tradujo en un aumento significativo de la facturación, que
    sólo creció 0,8%.

    Las bebidas colas siguen siendo las preferidas entre las gaseosas:
    se quedan con 54% de la demanda. Las siguen las de lima-limón,
    que captan 23% de la torta, y las de naranja, que representan 9% del
    total.

    Dentro de la categoría de bebidas alcohólicas, el
    estudio da cuenta del avance de las cervezas uno de los productos
    con mayor índice de crecimiento de los últimos
    años sobre los vinos. Su facturación se queda con
    más de un tercio de la lograda por la categoría en su
    conjunto y le permite obtener una participación de mercado que
    supera en casi 10 puntos a la de los vinos comunes, categoría
    a la que viene desplazando en las preferencias de los consumidores.

     

    Vuelta a lo natural

     

    El crecimiento de la participación de la categoría
    de bebidas sin alcohol en el consumo total de bebidas también
    fue impulsado por una cada vez más fuerte tendencia de los
    consumidores argentinos hacia lo natural y saludable.

    Categorías de productos como la de los jugos frutales que
    en el primer semestre del ´97 crecieron 6,2% respecto de
    idéntico período del año pasado trabajaron muy
    fuerte desde la oferta para lograr ampliar su penetración en
    los hogares e incrementar su frecuencia de uso. La conjunción
    arrojó como resultado una modificación en los
    hábitos de consumo de muchos que, eternos bebedores de
    gaseosas, se corrieron hacia una opción que propone
    practicidad de preparación, diferenciación de sabores y
    distintas formas de almacenamiento.

    Precisamente, esos tres atributos instalaron a los productos para
    preparar jugos frutales al frente de la subcategoría, captando
    40,1% del mercado (ver cuadro 3.14).

    Las aguas minerales y los amargos no alcohólicos
    también participaron del cambio de hábito. Respecto de
    las primeras, un punto a destacar es la forma en que se distribuye
    geográficamente la demanda: del total nacional del consumo de
    aguas minerales, 71% de las ventas se concentra en el ámbito
    de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, y sólo 29%
    corresponde al interior.

     

    La eterna costumbre del mate

     Entre las infusiones, el estudio muestra que a la hora de
    decidirse por las bebidas calientes, los argentinos siguen
    prefiriendo la yerba mate, que concentra 53,7% del consumo de la
    categoría. El café, en sus diferentes opciones molido,
    en grano y soluble capta otro 31,1% del consumo, tres veces
    más que los tés y cinco más que los polvos
    chocolatados (ver cuadro 3.15).

    Sin embargo, al analizar el desempeño de cada producto, el
    estudio permite observar que la evolución de la demanda no ha
    sido homogénea. Mientras el consumo de yerba mate
    creció 4% durante el primer semestre del ´97 respecto de igual
    período del año anterior y el de los polvos
    chocolatados se mantuvo en niveles similares, durante los primeros
    seis meses de este año los argentinos consumieron 2,7% menos
    de café soluble, 3,7% menos de café molido y en grano y
    4,8% menos de tés.

     

    Cosmética y tocador

     

    Aliados indiscutibles a la hora de mostrarse en una sociedad en la
    que la imagen importa cada vez más, los productos de
    cosmética, tocador y aseo personal se convirtieron en parte
    importante del consumo de los argentinos: ya concentran 13% del total
    de los gastos dentro del mercado de productos de consumo masivo, lo
    que les permite mover anualmente una facturación de $ 2.344,19
    millones.

    Un análisis desagregado del rubro muestra a los productos
    destinados a la higiene y la cosmética corporal como la
    categoría líder: jabones, desodorantes, cremas, hojas y
    sistemas de afeitar entre otros productos captan 36,4% de la
    inversión que los argentinos destinan al cuidado de su
    aspecto. Detrás se ubican los productos destinados a la
    limpieza y el cuidado del cabello, que reúnen 23,9% de los
    consumos, y los productos de algodón, que se quedan con 20,4%
    de la facturación del sector (ver cuadro 3.16).

    Dentro de la categoría higiene y cosmética corporal,
    los desodorantes para el cuerpo captan 31,5% de la
    facturación, una cifra apenas superior a la que reúnen
    las hojas y sistemas de afeitar (26,5%) sumadas a las cremas y
    espumas de afeitar (2,7%) (ver cuadro 3.17).

     Casi la cuarta parte de lo que los argentinos gastan en
    cosmética, tocador y aseo personal se destina al cuidado del
    cabello. Pero al analizar por separado la categoría, el
    estudio muestra que el champú participa con 49,1% del
    presupuesto asignado para el cuidado del pelo. Ese producto no
    sólo lidera el segmento: las ventas de champú
    representan 12% del total que los argentinos consumen en el rubro, y
    la categoría de producto se ubica entre las 15 que más
    facturan en el canal supermercados.

    Detrás del champú, y como un complemento del cuidado
    del cabello, los tratamientos poslavado capilar se quedan con otro
    24,9% de la torta (ver cuadro 3.18).

     Las tinturas han sido una de las categorías
    más dinámicas del rubro. Desde el punto de vista de la
    oferta, el lanzamiento de productos dirigidos tanto a captar nuevos
    segmentos de mujeres como de hombres, a través de los
    cubrecanas significó un fuerte impulsor de la demanda: de
    acuerdo con el estudio, entre junio de 1996 y mayo de este año
    el consumo de tinturas creció 22% respecto de los doce meses
    anteriores, y la facturación de la categoría se
    elevó 19%.

    Entre los productos de algodón, el dinamismo de la oferta
    merece una mención especial. Los fabricantes se preocuparon
    por desarrollar productos con cada vez mayor valor agregado, un
    fenómeno que llevó a que el algodón, insumo
    principal del rubro, represente por sí mismo sólo 12,4%
    de los consumos. El liderazgo está en poder de los
    pañales descartables, que se quedan con 52,2% del rubro, un
    volumen que los instala como una de las categorías de mayor
    facturación para el canal supermercadista. Por debajo se
    ubican los productos de protección sanitaria femenina, que
    lograron captar 35,4% de la demanda del rubro (ver cuadro 3.19).

     Dentro del mercado de los productos de papel, que representa
    12,3% de los gastos hechos en el sector, el papel higiénico se
    queda con más de dos tercios del total de la demanda. Su
    facturación instala al producto entre las 20 categorías
    que generan mayor volumen de ingresos para el canal supermercados
    (ver cuadro 3.20).

    A la hora de preocuparse por el cuidado de su dentadura, los
    argentinos destinan 7% del total de sus gastos en aseo,
    cosmética e higiene a la compra de dentífricos (que
    representan 77,2% de la demanda de la categoría) y cepillos
    dentales (ver cuadro 3.21). El consumo de estos últimos
    sujeto al recambio tiende a crecer, debido a un fuerte impulso
    innovador desde la oferta, dado por el lanzamiento de productos que
    presentan innovaciones tanto en el diseño como en la
    incorporación de, por ejemplo, indicadores de desgaste.

     

    Artículos de limpieza

     

    Los argentinos gastan casi $ 1.400 millones al año en
    productos que les permiten combatir la suciedad del hogar y la ropa,
    así como eliminar a los insectos de sus viviendas. Dentro del
    presupuesto total destinado a la compra de productos de consumo
    masivo, la categoría limpieza representó, entre junio
    del ´96 y mayo de este año, 7,7% del consumo.

    Dentro del sector, los productos para la limpieza y cuidado del
    hogar se llevan más de la mitad del presupuesto total de
    limpieza, y su participación supera en 15 puntos a la obtenida
    por los artículos destinados a la limpieza de la ropa (ver
    cuadro 3.22).

     La distribución del gasto dentro del segmento se
    caracteriza por una gran atomización, derivada de la presencia
    en el mercado de una amplia gama de productos y marcas. El estudio
    muestra que de cada $ 100 que los argentinos gastaron para mantener
    limpias sus viviendas, $ 15,5 fueron destinados a la compra de
    lavandinas, el producto que se ubicó al tope de la demanda.
    Las siguieron de cerca los limpiadores y desengrasantes
    líquidos (14,9%) y los detergentes líquidos, que
    reunieron 14,7% del total consumido (ver cuadro 3.23).

    En cuanto al consumo de productos destinados a la limpieza de la
    ropa, hay un dato que da cuenta de su importancia: el segmento se
    ubica entre los primeros 10 mercados que más facturan en
    supermercados y autoservicios. Entre los productos que integran el
    segmento, los jabones y detergentes en polvo y líquidos se
    ubicaron al tope de la demanda, sumando 78,7% de la
    facturación (ver cuadro 3.24). Si se considera al sector
    limpieza en general, esta categoría de producto también
    es, por su volumen de ventas, la de mayor tamaño.

     Los insecticidas, que conforman el tercer segmento dentro
    del sector limpieza, tuvieron un volumen de ventas equivalente a
    11,6% del total del presupuesto destinado al hogar. Uno de cada dos
    pesos invertidos en el combate de los insectos se lo llevaron los
    insecticidas en aerosol, que con una participación de 50,7% se
    ubicaron al tope de la demanda (ver cuadro 3.25).

    Un dato curioso dentro del segmento es la incidencia de los
    productos destinados a combatir a los mosquitos en el presupuesto
    total para insecticidas: la suma del dinero invertido en tabletas,
    espirales, repelentes y portatabletas representó 35,5% del
    gasto efectuado en la categoría.

     

    Productos farmacéuticos de venta
    libre

     Un elevado dinamismo de la oferta, que se materializó
    en la proliferación de lanzamientos, y su presencia creciente
    en las góndolas de los supermercados instaló a los
    productos farmacéuticos de venta libre identificados mediante
    la sigla en inglés OTC, que significa over the counter (sobre
    el mostrador) como uno de los rubros que ganaron presencia en el
    consumo de los argentinos. Entre junio del ´96 y mayo de este
    año las ventas de productos OTC generaron un mercado de $
    318,88 millones, que representó 1,8% de los gastos realizados
    por los argentinos.

    Al atender la variable geográfica y el peso relativo de
    cada canal en la comercialización de algunos de los productos
    que integran este mercado, se descubren datos interesantes. Los
    habitantes de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, por ejemplo,
    compraron 64% del total de pediculicidas comercializados en todo el
    país durante el primer semestre de este año.
    También se observa un avance del canal supermercadista en la
    venta de estos productos. Así como en el bimestre mayo-junio
    del año pasado las farmacias concentraban 81% de la torta y
    los supermercados se quedaban con 11%, para el mismo período
    de este año los súper llegaron a captar 20% de las
    ventas (ver cuadro 3.26).

    Una de las categorías más significativas entre los
    productos OTC es la de los analgésicos. De la
    investigación se desprende que, del total de
    analgésicos vendidos entre julio del ´96 y junio del ´97, los
    destinados a adultos se quedaron con el grueso de las ventas,
    captando 80% de la demanda. Los siguieron en importancia los
    analgésicos infantiles (16,4% del total) y los femeninos, que
    sumaron 3,6%. En esta categoría, el peso relativo de los
    canales de distribución frente a las farmacias se hace aun
    más fuerte: estas últimas concentran menos de la mitad
    de las ventas (45%), y el resto se reparte entre kioscos, negocios
    tradicionales almacenes y despensas, supermercados, autoservicios y
    perfumerías (ver cuadro 3.27).

    El canal kioscos no sólo muestra una buena performance en
    la comercialización de analgésicos. También se
    queda con una porción importante (39%) de la venta total de
    sales antiácidas en el área de Capital Federal y GBA,
    superando incluso la participación en las ventas obtenida por
    el canal farmacias. Al contrario, estas últimas casi
    monopolizan la comercialización de productos hepatodigestivos:
    concentran 95% de las ventas del área metropolitana (ver
    cuadro 3.28).

    Hacia el futuro, la evolución de las regulaciones
    vinculadas a la posibilidad de comercializar productos OTC fuera del
    ámbito de las farmacias podría llevar a que los
    restantes canales lograran un avance importante en su
    participación sobre las ventas.

     

    Autos

     

    Tras la recesión postequila, los argentinos volvieron a
    apostar a los autos. Si bien el horizonte de 500.000 unidades de 1994
    aparece lejano, en el primer semestre de 1997 la venta de 0 km
    creció 16,6% con respecto al mismo período de 1996.
    Exigentes, los consumidores reclaman que por menos de $ 15.000 se les
    entregue una unidad confortable.

    La demanda de 0 km se estabilizó en torno de 30.000
    unidades mensuales y, si bien la producción continúa en
    aumento, orienta su plus hacia la exportación. “El mercado se
    mueve con f&o