martes, 16 de junio de 2026

    A la búsqueda del mejor socio

    Esta es la 13ª encuesta que realiza MERCADO entre directivos
    de las compañías líderes de la Argentina para
    evaluar sus expectativas con respecto al rumbo de los negocios y la
    economía. A lo largo de estos seis años, éste ha
    demostrado ser un instrumento singularmente preciso y sensible a los
    cambios en el clima predominante en el ámbito de las empresas.
    A ello ha contribuido, esencialmente, la coherencia en la
    metodología empleada para la medición. En todas las
    ocasiones, la investigación fue diseñada por el
    sociólogo Heriberto Muraro y procesada por la firma
    Telesurvey. El extenso cuestionario se ha mantenido
    prácticamente sin variantes y el perfil de la muestra ha sido,
    también, notablemente homogéneo.

    Desde 1991, esta encuesta semestral ha reflejado el impacto del
    nacimiento y la evolución del plan de Convertibilidad, sus
    momentos de euforia y crisis (especialmente durante el estallido del
    efecto tequila a fines de 1995) y las reacciones suscitadas, a
    mediados del año pasado, por el relevo de Domingo Cavallo en
    el Ministerio de Economía.

    Vale la pena tener en cuenta que esta medición fue realizada
    al cumplirse el primer año de Roque Fernández al frente
    del Palacio de Hacienda y constituye, por lo tanto, un valioso
    indicador acerca del grado de confianza que inspira su gestión
    en el mundo de los negocios. La encuesta publicada en enero de este
    año reflejaba un escepticismo bastante generalizado con
    respecto a la gestión del equipo económico oficial, que
    contrastaba llamativamente con un sólido optimismo acerca de
    las perspectivas de los negocios.

     

    Se mantiene la apuesta

    La estimación acerca de cómo evolucionarán
    las ventas de la propia empresa durante el próximo semestre
    constituye el indicador más relevante del optimismo de los
    empresarios. El gráfico que muestra su evolución
    durante los últimos seis años es, por cierto,
    elocuente.

    En esta ocasión, los índices se mantienen virtualmente
    sin cambios con respecto a la encuesta anterior. Quienes anticipan
    ventas algo o muy superiores para el próximo semestre vuelven
    a representar 73% de la muestra. Hay, sí, un leve descenso (de
    22 a 19%) en la proporción de encuestados que prevén
    una tendencia estacionaria en las ventas, y un aumento equivalente
    (de 5 a 8%) entre quienes pronostican un descenso.

    A la hora de señalar cuáles son los principales motivos
    de preocupación en materia de aumento de costos, 24% de los
    empresarios muestra un renacimiento de la inquietud con respecto a la
    evolución de las tasas de interés. Este índice
    es considerablemente más bajo que el que reflejó la
    encuesta realizada en medio de la crisis bancaria (había
    llegado entonces a 38%), pero exhibe un aumento de 5 puntos con
    respecto a la última medición.

    Se observa, en cambio, un descenso pronunciado en los niveles de
    preocupación por el incremento de los impuestos: 22% lo
    señala como principal factor de inquietud, frente a 35% en la
    encuesta publicada al comenzar el año.

    El panorama de las expectativas exportadoras reproduce los mismos
    niveles de dos años atrás: 67% de los empresarios
    espera colocar sus productos en el exterior. Pero, entre ellos, una
    sólida mayoría de algo más de dos tercios estima
    que las exportaciones absorberán menos de 20% de su
    producción. Sólo 15% (el índice más bajo
    desde 1995) aspira a llevar ese índice al rango de 21 a
    40%.

    La moderación del optimismo en este terreno se advierte
    también en las respuestas sobre la evolución de la
    tendencia exportadora de la propia empresa: 49% (frente a 52% de la
    medición anterior) prevé un aumento.

    Quizá porque los conflictos en la relación comercial
    con Brasil alcanzaron particular intensidad durante este
    último período, el “proteccionismo de otros
    países” alcanza en esta ocasión un índice
    de menciones inusualmente alto (17%) como factor de limitación
    de las exportaciones argentinas.

    Así y todo, es llamativamente favorable la estimación
    sobre la rentabilidad de las ventas al exterior, con 72% de
    respuestas que la califican como positiva.

    Al mismo tiempo, se mantiene la firmeza de la tendencia importadora.
    Llega a 26% el índice de los que prevén que sus insumos
    provendrán predominantemente del exterior, y 8% proyecta
    abastecerse exclusivamente en los mercados externos.

     

    Los signos de los tiempos

    Probablemente alentada por la creciente difusión de los
    signos de inquietud social, vuelve a manifestarse la
    preocupación por las cuestiones salariales, que asomó
    con nitidez en la medición anterior. Las remuneraciones son,
    junto con los costos financieros, el factor más frecuentemente
    mencionado como probable causa de futuros aumentos en la estructura
    de costos de las empresas.

    En cuanto al incremento previsto en los salarios del personal, en la
    medición anterior se quebró la tendencia, prevaleciente
    desde los inicios de la Convertibilidad, a estimarlos en niveles
    iguales o inferiores a la inflación. Ahora llega a 25% el
    índice de respuestas que proyectan aumentos algo o muy
    superiores al del costo de vida. Y los que prevén una
    depresión salarial representan apenas 25% de la muestra.

    Otro indicio de la atención que suscitan las presiones
    sociales se encuentra en el incipiente renacimiento del protagonismo
    sindical. Un año atrás, la totalidad de los encuestados
    que preveían aumentos salariales para su personal los
    atribuían a la decisión de la empresa. Ahora, el
    índice desciende a 83% y los que señalan a la
    acción gremial como factor determinante suman 12%.

    Así y todo, más de la mitad de los empresarios (51%) no
    cree que surjan enfrentamientos en el terreno laboral y 47% anticipa
    que los conflictos serán manejables. Seis de cada diez
    encuestados califican como “fluidas y cordiales” sus
    relaciones con las representaciones sindicales. Y, más
    importante aún, 35% (el porcentaje más alto registrado
    en los últimos dos años) planea aumentar en hasta 20%
    su dotación de personal.

    El optimismo que surge de este cuadro se advierte también en
    los planes de los empresarios de recurrir al crédito. Desde
    mediados de 1995 se venía registrando una clara
    retracción en la disposición a incrementar el
    endeudamiento: las respuestas positivas venían descendiendo de
    19 a 8% en la última medición. Ahora, con 12%, parece
    empezar a revertirse la tendencia.

    Como dato paradójico, sin embargo, es preciso señalar
    que ha decaído, de 49 a 40%, la tasa de previsiones optimistas
    con respecto a la fluidez de acceso al crédito bancario.

    La propensión a aumentar el endeudamiento es coherente, en
    cambio, con la mayor firmeza de los planes de realizar inversiones
    durante el próximo semestre. Es excepcionalmente alto (82%) el
    índice de respuestas afirmativas en este sentido. Y los montos
    proyectados (31% de los encuestados los estiman entre $ 1 y 5
    millones) muestran también una tendencia ascendente.

    Esto se corresponde también con las claras muestras de
    optimismo acerca de los resultados operativos. Una muy elevada
    proporción (76%) de los empresarios proyecta un horizonte de
    rentabilidad para la segunda mitad de 1997. Apenas 4% anticipa
    resultados deficitarios.

    Las expectativas favorables se diluyen, en cambio, con respecto al
    comportamiento del sector financiero. Lo que no deja de resultar
    llamativo, si se considera que la actual medición se
    realizó en medio de la ola de inversiones extranjeras en el
    sistema bancario local.

    Los empresarios no parecen confiar en que los recientes cambios en el
    control de las instituciones —y las insistentes admoniciones del
    gobierno— vayan a reflejarse en mayores niveles de eficiencia y
    menores costos del sistema. Casi la mitad (49%) vaticina que las
    tasas de interés se mantendrán por encima del
    índice de inflación. Más aún, uno de cada
    cinco encuestados prevé que el diferencial seguirá
    siendo muy pronunciado.

     

    Buenas notas para Roque Fernández

    Uno de los vuelcos más notables en los resultados de la
    encuesta es el que se advierte en las respuestas sobre los efectos
    que se esperan de la gestión económica oficial. En la
    medición anterior, con Roque Fernández recientemente
    instalado en la sala de mando, el cuadro era sombrío.
    Más de un tercio (35%) anticipaba resultados algo o muy
    desfavorables, 39% optaba por la neutralidad y apenas 25% auguraba
    consecuencias positivas. Ningún encuestado arriesgó,
    por cierto, un vaticinio “muy favorable”.

    Ahora, una pequeña pero significativa minoría de 5% se
    pronuncia por esa calificación. Los pronósticos
    “algo favorables” acumulan 35% de las respuestas. Los
    juicios neutros se mantienen con escasas variantes (39%). Y los
    pronósticos negativos descienden notablemente: de 35 a
    20%.

    Es cierto que estas calificaciones están muy lejos de las
    muestras de entusiasmo que recibió la gestión de
    Domingo Cavallo en sus épocas de esplendor. Pero la encuesta
    revela claramente que en el último semestre Roque
    Fernández ha logrado remontar una situación
    difícil en cuanto a la imagen de su equipo.

    Con todo, esto no alcanza para reforzar la escasa confianza en que se
    logre el equilibrio de las cuentas públicas. Por el contrario,
    una amplia mayoría de 58% —que seguramente tiene presente
    la circunstancia de que éste es un año electoral—
    pronostica un déficit fiscal.

    Finalmente, resulta interesante comprobar que, a pesar de las
    dificultades por las que viene transitando durante los últimos
    meses, el Mercosur convoca expectativas crecientemente favorables
    entre los empresarios. Suman ahora 71% las respuestas que apuntan a
    un resultado positivo, lo que supera todos los índices
    registrados desde 1995. Y —lo que quizá resulte
    más auspicioso— la evolución más clara se
    observa no tanto en los pronósticos más entusiastas,
    sino en los que apuntan a un optimismo moderado, que vienen
    incrementándose a ritmo parejo, desde 44% en julio de 1995 al
    actual 55%.

    Dolores Valle






    Ficha técnica

    Esta encuesta de
    expectativas para el próximo semestre fue elaborada
    sobre la base de 171 respuestas de altos directivos de
    empresas pertenecientes a 44 sectores de actividad. Del
    total de firmas que respondieron al cuestionario, 23% son
    subsidiarias de compañías extranjeras y 77%
    pertenecen a capitales nacionales.

    Los resultados de las encuestas anteriores se publicaron en
    las siguientes ediciones de MERCADO: agosto y diciembre de
    1991, agosto de 1992, enero, julio y diciembre de 1993,
    julio de 1994, enero y julio de 1995, febrero y julio de
    1996, y enero de 1997.