viernes, 3 de abril de 2026

    El alto costo de bajar los costos

    Además de su atividad como profesor en la Universidad de St. Gallen (Suiza), Seghezzi exhibe una vasta experiencia en

    este campo. Actualmente preside la Asociación Suiza para la Calidad, es miembro del jurado del Premio Europeo a la

    Calidad y de la Academia Internacional de la Calidad.

    En una charla con MERCADO, Seghezzi expuso algunas de sus reflexiones acerca de un tema sobre el que parece

    depender el futuro de las empresas en todo el mundo.

    Usted combina conceptos de Calidad Total con otras teorías de gestión de empresas, como lean management.

    Sí, porque en este momento el escenario es amplio, los cambios vertiginosos, y hay gran cantidad de ofertas por parte

    de consultores y académicos. Lo que nosotros hacemos es analizar y comparar diferentes conceptos y tratamos de encontrar

    cuáles son los puntos fuertes y los puntos débiles para determinadas características de empresas. Hemos descubierto que

    conceptos como los de lean management, time based management, y principalmente el de total quality management

    (TQM), son muy buenos para las empresas porque no se limitan a la reducción de costos, o a la mejora de la calidad. Estos

    conceptos multidimensionales permiten a las empresas manejar simultáneamente calidad, costos y tiempo.

    La gente que trabaja en una empresa que ha emprendido un programa de downsizing sabe que sus puestos

    están en peligro. ¿Es posible aplicar un programa de Calidad Total en un clima así? En definitiva, ¿es posible

    combinar ambas cosas?

    Si la empresa realmente se encuentra en una situación de emergencia en la que se ve forzada a llevar a cabo un

    downsizing y reducir costos, es imposible combinar las dos cosas. Si su casa se está quemando, hay que llamar a los

    bomberos enseguida. No se puede esperar. Y es el mismo caso si una empresa está próxima a la quiebra. Hay que despedir

    gente, reducir costos. Pero si se encuentra en una situación no tan dramática y ése es el caso de la mayoría no es

    necesario hacer eso. Lo que realmente hay que hacer es poner en marcha un programa que contribuya a mejorar la calidad,

    aunque lleve uno o dos años.

    El actual énfasis en el downsizing puede resultar peligroso. Puede conducir a que una empresa baje drásticamente

    sus costos pero que, al final del proceso, se encuentre con que no tiene productos que pueda vender. Por lo tanto, si

    hace reducción de costos, al mismo tiempo debe hacer innovación y buscar nuevos productos que pueda vender en el

    futuro.

    El concepto de lean management apunta precisamente a esto: la empresa reduce costos eliminando las actividades que no

    reportan beneficios, y mientras tanto debe examinar cuáles son las necesidades de su cliente, es decir, cómo mejorar su

    calidad y su uso del tiempo para servir a su cliente.

    Las experiencias conocidas de TQM provienen, sobre todo, de Japón y Estados Unidos. ¿Qué pasa en Europa?

    En Europa se aplican mucho más los conceptos que están basados en el estándar ISO 9000. Esto tiene que ver con la

    estructura del sector empresario europeo. En nuestra opinión, el TQM, en este momento, es casi imposible de aplicar en las

    pequeñas organizaciones. Es demasiado complejo. En Europa, 95% de las compañías son pequeñas y medianas. Y para las

    pequeñas empresas el concepto de ISO es suficientemente efectivo y fácil de implementar.

    Claro que, si usted sólo trata de cumplir con los requisitos mínimos definidos por la norma ISO, lo que hace es algo así

    como rendir un examen para obtener una licencia de conducir: eso no quiere decir que conduzca bien o mal. Hemos tenido

    que decirles a muchas empresas que podían hacerlo así si lo que querían era tener el documento para mostrárselo a alguien.

    Pero, en cambio, si querían utilizar el concepto como una alternativa al TQM para mejorar la empresa, tenían que hacer un

    análisis de cuáles de los puntos eran esenciales para mejorar su negocio, seleccionar tres o cuatro y, a partir de estos,

    elaborar un programa. El ISO puede transformarse gradualmente en TQM y constituye para muchas pequeñas o medianas

    empresas una solución mucho más conveniente.

    ¿Cómo influye el entorno macroeconómico en todo esto? ¿La recesión no opera en contra de la adopción de este

    tipo de programas, que exigen tiempo, esfuerzo e inversiones?

    Nosotros, en Europa, descubrimos lo contrario. La recesión ayudó a que la gente se comprometiera porque realmente

    sentía que si la compañía no mejoraba sus procesos, y por lo tanto sus productos, la crisis sería mucho peor.

    El problema surge cuando se adopta un proceso de reducción indiscriminada de costos, porque en ese caso la gente siente

    que está cooperando con proyectos que les van a quitar sus propios trabajos.

    Pero si no se hace así, si no hay evidencia de que el ISO 9000 o el TQM estén conduciendo a eso, la gente coopera. Es

    verdad que con el TQM resulta más difícil que con el ISO. Pero de lo que se trata es de que la compañía elabore un

    programa de mejoras equilibrado, en el que cosas como la innovación y la creación de nuevos mercados tengan la misma

    prioridad que la reducción de costos. De otro modo, si sólo se hace hincapié en bajar los costos, la gente sentirá que el

    programa de calidad no es más que un proyecto de downsizing encubierto.