Casi desde su nacimiento Impsat apostó a tener una fuerte presencia en Latinoamérica en servicios de telecomunicaciones
para el sector empresario. El primer escalón de la firma del grupo Pescarmona fue la apertura de operaciones en Colombia
en 1991, luego en Venezuela y Ecuador. A principios de este año, depositó un pie en México y otro en Miami.
La experiencia desarrollada por Impsat en un ambiente muy competitivo y en distintos países de America latina, con
diversos grados de desarrollo, nos da un know how muy particular. Muchas veces nos identifican con una empresa
netamente satelital, pero nosotros desarrollamos nuestras propias redes de fibras ópticas, nuestras propias troncales de
microondas digitales. Estamos atentos a nuevas tecnologías, y no descartamos el uso de las ya existentes, como puede ser el
caso de Bogotá, donde hicimos un acuerdo con la telefónica local, o en Ecuador, donde estudiamos alianzas con canales de
TV por cable, afirma Roberto Vivo Chaneton, vicepresidente de Impsat.
El mayor desafío provino, naturalmente, de Estados Unidos. Luego de asentarse en Miami a principios de este año, la
empresa realizó una licitación entre los grandes carriers y telepuertos para adquirir, como mayorista, infraestructura de
telecomunicaciones con cobertura en todo el territorio norteamericano.
Según explica Vivo Chaneton, esto permitirá brindar servicios de transmisión de voz, datos, imagen digital y modem; es
decir, soluciones no sólo para las empresas de Latinoamérica hacia Estados Unidos, sino para las grandes corporaciones
norteamericanas que tienen comercio o sucursales al sur del río Bravo.
En el mapa de ruta de Impsat, el próximo destino es Brasil, donde el sector de las telecomunicaciones comienza a
desregularse. Aspiramos a estar operando en 1996. El grupo Pescarmona tiene una presencia de diez años en Brasil, así
que no es un terreno desconocido para nosotros. Y a pesar de las idas y vueltas del Mercosur, esto no altera nuestros planes
porque nuestras inversiones son a muy largo plazo. Los números que se manejan en Impsat Corp para hablar de este
proyecto se aproximan a US$ 200 millones.
Otro socio del Mercosur, Uruguay, donde el proceso de desregulación del sector se ha dado en forma muy lenta, representa,
sin embargo, un caso atípico en la región, ya que la empresa telefónica estatal es percibida como muy eficiente por los
usuarios.
Uruguay tiene la más alta densidad telefónica en lo que hace a penetración: entre 15 y 16 teléfonos por cada 100
habitantes. Tiene más de 80% de su red digitalizada. Pero en el mundo de la globalización, el fenómeno de las
telecomunicaciones no pasa por privatizar todas las empresas, es una elección que corresponde a cada país. Lo que sí hay
que hacer es desregular, para que las empresas privadas puedan brindar servicios que hoy no están o desarrollen servicios
que están esbozados pero en los que falta know how. Uruguay no puede quedar afuera de las alianzas estratégicas que tarde
o temprano se van a tejer globalmente, señala Vivo Chaneton.
En Chile, desregulado desde hace tiempo, Impsat espera obtener una licencia antes de fin de año para comenzar la operatoria
comercial. Se proveerá desarrollo de servicios pero no se realizarán grandes inversiones. Para Vivo Chaneton, en el país trasandino
la competencia feroz llevó a todas las empresas a una situación de pérdida, y, en el proceso de reacomodamiento, algunas
quedarán en el camino.
El Futuro Es Hoy
El proceso de transformación del sector, donde las comunicaciones parecen destinadas a convertirse en un commodity, sin
duda afectará a los operadores tradicionales. La existencia de estos grandes operadores va a evolucionar a medida que la
desregulación avance y la competencia y la globalización se hagan cada vez más evidentes. La competencia está generando
una fiebre de alianzas estratégicas para competir en este mundo: primero serán regionales, luego megaalianzas que entrarán
unas en el dominio de las otras, y a partir del año 2000 veremos una clara fractura entre proveedores de infraestructura y
proveedores de servicios especializados por región, afirma Vivo Chaneton.
En Impsat ya se ubican en el año 2000, es decir: como un proveedor de servicios especializados que utiliza las infraestructuras más
convenientes en cada caso. Imaginamos un futuro donde no se podrá dar por descontada la lealtad de los clientes. Para retenerlos,
cada proveedor va a tener que brindar una calidad de servicios óptima a precios competitivos y más aún.
Mientras en Impsat afinan las estrategias para cumplir la aspiración de ser los mejores en las comunicaciones entre el norte
y el sur de América, también progresan los estudios acerca de las posibilidades que presentan los países de la antigua Unión
Soviética y la India, además de un proyecto para aportar know how a empresas de Sudáfrica.
La facturación en Latinoamérica para este año se calcula en US$ 120 millones, lo que marca un rápido crecimiento con respecto al
año pasado, cuando ingresaron por esta vía US$ 80 millones. Para el año 2000, según cálculos propios, Impsat se acercaría a la
meta de US$ 500 millones.
