Los juegos de seducción de las AFJP´s con sus adherentes son eternos. Primero para captarlos.
Después para retenerlos y -en muchos casos- hasta para que aporten. La falta de contribuciones por parte de alrededor de 30% de los clientes marca la hora de la reconquista. Cartas, llamadas telefónicas y hasta visitas a domicilio o a empresas son algunos de los instrumentos que se están empleando para activar al afiliado oculto.
Los orígenes de la brecha son fundamentalmente dos. Por una parte (y en gran medida), los errores de imputación por parte de la DGI. Aunque el sistema centralizado de recaudación previsional es considerado eficiente, todavía existen rezagos del mes de julio. El segundo motivo es la morosidad
tanto por parte de los empleadores como de los autónomos.
Un dato a tener en cuenta es que algunos trabajadores en relación de dependencia intentaron blanquearse adhiriéndose a una administradora. En ciertos casos, este paso al vacío derivó en la pérdida del empleo.
“La situación de cada AFJP es distinta. Sin embargo, las líderes en afiliación y con una cobertura nacional reciben alrededor de 70% del total de aportes que deberían cobrar”, señala Jorge Fernández, gerente comercial de Nación. “Las que tienen un menor número de clientes y pertenecen a un mismo segmento pueden exhibir promedios de cobranzas mayores.”
Búsqueda Implacable.
Es importante destacar que una parte de la brecha afiliado-aportante corresponde a los obreros de corresponsabilidad gremial que no efectuarán, según convenio, contribuciones hasta abril de 1995.
“Otra parte proviene de afiliados en provincias como Santiago del Estero y Catamarca, donde no aportan pues no se transfirieron aún esas cajas provinciales a la órbita nacional”, aclara el directivo de Nación.
Un segundo factor negativo es el desempleo. “Al analizar la composición de esa relación vimos que una de sus causas es el retiro de personal”, explica Pablo Curto, gerente de Planeamiento de Activa.
“No debemos olvidar que las administradoras ayudaron a esa situación. Algunos de nuestros ex promotores no reingresaron a la plaza laboral.”
Con seguridad, el accionar de la DGI tenderá a achicar esa correlación. El ente estatal cuenta con varias herramientas (incluso algunas de tipo compulsivo) para que se cumplan esas obligaciones. De otro modo, los grupos previsionales podrían aplicar distintos métodos para lograr ese objetivo.
Muchos presionarían a una misma compañía sin éxito alguno.
“En los últimos meses, se observó un incremento en la recaudación que se debió a los controles de la DGI”, reconoce Ricardo Sarinelli, gerente de Operaciones y Sistemas de Orígenes. “Ese aumento fue paralelo al surgimiento del régimen de capitalización, Sin embargo, no se puede determinar qué
porcentaje de esa suba se debió al accionar del Estado y cuánto a las AFJP´s.”
Afiliado Ausente.
Al parecer, distribuir los fondos retrasados es una tarea complicada. A principios de noviembre, algunos recibieron contribuciones de julio. “La DGI no derivó todavía determinadas sumas pertenecientes al inicio del sistema”, comenta Sarinelli. “Esos montos son de una envergadura importante. El acumulado de esos meses llega a los $ 80 millones, en ciertos casos.”
Según fuentes extraoficiales, ese panorama se regularizaría a breve plazo. También apuntan que los rezagos proceden de puntos especiales del país.
“Muchos de esos aportes son de pequeñas firmas del interior, sobre todo del norte”, apunta el gerente de Activa. “En la región patagónica no se da tanto. Si existe alguna morosidad se compensa con los ingresos que son elevados en relación con los de otras zonas.”
Volver a Empezar.
El tema de la morosidad lleva, indefectiblemente, a hablar de los autónomos. “Por ahora, podemos hablar de una mora del 15% entre los independientes”, acota el ejecutivo de Orígenes. “Antes de lanzarse el régimen habíamos proyectado una cifra dos o tres puntos menor.”
Todos creen que las cualidades propias de la jubilación privada inducirán a los autónomos a convertirse en aportantes regulares. Luego de esa conversión vendría la etapa de las contribuciones voluntarias.
¿Cómo reconquistar al cliente que no paga? El correo y el teléfono parecen los vehículos más idóneos. Ambas modalidades se emplearán tanto con los afiliados como con las empresas.
“También estamos distribuyendo la cartera para que cada empleado o independiente tenga asignado un promotor”, indica Fernández. “De esta forma, apuntamos a una atención personalizada de nuestra gente.”
Yanina Mazzia.
MANOS MAGICAS.
El mecanismo ejecutado por la DGI superó las expectativas de cualquier inicio. Incluso, algunos directivos chilenos pensaron -en voz alta- exportarlo a su tierra natal. Pero, a pesar del buen funcionamiento del sistema, todavía falta imputar un elevado número de aportes de los primeros meses.
Por un lado, el desbarajuste generado por algunas declaraciones manuscritas fue tal que el organismo impositivo debió contratar personal extra para efectuar esas atribuciones en forma manual. El empleo de tinta correctora para modificar errores y papelitos pegados con cinta adhesiva impedían la lectura de muchos formularios a través de los lectores ópticos.
La DGI cometió, por su lado, ciertas equivocaciones. El primer elemento de peso fue el escaso (y en muchos casos poco experimentado) personal destinado a la labor. Los errores serían, dicen, bastante comunes, sobre todo cuando se deben derivar las actualizaciones de afiliados a las administradoras.
Los más afectados son los autónomos. Al parecer, muchos deberían visitar a la DGI en estos días. La causa de ello sería que figurarían como impagos varios períodos del último semestre. Esto no se debería solamente al incumplimiento de ciertos trabajadores independientes, sino además a las manos mágicas de algunos operadores inexpertos que habrían borrado esos archivos.
Para subsanar esos inconvenientes y evitar futuros errores, la DGI contrataría -de manera indirecta- más personal que completaría turnos de lunes a lunes durante las 24 horas del día.
EL PRIMER TRASPIE DE LAS CUOTAS.
Estados Alterados.
– La caída de los títulos públicos influyó en la baja de las cuotas partes de las AFJP´s en octubre. El gobierno planea que las AFJP´s sean las principales tomadoras de nuevas emisiones de bonos –
Los títulos públicos entraron en el ojo del huracán. De una u otra forma, los vaivenes de los valores de las cuotas de las AFJP´s se debieron, en parte, a la caída de sus cotizaciones.
Al mismo tiempo, cobró impulso el rumor de que el Palacio de Hacienda prepararía el camino para que las administradoras sean las mayores aportantes del financiamiento estatal. Esto se lograría a través de la adquisición de papeles de deuda.
Hasta el momento, los grupos previsionales aprovecharon al máximo el cupo de 50% para invertir en esos instrumentos. Mes a mes, el sector recibe entre $ 150 y 170 millones. La mitad de esos fondos se destinan a la compra de bonos. “En general, esas herramientas se utilizan pensando en el largo
plazo. Eso no significa que no fluctúen en lapsos breves”, apunta Rogelio Marchetti, gerente de Estudios Económicos y Financieros de Siembra. “Como es lógico, los de más duración están a finish en casi todos los portafolios; mientras que los de un menor período se cotizan a valor de mercado.”
Significativos descensos de esos títulos se registraron en octubre pasado y, por ende, los colocados a market to market experimentaron fuertes bajas. No obstante, el grado de exposición en acciones habría ejercido un mayor impacto en determinadas cuotas.
“Lo sucedido en la última quincena de ese período fue el reflejo de la situación de la plaza local e internacional”, señala el ejecutivo de Siembra. “Esos acontecimientos afectaron a la parte media de la curva del gráfico de la tasa de interés en el tiempo (yield curve)”.
Acción Encubierta.
Las modalidades para cubrirse de una caída como la de ese mes son diversas. Pero están acotadas por los límites impuestos por la Superintendencia de la actividad y las posibilidades que ofrece el sector.
“Si una administradora prevé un escenario bajista no puede pasarse a plazo fijo porque agotó -con seguridad- el límite de 28%; tampoco a fondos comunes, por las pocas calificaciones, y sólo puede tener liquidez por 1% del fondo”, explica Daniel Cagnoni, gerente de Inversiones de Máxima.
Ante esta caída, los bonos se tornaron más atractivos. Por ello, algunos grupos se arriesgaron un poco más con los de más largo plazo porque dan una tasa de retorno importante.
“Tengo la impresión de que las AFJP´s fueron un poco más agresivas al caer los papeles públicos”, comenta Cagnoni. “De este modo, cuando repunten, enseguida repercutirán en los valores de las cuotas.”
Algunos expertos creen que las bajas absorbidas por las cuotas fueron prácticamente recuperadas por la gran mayoría de los grupos. Eso habría demostrado que no era el momento adecuado para salir de las colocaciones en esos títulos.
El Estado lanzaría, dicen, US$ 2.000 millones en bonos para el próximo año, en el mercado local.
Además, prepararía el camino para que las administradoras sean sus principales tomadores. Sin duda, las AFJP´s podrían comprar varios de esos instrumentos siempre que se den determinadas condiciones.
Según las proyecciones, acumularían fondos por alrededor de $ 1.800 millones en 1995. Es muy posible que 50% de ese monto se destine a esos papeles.
“A veces, me cuesta pensar que el Estado se endeude con un título con mejor retorno que los vigentes”, reflexiona Cagnoni. “Es difícil decir qué se necesita o cómo debería ser un instrumento innovador dentro de este rango, pues ya existe una amplia gama.” Sin embargo, el rendimiento es un elemento de peso, sobre todo en las operaciones valuadas a precio de mercado, a la hora de decidir.
La última licitación de letras de Tesorería fracasó porque su rentabilidad no estaba acorde con el resto de la plaza. Entonces, ciertos bonos de corto plazo daban entre 10 y 12%. En cambio, las letras ofrecían 7%.
“En ese momento no tuvieron éxito porque su tasa era baja. Además, se esperaba marco alcista para los meses por venir. Ahí, nos equivocamos”, reconoce el directivo de Máxima. “Posiblemente, las letras serían hoy más interesantes porque tenemos una corriente de dinero más grande que se debe
diversificar más.”
Una de las cuestiones que ya es una constante de la actividad es la carencia de herramientas para invertir. “Las alternativas siguen siendo escasas para lograr la diversificación deseada”, considera Marchetti. “Al mismo tiempo, precisamos más amplitud en los márgenes, en especial en estos momentos.”
Las perspectivas para los próximos meses son aún difusas. La sensación general es que se estaría llegando a un piso en cuanto a los bonos. A pesar de ello, existen dudas acerca de cuándo se revertiría esta situación.
