Los primeros pasos de Epson en 1964, como subsidiaria de la por entonces ya conocida Corporación Seiko, fueron
fruto de la necesidad. Ese año Seiko había sido escogida para cronometrar los Juegos Olímpicos de Tokyo. Como los
organizadores exigían que los resultados se entregaran de inmediato y en forma impresa, la compañía debió
desarrollar una impresora. Nació la EP101 (Electronic Printer 101), con resultados que dieron origen a nuevas
impresoras que pronto lograron mejorar el rendimiento del producto madre. Así, los hijos de EP (EPSON)
irrumpieron en el mercado de la computación.
En las tres décadas transcurridas desde entonces, la Seiko Epson Corporation se anotó varios tantos en materia de
desarrollos y aplicaciones tecnológicas: fue la introductora del reloj a cuarzo, el digital, el primer mecanismo de
impresión comercial, la laptop y el receptor de TV en colores con pantalla de cristal de cuarzo líquido. Actualmente,
las cifras globales de la compañía se encargan de traducir ese liderazgo innovador: Epson posee 29 subsidiarias
distribuidas en todo el mundo, factura más de US$ 4.300 millones anuales y emplea a 25 mil personas.
La empresa ya lleva diez años en la Argentina comercializando una cantidad de elementos que van más allá de
las computadoras e impresoras, aunque para el mercado nacional éstos sean nuestros productos más conocidos,
asegura Marcelo San Pedro, gerente comercial de Epson Argentina.
Los números de la filial local dan cuenta del posicionamiento logrado en el mercado local. Según las últimas
estimaciones de Dataquest, Epson participa con 8% (20 mil unidades) del mercado nacional de computadoras. Y en
el terreno de las impresoras capta entre 60 y 65% (130 mil unidades) del market share. Esa participación tiene su
correlato en las ventas de la empresa, que en los últimos tres años se incrementaron en un porcentaje superior a 25%
anual: de los US$ 22 millones que Epson facturaba en 1992, pasó a US$ 37 millones en 1993 y US$ 55 millones en
el 94. Confiado en sostener el negocio a pesar de la recesión, San Pedro asegura que seguirán creciendo: La
proyección para el 95 es llegar a US$ 67 millones de facturación, con lo que habremos logrado triplicar nuestras
ventas en cuatro años.
IMPRESORAS, UN COLECTIVO AL MAÑANA
Las producciones especiales de Epson miniimpresoras instaladas en cajeros automáticos, impresoras de tickets y
de cupones de tarjetas de crédito ponen a la empresa en contacto cotidiano con al menos un tercio de los argentinos: los
boletos de las líneas de colectivos que cubren el servicio de transporte en Capital Federal y el GBA son el producto
de pequeñas impresoras térmicas que tienen el grosor de un lápiz provistas por la compañía.
Sin embargo, el producto estrella de la compañía en el país el que reporta mayores dividendos a la empresa y
aquel en el que se invierte US$ 1,5 millón anuales en concepto de publicidad sigue siendo su línea de impresoras
conectadas a PCs. A partir de este mes, a la línea Stylus las impresoras de inyección de tinta que Epson
comercializa asegurando niveles de impresión que reproducen la calidad fotográfica se sumarán nuevos modelos:
los denominados Stylus 820, 2S, 2, Pro, ProXL y 1500, con precios de entre $ 400 y $ 1.600. San Pedro garantiza
que van a superar los niveles de impresión conocidos hasta ahora. Para nosotros, el lanzamiento forma parte de un
desafío: seguir manteniendo el liderazgo. Y la forma de hacerlo es respondiendo a las tendencias con nuevos
productos. Porque el mercado se dirige hacia el mundo del color, y estas impresoras pretenden ser una llave de
entrada a ese mercado futuro.
