A pesar de algunos pronósticos desalentadores, el turismo no se quedó en el freezer durante estas vacaciones de invierno. Fue, por el contrario, una buena temporada, a juzgar por el número de reservas registradas en los principales destinos locales. Los viajes al exterior, en cambio, mostraron un panorama diferente. Las primeras cifras señalan una caída de casi 30%, con la notoria excepción de Europa.
En líneas generales, los operadores pronostican buenos vientos para las próximas temporadas, aunque, advierten, la oferta deberá redimensionarse. Esos augurios de bonanza se basan, sobre todo, en los proyectos de construcción de hoteles cinco estrellas tanto en Buenos Aires como en la
Patagonia; señales de un posible aumento de la receptividad a nivel internacional.
Cada año, diez millones de argentinos se movilizan de una punta a otra del país o salen al mundo. La organización de tours promocionales, basados, especialmente, en los vuelos charters que abaratan el traslado, permitió a muchos visitar el Caribe, Brasil, México y Miami. A esto se sumaron las
facilidades de financiamiento.
Gracias a una buena promoción y a sus cualidades naturales, las playas del nordeste brasileño se convirtieron en el boom de las últimas temporadas. Pero los ajustes económicos en marcha parecen haber opacado el atractivo turístico del gigantesco vecino. “El año pasado, y el anterior, Brasil inventó un destino: el Nordeste”, sostiene Ramón Di Giambattista, presidente de la Asociación
Argentina de Agencias de Viajes y Turismo (AAAVYT). “Sin embargo, el nuevo plan económico produjo desfasajes serios. Brasil ya no es la pichincha de otras épocas.”
Durante este invierno, el comportamiento del peregrinaje argentino hacia Estados Unidos fue dispar.
Para algunos agentes no hubo grandes variaciones. Otros observaron un reencauzamiento, sobre todo hacia Disney World, mientras un tercer grupo lo vio en baja.
“México, Brasil y Miami están sufriendo las consecuencias de la falta de seguridad”, afirma Miguel Urizar, director general de Sol Jet. “Además, los tres son destinos demasiado promocionados. Se están desgastando.”
“Pasada la eclosión del dólar barato, la gente empezó a planificar con extremo cuidado sus salidas”, opina Oscar Yosa, vicepresidente del Consejo Federal de Turismo. “De este modo se comprende por qué los tours a Europa están en aumento.”
La corriente local al viejo continente creció 20% en relación con 1993. Incluso se señala a 1994 como uno de los dos mejores períodos desde la década pasada.
“La estabilidad ayuda a que nuestra moneda rinda en Europa”, reflexiona Rodolfo Pasquale, representante de ventas de Juliá Tours. “Ahora, lo peor que le puede suceder a un argentino en esa región es que la vida sea tan cara como acá. “Europa se ha hecho tan accesible para algunos bolsillos locales que se están contratando visitas por 15 días a uno o dos países, en lugar de los habituales tours que prometen una frenética recorrida del continente en un par de semanas.
Nieve y sorpresas.
El movimiento turístico invernal es, mayoritariamente, interno y hacia los centros de esquí. Según algunos agentes, una cantidad importante de habitués de los deportes invernales optó, este año, por Chile, que ofrece costos entre 30 y 40% más económicos. Sin embargo, esto no parece haber afectado notablemente a los resorts nacionales.
“En cuanto a reservas, Las Leñas creció 20%. Este incremento seguiría la tendencia de la temporada anterior”, comenta Urizar. “Chapelco aumentó 100% , pero hay que considerar que le fue bastante mal en 1993. En este caso sería un aumento cualitativo, más que cuantitativo.”
Además, y por primera vez en mucho tiempo la temporada de invierno en Calafate tuvo color: el número de visitantes aumentó cerca de 40%.
Buenos Aires y Mar del Plata no mostraron grandes variantes en comparación con otras épocas. La mayoría de los turistas se traslada a estas ciudades por sus propios medios y contratan en forma directa el servicio de hotelería. Córdoba exhibe características similares, pero, en esta oportunidad, las reservas habrían disminuido levemente (5%).
Iguazú es, por su parte, un destino que recibe visitantes casi todo el año. Según la secretaría provincial de turismo no experimentó cambios respecto de julio del ´93. Sin embargo, algunos operadores vislumbraron una pequeña merma en esa demanda.
Salta sorprendió a más de uno, y se podría llevarse las palmas de la temporada. Su estructura de alojamiento fue totalmente reservada, y hasta se dio el lujo de derivar viajeros a casas de familia.
Este fenómeno se observó también con las excursiones, que registraron un incremento de cerca de 15%. El Tren a las nubes tenía 100% de sus boletos vendidos para la primera quincena de julio y se había confeccionado una lista de espera de más de 600 personas.
Los que vienen.
La recepción de turistas del extranjero es todavía escasa en la Argentina. Esta corriente representa, aproximadamente, 10% del total del flujo turístico. Sin embargo, muchos expertos auguran un crecimiento de ese sector del mercado.
Los pronósticos optimistas se basan, particularmente, en el hecho de que importantes cadenas hoteleras edificarán cuatro establecimientos cinco estrellas en Buenos Aires, Bariloche, Calafate y Ushuaia.
“Turista es quien pernocta una noche en un lugar. La privatización de las empresas estatales aparejó una leve alza del flujo de viajeros internacionales”, acota Di Giambattista. “Ese fue el fenómeno de la Argentina del año pasado. Poco a poco, esa situación cambiará.”
Esa tendencia podría transformarse en la del turista por eventos (congresos, exposiciones, ferias). Un claro ejemplo fue lo sucedido con la Feria del Libro. Yosa -también secretario de Turismo de la comuna porteña- comentó que, del millón de asistentes a ese evento, 100.000 habían llegado de distintos puntos sólo para participar de la feria.
Yanina Mazzia.
¿VIENEN LOS BRASILEÑOS?.
El panorama local hace prever una merma de la invasión argentina a las playas brasileñas. Al mismo tiempo, el nuevo plan económico del Brasil permitiría entrever un crecimiento apreciable del flujo turístico hacia Argentina. “Todo lleva a suponer que, de mantenerse cierto grado de estabilidad en la economía brasileña, podríamos convertirnos en un gran atractivo turístico”, explica Ramón Di Giambattista.
De hecho, ya existe una novedosa corriente turístico-cultural entre ambos países. El punto de partida es São Paulo, y su destino Buenos Aires. “Un número considerable de paulistas vienen a pasar el fin de semana en la Capital Federal. Con anticipación y desde su ciudad, reservan entradas para ver espectáculos locales de todo tipo. Tienen abonos en el Teatro Colón. Estuvieron en la exposición de Botero. En fin, vienen a vivir la noche porteña”, se entusiasma Yosa.
LA COPA SE MIRA POR TV.
Aunque Batistuta hubiera marcado un tercer gol contra Rumania y la Argentina hubiera llegado a las semifinales, las agencias de viajes locales no habrían hecho su agosto con la Copa Mundial de Fútbol que se disputó en Estados Unidos.
Según los analistas del sector, sólo los hinchas fanáticos demandan esos paquetes, no suelen ser considerados como destinos para nada masivos.
El principal motivo es, desde luego, el costo. Un tour para la primera serie rondaba los US$ 4.000. Un paquete para asistir a las semifinales y finales, US$ 7.800. Ver la culminación del mundial costaba otros US$ 4.000. Se estima que no más de 2.000 argentinos asistieron a la Copa en Estados Unidos.
En contrapartida, la venta de televisores color aumentó de manera notoria en el primer semestre del año. Las principales casas de artículos para el hogar habrían vendido, dicen, 500 aparatos diarios.
Como suelen cantar las hinchadas, también en este caso, la Copa se mira (por TV) y no se toca.
