jueves, 2 de abril de 2026

    La fiebre integradora

    El país empieza el año inmerso en su proceso de integración con Brasil, Uruguay y Paraguay. El Mercosur es una

    realidad palpable, cuyas consecuencias prácticas iremos palpando en los próximos meses (ver MERCADO de

    septiembre, página 28, o solicitar sin cargo el Informe Especial a Línea Directa, 703-8181, ext. 8-0-4).

    Apenas pocas semanas antes, la cumbre de 34 mandatarios de toda América, celebrada en Miami por invitación del

    presidente Clinton, produjo dos resultados y una incógnita. Los primeros: para 2005 debe existir una zona de libre

    comercio desde Alaska a Tierra del Fuego, o al menos ésa es la intención declarada por los principales actores, y Chile

    recibió una invitación formal para comenzar este año las negociaciones para su ingreso definitivo al Nafta (Estados

    Unidos, Canadá y México).

    En cuanto a la incógnita, reside en el modo según el cual se irá ampliando esa zona continental de libre comercio. Una

    posibilidad es el criterio estrenado con Chile: negociaciones directas del país que pretende el ingreso con el bloque

    preexistente del Nafta. La otra alternativa es la que defiende fieramente Brasil: en el futuro las negociaciones deben ser

    de bloque a bloque (de Mercosur a Nafta; de Grupo Andino a Mercosur, etc.).

    Dicho de otra manera: la perspectiva brasileña es que primero se incorporen al Mercosur Chile y Bolivia. Luego, el

    resto del Grupo Andino. Más tarde los países de América Central y el Caribe. Y por último, la negociación con el

    Nafta. Exactamente lo contrario de lo que pretende Estados Unidos.

    Lo que tal vez se ha perdido de vista, en medio de tantas negociaciones simultáneas (también empezaron ya las del

    Mercosur con la Unión Europea), son los logros importantes obtenidos en los últimos años. Veamos algunos de ellos.

    Los diversos grupos de comercio en América latina tienen y tendrán dificultades para alcanzar sus objetivos y crear

    uniones aduaneras con la rapidez prevista, pero nadie puede poner en duda que se han convertido en las principales

    herramientas para la expansión del comercio intrarregional, que ha representado la mayor parte de la expansión de las

    exportaciones latinoamericanas en los últimos años. Estos son los datos relevantes:

    Mercosur. Las exportaciones en el seno del grupo aumentaron en 1990-93 a una tasa anual de 27,9% mientras que

    las ventas del grupo al resto del mundo lo hacían a 4%. La proporción del comercio del Mercosur en el total de las

    exportaciones aumentó de 8,5% en 1990 a 18,5% en 1993.

    Grupo Andino. En 1990-93 las exportaciones en la subregión se expandieron a un promedio anual de 30,5%, a unos

    US$ 2.900 millones. Esto es casi tres veces más que el volumen registrado a comienzos de los años 80. Las

    exportaciones del Grupo Andino al resto del mundo sólo crecieron 6% anual entre 1990 y 1993. Casi 10% de las

    exportaciones de los países del bloque en 1993 fueron a otros miembros del grupo, en comparación con 4,2% en 1990.

    Mercado Común Centroamericano. El comercio intrarregional aumentó 13% por año en 1990-93. La subregión se ha

    convertido para los países miembros en el segundo mercado de exportación, después de Estados Unidos.

    Caricom. La excepción a la regla es el bloque comercial del Caribe, cuyo comercio recíproco permanece por debajo de los

    niveles alcanzados a comienzos de los 80.