jueves, 2 de abril de 2026

    La fórmula vendedora

    Bajo el influjo de la estabilidad económica, la cada vez
    más palpable segmentación de los públicos y los
    avances logrados en el país en materia de telecomunicaciones e
    informática, el marketing directo va ganando terreno en el
    presupuesto integral de comunicación de las empresas
    argentinas. Y dentro del menú de sus opciones, el
    telemarket-ing y el mailing parecen llevar las de ganar.

    Para explicar el auge de estas herramientas, Martín Meyer,
    presidente de la Asociación de Marketing Directo de la
    Argentina (Amda) y titular de la consultora Meyer & Meyer Direct,
    reconoce la existencia de “una conjunción de factores
    macroeconómicos locales y tendencias mundiales. Entre los
    primeros se destaca la estabilidad económica, que hizo posible
    el uso del marketing directo de manera intensiva en la Argentina.
    Porque desarrollar ofertas de venta por correo en medio de un proceso
    inflacionario —cuando entre esa oferta y la respuesta
    transcurrían más de 20 días— minaba la
    rentabilidad del negocio. Entre los segundos, se cuenta la necesidad
    de las empresas de hacer más eficiente el contacto con sus
    clientes, ajustando la relación costo/beneficio.
    Además, la disponibilidad de nuevas tecnologías permite
    segmentar al público, predecir su comportamiento futuro y
    generar una relación duradera entre empresas y consumidores
    —lo que se ha dado en llamar marketing relacional o
    clienting—, instalando al cliente y su satisfacción en el
    centro de la escena”.

    Para Norberto Varas, presidente de Full Sale, una de las principales
    operadoras de telemarketing del país, la suerte de la venta
    telefónica estuvo atada a la evolución de las
    telecomunicaciones en los últimos seis años, luego de
    la privatización del sector. “Cuando en 1990 comenzamos
    nuestras actividades éramos, con 15 líneas, la empresa
    más grande de telemarketing del país. Hoy seguimos
    siéndolo, pero tenemos 400 líneas. En aquel momento, el
    costo de una línea ascendía a US$ 3.000, y la
    compañía de teléfonos tardaba 20 años en
    otorgarla. Seis años después, el costo se redujo a US$
    250 y la instalan en 48 horas.”

     

    Para todos los gustos

    “La presencia del telemarketing como herramienta
    estratégica se hizo visible a través de cuatro
    fenómenos: la creación de centros de atención al
    consumidor, las promociones que incluyen números de
    teléfonos, los programas de fidelización de clientes
    —como los desarrollados por la cadena de supermercados Disco y
    la petrolera YPF, a través del ServiClub— y, finalmente,
    el hecho de que algunas compañías de servicios
    descubrieran el teléfono como un excelente aliado al momento
    de vender”, enumera Salvador Filiba, presidente de la consultora
    y operadora de telemarketing Dial Database Marketing.

    En la actualidad, los usos que las empresas le otorgan al
    teléfono ya les permiten a sus clientes obtener un recetario
    de cocina, abonar los gastos de una tarjeta de crédito, operar
    desde el hogar las cuentas bancarias, adquirir entradas para un
    espectáculo o un partido de fútbol, pedir helados y
    pizzas a domicilio, renovar el seguro del auto e incluso comprar los
    pasajes para una escapada de fin de semana a Uruguay.

    Sin embargo, en la Argentina todavía no existen cifras que den
    cuenta de las dimensiones que ha adquirido el negocio del
    telemarketing y el marketing directo: “En estos momentos, la
    Amda está llevando a cabo una encuesta, cuyos resultados
    estarán listos a fines de mayo de 1997. La
    investigación nos va a permitir determinar el alcance del
    telemarketing en el país. Lo que tenemos hasta ahora son
    cifras que reflejan la actitud de la gente hacia el uso del
    teléfono y el marketing directo como herramienta de compra. En
    el caso de los titulares de tarjetas de crédito, por ejemplo,
    45% de los entrevistados asegura haber realizado alguna vez una
    compra a distancia. Y entre ellos, 75% afirma que lo volvería
    a repetir”, señala Meyer.

    Para Filiba, el porcentaje de las ventas que se canalizan a
    través del teléfono “todavía es muy
    pequeño, seguramente inferior a 5% del total. Pero hay
    procesos en los cuales el teléfono ayuda a la venta. Un buen
    ejemplo es la concertación previa de entrevistas. Allí,
    la venta no se cierra a través del teléfono, pero una
    llamada sirvió para abrir la puerta, generar el contacto y
    optimizar el trabajo del vendedor”.

    Según estimaciones realizadas por Full Sale, el mercado de
    servicios brindados por compañías especializadas en
    telemarketing “debe sumar entre US$ 1 y 1,5 millón
    mensuales. Eso daría como resultado una facturación
    anual de US$ 15 a 20 millones. Nuestro pronóstico es que el
    mercado va a crecer rápidamente hasta llegar a US$ 10 millones
    mensuales”, apunta Varas.

     

    Costos y beneficios

    Una de las características que conlleva el empleo del
    teléfono como canal de ventas es que demanda de las empresas
    importantes inversiones en tecnología informática,
    telecomunicaciones y recursos humanos. Si se considera que el costo
    mensual de mantenimiento de una work-station puede ubicarse entre US$
    4.000 y US$ 7.000, y que los call centers montados por las agencias
    especializadas suelen contar con más de 40 posiciones, es
    fácil entender que, al momento de desarrollar campañas
    de telemarketing, la mayoría de las empresas recurran a la
    tercerización del servicio. “A nuestros clientes
    generalmente no les interesa montar su propio centro de
    telemarketing, porque no tienen masa crítica que justifique la
    inversión, o bien porque no generan cada quince días
    algo que motive una campaña. Recurrir a un tercero les permite
    evitar los costos fijos que significaría mantener inactivo un
    centro in house, y pagar los sueldos de teleoperadores que
    tendrían trabajo sólo ocasionalmente”, dice
    Gustavo Paris, presidente de Rapp Collins-MDI, la filial local de
    Rapp Collins Worlwide.

    En otros casos, el volumen de operaciones que algunas empresas
    —especialmente los bancos, las compañías
    aseguradoras y las operadoras de tarjetas de crédito—
    canalizan por vía del teléfono demanda la
    creación de un centro propio de telemarketing. Rut Lew,
    directora del Grupo Brain, una consultora que se especializa en
    diseñar centros de telemarketing in house, para entregarlos
    llave en mano a las compañías que contratan sus
    servicios de diseño, consultoría y capacitación
    de recursos humanos, explica que “para las empresas, el
    diseño de un centro propio supone la presencia de un trabajo
    permanente que justifique la inversión que debe realizar. En
    el segmento del business to business, por ejemplo, la
    vinculación telefónica entre las empresas que venden y
    las que compran es permanente. En esos casos, el desarrollo de un
    centro propio permite a la empresa reducir sus costos, garantizar una
    presencia más fuerte frente a sus clientes, y alternar y
    complementar la visita de los vendedores”.

    Oscar del Frate, director de Rapp Collins-MDI, coincide con Lew al
    afirmar que el teléfono complementa el trabajo de la fuerza de
    ventas tradicional. “Algunas empresas de consumo masivo tienen
    por clientes a comercios minoristas, que en conjunto siguen
    representando una buena porción de sus ventas, pero que pueden
    ser poco rentables para recibir la visita personalizada de un
    vendedor. El empleo del telemarketing permite en esos casos ahorrar
    hasta 75% del costo que insumiría mantener una estructura de
    ventas tradicional .”

     

    El correo vende

    Otra de las herramientas cuyo empleo creció de manera
    importante es el envío postal. “En la Argentina, mailing
    y telemarketing son casi sinónimos de marketing directo. En
    los últimos años hubo una maduración de la
    demanda con respecto al uso de ambos”, señala
    César Gutiérrez Eguía, director de Ogilvy &
    Mather Direct, la división de la agencia de publicidad
    especializada en el desarrollo de estrategias integradas de marketing
    directo.

    Dentro de la actividad se asegura que en el país la venta por
    catálogo y la utilización del correo aún no se
    han desarrollado lo suficiente debido a los costos elevados de los
    servicios postales. Gutiérrez Eguía reconoce, sin
    embargo, que en los últimos años el escenario se ha
    modificado: “El surgimiento de gran número de correos
    privados llevó a una reducción parcial de los costos de
    los servicios postales (que aún siguen siendo entre 100 y 200%
    más caros que en países como Chile). También
    contribuyeron el desarrollo de bases de datos por parte de las
    empresas —que permiten dirigir de manera mucho más
    eficiente el envío de una propuesta de venta a aquellas
    personas que tienen mayores posibilidades de llegar a responder
    positivamente a la oferta— y el surgimiento de participantes
    chilenos y estadounidenses, que aportaron calidad y menores costos al
    mercado de la impresión”.

    Los costos que insume el envío de un mailing suelen variar de
    acuerdo con el tipo y la cantidad de piezas que se distribuyen. Un
    envío simple, conteniendo una carta y un folleto, puede rondar
    los 75 centavos por unidad. Por el reparto de una pieza más
    sofisticada —una caja de madera con botellas de vino, por
    ejemplo— se puede llegar a pagar hasta US$ 9 dólares.

    En la teoría, y para determinados rubros —como los
    libros—, se considera que un mailing ha sido eficiente si obtuvo
    un índice de 3% de respuestas positivas. En el terreno de la
    venta de seguros, la tasa esperada es de 1 a 1,5%. “Pero eso es
    absolutamente aleatorio. La respuesta depende de la
    segmentación, de la pieza de comunicación y del tipo y
    valor unitario del producto que se ofrece, lo que los marketineros
    denominamos lista, precio, oferta. Un mailing que propone la compra
    de maquinaria pesada puede salvar su costo obteniendo 0,1% de
    respuestas positivas”, sostiene Meyer.

     

    Macetas y palomas

    Para Mario Haiquel, presidente del Dynamics Group, una consultora
    dedicada al desarrollo de propuestas integrales de marketing,
    “las claves del éxito de un mailing residen en la
    elección correcta del target, su nivel de convocatoria, el
    posicionamiento y el valor agregado que genera entre los
    destinatarios, el porcentaje de respuestas obtenidas y las ventas que
    genera”.

    Contratada por el Grupo Roggio, Dynamics Group concibió y puso
    en marcha en la ciudad de Córdoba la estrategia de
    comunicación destinada a la comercialización de dos
    proyectos inmobiliarios innovadores para el mercado local. “Hace
    tres años desarrollamos la campaña de marketing de
    Villa Residencial Las Delicias, un proyecto para el que creamos el
    concepto de un barrio cerrado de residencia permanente, con la
    infraestructura propia de un country, que garantizaba el contacto con
    la naturaleza y la vida al aire libre y estaba destinado a un
    público mayor de 45 años que tuviera una
    posición económica consolidada.”

    Luego de determinar el segmento de público al que
    dirigiría las comunicaciones —500 familias pertenecientes
    al segmento ABC1—, Haiquel hizo llegar a cada uno de los
    elegidos una maceta de cerámica rellena con tierra y
    césped del solar. El envío iba acompañado de un
    rollo con un mapa que mostraba la ubicación del terreno y una
    carta que explicaba que la maceta contenía “un pedazo de
    la Villa Residencial Las Delicias. Al resto acceda usted”.

    “Logramos generar una conciencia muy fuerte de grupo: cada una
    de las personas elegidas se sintió valorada, y eso le dio a la
    propuesta un sentido de pertenencia muy fuerte.” El resultado:
    de las 500 familias seleccionadas, 300 adquirieron lotes. La
    comercialización, prevista para cinco años, se
    completó en sólo tres.

    Los resultados obtenidos llevaron al grupo Roggio y a la consultora a
    encarar, a mediados de 1996, la comercialización de un
    proyecto similar: Country Lomas Los Carolinos. “En este caso,
    nos dirigimos a parejas de hasta 35 años, que tuvieran hijos
    en edad escolar. El público estaba integrado por profesionales
    en ascenso, comerciantes o empresarios, que se encuentran en la etapa
    de querer crecer y que buscan un sistema de vida en contacto con la
    naturaleza”, explica Haiquel.

    Luego de obtener datos de los chicos que asistían a los
    colegios privados cercanos al complejo, la consultora
    diseñó un mailing especial: envió a sus
    domicilios una caja que contenía una invitación a
    plantar un árbol en el solar, y una paloma mensajera que la
    familia debía liberar para que volara llevando consigo la
    aceptación de la propuesta. “Estamos enviando 50 piezas
    por semana desde julio, y obtuvimos 99% de respuestas. Y en seis
    meses, en medio de un mercado inmobiliario en el que escasean las
    ventas, ya se comercializaron 140 lotes, a un promedio de US$
    55.000.”

    Mario Benechi

     

    Las pioneras

    Las empresas nacionales que hicieron punta en la
    utilización del mailing y el telemarketing para vincularse a
    sus clientes pertenecen, en su gran mayoría, al rubro de los
    servicios. Durante el año pasado, la revolución
    llegó al mercado de los seguros. Y la principal protagonista
    fue La Caja que, además de cambiar su imagen corporativa,
    apostó fuertemente al teléfono, a través de
    “un servicio —Línea Directa— que se propone
    facilitar la compra de seguros de vida, automotores y vivienda a
    través del teléfono”, señala Paul
    Oudenhoven, gerente de Marketing Directo.

    Para La Caja, incorporar el teléfono como un nuevo canal de
    ventas “responde a la estrategia de orientar la empresa hacia el
    cliente, y generar una torta más grande de negocios. Desde
    ahora, es el cliente quien decide a través de qué canal
    comprar sus seguros. Nuestro centro de telemarketing recibe cerca de
    50.000 llamados mensuales. Eso demuestra que la gente confió
    en la propuesta”.

    Las empresas operadoras de tarjetas de crédito apelan a la
    venta telefónica desde hace años. “El
    telemarketing y el marketing directo nos permiten tener una presencia
    activa frente a nuestros clientes, generar un contacto más
    estrecho y personalizado”, asegura Mario Roitter, gerente de
    marketing de Visa Argentina. Responsables de la venta de entradas
    para los recitales de los Rolling Stones y, más recientemente,
    de los dos conciertos ofrecidos por Luis Miguel en el estadio de
    River, en Visa piensan que, hacia adelante, el mailing y el
    teléfono permitirán “encarar acciones conjuntas
    con los comercios adheridos. Deberemos ser cuidadosos en la
    selección de los establecimientos, para garantizar que puedan
    responder a la demanda creada”.

    Para Hugo Gisande, subgerente de Venta Directa de Argencard, “la
    venta telefónica es básicamente un servicio al cliente,
    que se integra a la estrategia de relacionamiento que desarrollamos
    con los poseedores de nuestras tarjetas”. El envío de dos
    newsletters, un programa intensivo de distribución de
    catálogos —que envían a través de un
    mailing dirigido a 100.000 abonados— y la revista Temas &
    Fotos conforman el núcleo de ese relacionamiento. La gerencia
    de venta directa también ha sido la encargada de comercializar
    a través del teléfono 30.000 entradas de los partidos
    de las eliminatorias del mundial de fútbol que la
    selección argentina disputó en condición de
    local. “En 1996 la unidad de negocios facturó US$ 45
    millones. Eso ya representa 1% del total de las ventas que se
    canalizan a través de nuestras tarjetas.”

    A mediados de septiembre, Buquebús, la compañía
    de transporte marítimo que une ambas orillas del Río de
    la Plata, habilitó un servicio por el cual sus usuarios pueden
    adquirir pasajes y paquetes turísticos a través del
    teléfono. “Entendimos que era una alternativa de compra
    importante, y que la gente estaba buscando poder acceder a los
    servicios de manera más cómoda y sencilla”, dice
    Gabriel del Campo, gerente de Planeamiento.

    El volumen de ventas que Buquebús canaliza a través del
    teléfono “ya totaliza cerca de 30%, una cifra que
    esperábamos alcanzar en marzo de 1997. Hoy recibimos cerca de
    2.500 llamadas diarias, y unas 500 se concretan en ventas a grupos
    familiares”, señala Juan Cruz Gómez Oromí,
    gerente de Marketing.

     

     

    El nuevo marketing

    Qué tiene que pasar para que pase

    Por Alejandro di Paola (*)

     

    Hace muchos años que usted escucha hablar de comunicaciones
    integradas, data base marketing, marketing relacional, marketing
    directo. Cada uno de los gurúes que nos visitan reinflaman el
    juego sagrado del one to one marketing, del foco en el cliente y de
    la “era del individuo”.

    Es más, usted sabe —desde el propio origen de su
    formación marketinera— que el cliente es el centro del
    pensamiento, la estrategia y la táctica de lo comercial.
    También sabe que la segmentación fue siempre más
    un concepto teórico, de intención, que un
    propósito que se llevara a cabo más allá de su
    enfoque comunicacional.

    ¿Pero qué ha hecho usted para hacer realidad estas ideas
    que nos enseñan los libros y los maestros y que la
    tecnología, desde unos años atrás, hace posible?
    No se avergüence. A usted le pasa lo mismo que a casi todos.
    Sólo unos pocos conquistadores se han animado a ir más
    allá de donde termina el mundo conocido: La Caja y el Grupo
    Roberts en seguros, Pharma y Merck-Agvet entre los laboratorios,
    Chandon, Peñaflor y Santa Ana entre las bodegas. Disco en
    Buenos Aires, Mega en Rosario y hasta Quijote, en Rafaela. YPF con su
    Serviclub… Ellos han cortado con el marketing de los ‘60, con
    sistemas de investigación de gente que no hace más lo
    que dice que hace. Con audiencias que lo controlan todo con la cajita
    negra y se distribuyen entre 50 canales, escapando a una publicidad
    que ven con escepticismo y, en muchos casos, sólo para
    otros.

    No olvide que las bases mismas de este nuevo marketing están
    en teléfonos que funcionen, en números 0-800 a costos
    razonables, en correos efectivos, en contrarreembolsos confiables, en
    sistemas de distribución que piensen en “servicio”
    en lugar de “carga”, en empleados comprometidos a deleitar
    a quien tienen frente al mostrador y en agencias de
    comunicación que acepten que todos los consumidores no fueron
    creados iguales. Pero no lo dude. La clave para que ocurra en su
    empresa está en los 1.500 cm3 de su cerebro.

    (*) Presidente de Di Paola & Asociados, ex
    presidente de la Asociación de Marketing Directo de
    Argentina.


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