martes, 28 de abril de 2026

    Globales a la fuerza

    “Tras la llegada de Colón al Nuevo Mundo, a los
    españoles les llevó algo más de medio siglo
    establecer su dominio colonial en la región. A los modernos
    conquistadores les alcanzó con tres años”,
    señaló recientemente el Financial Times en un
    artículo sobre la masiva incursión de las empresas
    hispanas en América latina.

    El caso argentino supera con holgura ese récord. En menos
    de seis meses los españoles lograron convertirse en los
    líderes de la banca privada local. El Bilbao Vizcaya primero,
    con la compra de los bancos Francés y Crédito
    Argentino, y el Santander después, con la adquisición
    del Río, se instalaron en la vanguardia del negocio
    financiero. Ahora, cuatro de los cinco primeros bancos del ranking de
    los privados están controlados por instituciones extranjeras
    (Francés/Crédito, Río/Santander, Citi y Boston).

     

    Compradores y vendedores

     

    En lugar de las ambiciones coloniales, lo que parece impulsar los
    actuales desembarcos es la necesidad de adaptarse a las reglas de la
    globalidad.

    Esto se advierte con claridad en la reciente operación
    Río/Santander. ¿Por qué decidió la familia
    Botín poner sobre la mesa US$ 700 millones para superar la
    oferta del Citi y quedarse con el banco de los Perez Companc? En una
    entrevista con la prensa española, la heredera del emporio,
    Ana Botín, explicó así el afán del
    Santander por expandirse en la región: “Es la única
    forma de sobrevivir. Hoy en día no se puede competir siendo
    solamente un banco mediano”.

    Por el lado de los vendedores, el cuadro también asoma
    nítido. Con la casa en orden, concluida la
    reestructuración que se inició con la salida, a
    principios de año, de Eduardo Casabal y continuó luego
    con varios relevos en la alta gerencia del holding, los Perez Companc
    avanzan en su plan maestro, que consiste en desprenderse de las
    actividades que no formen parte del core business del grupo
    (petróleo, energía y petroquímica) y hacer caja
    para sostener su propio proyecto global, que cuenta ya con fichas
    puestas en Venezuela, Perú, Bolivia y Brasil, y que
    podría dar el salto cualitativo con una fuerte
    participación en las privatizaciones brasileñas.

     

    Siete de las top ten

     

    Este proceso de concentración y transnacionalización
    que impone la globalidad aparece, además, fotografiado con
    netos contrastes en el ranking de MERCADO de las empresas que
    más venden, publicado en esta edición. Sólo tres
    de los primeros diez puestos están ocupados por
    compañías locales (YPF, Perez Companc y Clarín;
    y hay que tener en cuenta que parte de las acciones de la ex
    petrolera estatal se cotizan en la Bolsa de Nueva York).

    La presencia de los foráneos tiende a descender (aunque no
    mucho) a medida que se reduce el tamaño de las empresas.
    Así y todo, si se toma el cuadro de las 100 primeras del
    ranking, la proporción es bastante pareja: 54 nacionales
    frente a 46 extranjeras.

     

    ¿La Argentina llegó tarde?

     

    La industria automotriz es, por cierto, una de las piezas
    esenciales en este nuevo escenario global. Al cierre de esta
    edición estaba por formalizarse el acuerdo que le devuelve a
    la Renault francesa el control de su marca en la Argentina. Ciadea
    dejó de ser, así, el último bastión
    nacional en el sector (Francisco Macri anunció recientemente a
    MERCADO su intención de ceder la operación de Sevel a
    Peugeot).

    Manuel Antelo -quien mantendrá la presidencia, pero no la
    dirección ejecutiva de la empresa- reflexiona sobre el tema en
    una extensa entrevista (a partir de la página 18). “Son, en
    realidad, muy pocos los países que pueden exhibir una
    industria automotriz propia. Los argentinos tuvimos, durante muchos
    años, la vocación de desarrollarla, pero nos
    faltó el mercado. Ahora, con el Mercosur, lo tenemos, pero
    llegamos tarde.”

    Para Antelo, sin embargo, la cuestión no debe ser
    contemplada con pesimismo. El hecho de que las multinacionales
    estén asumiendo el control de la industria es, dice, “un signo
    de que la Argentina vuelve a estar en el mundo. Las grandes
    compañías confían en el país. De otro
    modo no se explica que hayan vuelto las que se fueron y se instalen
    otras que nunca estuvieron antes. Es alentador, en este sentido, que
    decidan tener una presencia propia, en lugar de dejar el negocio en
    manos de licenciatarios o representantes”.

     

    Góndolas y mostradores

     

    La globalización no es, por cierto, un fenómeno
    limitado a las grandes fábricas y los bancos líderes.
    Se ha introducido en la vida cotidiana de los argentinos a
    través de las góndolas y detrás de los
    mostradores del comercio minorista (ver página 41). En el
    ranking de las empresas que más venden hay seis cadenas de
    supermercados que, con $ 5.098,9 millones, absorben 10,66% de las
    ventas acumuladas de las 40 empresas más grandes del
    país.

    Y su influencia no se mide sólo en cifras. Los nuevos
    gigantes del retailing transformaron el estilo de consumo y obligan a
    los minoristas tradicionales a apelar al ingenio para capitalizar sus
    ventajas comparativas y dar una batalla que, en contra de lo que
    suele creerse, no está en todos los casos perdida.

    También aquí la globalidad traza caminos de ida y
    vuelta. A mediados de mayo, el grupo Velox Investment, propietario de
    los supermercados Disco, ofreció US$ 229 millones para
    adquirir 37% de las acciones de la cadena Santa Isabel, la
    líder en Chile, con filiales en Perú, Ecuador y
    Paraguay.

     

    Correr por el living

     

    Se supone que nadie conoce tanto la dinámica de la
    globalidad como la industria informática, que casi desde su
    nacimiento ha concebido al mundo como su mercado natural. Pero ese
    mundo ha cambiado: el centro de gravedad del negocio está
    pasando, aceleradamente, de la oficina al living. En la Argentina,
    una de cada tres computadoras vendidas está destinada al hogar
    (ver página 95). Esto ha puesto en marcha una verdadera guerra
    de los fabricantes entre sí y contra los proveedores de clones
    (que, a pesar de todo, siguen siendo la mayor competencia).

    Y lo más novedoso del asunto es que, para que este mercado
    de US$ 160 millones anuales siga prosperando, las estrellas del
    sector informático están obligadas a aprender a
    negociar con las grandes cadenas de supermercados. Un desafío
    en el que fracasaron muchos gigantes de otras industrias.

     

    Altura de crucero

     

    En esta reconquista de América por la vía de los
    negocios, los españoles enfrentan una paradoja. Iberia fue uno
    de los adelantados en la campaña y ahora debe emprender la
    retirada, acosada por sus tribulaciones financieras y las presiones
    de la Unión Europea.

    Lo curioso del caso es que, a diferencia del desastre que
    debió enfrentar con Viasa en Venezuela, la empresa estatal
    española está empezando a generar buenos negocios
    aquí. El primer trimestre de este año terminó
    con una ganancia de 8,2 millones para Aerolíneas Argentinas,
    una cifra modesta, pero que representa un vuelco significativo frente
    a las pérdidas por US$ 2,9 millones del mismo período
    de 1996.

    La situación del mercado es, por otra parte, muy
    alentadora: su tamaño se duplicó desde 1990, y casi la
    mitad de los pasajeros abordan vuelos internacionales, un segmento en
    el que Aerolíneas Argentinas capta más de 30% (ver
    página 81). Pero ahora le tocan dos desafíos arduos:
    encontrar un socio adecuado y demostrar que, contrariamente a lo que
    plantean sus rivales, puede competir exitosamente en un ámbito
    desregulado.

     

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