Desde hace más de tres años, MERCADO realiza el relevamiento sistemático de las expectativas de las empresas líderes (las que encabezan el tradicional ranking de ventas anual de esta revista) sobre el comportamiento probable de las principales variables que afectarán a los negocios durante el siguiente semestre.
Esta séptima medición no sólo describe la percepción que tienen los protagonistas del quehacer económico sobre el clima que reinará hasta fin de año, sino que permite hacer comparaciones congruentes sobre el estado de ánimo de los empresarios.
Como siempre, esta investigación se ha realizado bajo la supervisión técnica de Heriberto Muraro, mientras que el procesamiento de la información recogida estuvo a cargo de la firma Telesurvey.
El optimismo, esa materia prima habitualmente tan escasa entre los argentinos, continúa hallándose en buena medida entre los empresarios: 60% de la muestra consultada cree que las ventas del segundo semestre de 1994 serán superiores o iguales a las del mismo período del año anterior, 23% piensa que permanecerán iguales, y solamente 17% que pueden ser muy o algo inferiores.
Los resultados son similares a los registrados en el primer y segundo semestre de 1993, superiores a los observados en el segundo de 1992 (un momento muy difícil) e inferiores a los de ambos semestres de 1991 y el primero de 1992.
Para las empresas líderes, predominan las expectativas deflacionarias. Acerca del futuro nivel de precios de los productos comercializados en moneda constante, 55% dijo que seguirán iguales, 33% algo o muy inferiores y 12 % muy o algo superiores. El dato es similar a los registrados en mediciones
anteriores, si bien la tasa de quienes esperan bajas reales desciende a lo largo del tiempo en beneficio de los que no esperan variación alguna.
Con relación a las causas de posibles aumentos de costos que más preocupan en el ámbito empresarial, los mencionados con mayor frecuencia fueron los salarios y cargas sociales (32%) seguidos por los costos financieros (26%). Pocos se preocupan por los impuestos, servicios públicos y precio de los insumos.
La conclusión con respecto a mediciones anteriores es que decrece el número de preocupados por los costos salariales y en cambio aumenta la proporción de los que están inquietos por los costos financieros.
Hay una suerte de resignación acerca de las posibilidades de aumentar la capacidad exportadora del país. Desciende levemente el índice de los que planean vender a los mercados externos: 58% para el segundo semestre, contra 59% en el primero de este año, y 71% en el segundo semestre del año
pasado. El actual índice se parece más al primer semestre del año pasado (49%) y está muy lejos de la primera medición de 1991, cuando era de 85%. En esta oportunidad, 42% contestó que no proyecta exportar, contra 29% en el primer semestre de 1993. Si se considera a los que sí piensan exportar, 69% destinaría al mercado externo hasta 20% del total producido.
A pesar de esta moderación en las expectativas, y preguntando únicamente a los que exportan, 52% cree que los montos serán muy o algo superiores a los valores del año pasado; 31% piensa que serán iguales y 14% muy o algo inferiores.
Si bien el número de exportadores y las proporciones de la producción destinada a la exportación no varían mucho, el valor en dólares de lo destinado al mercado externo ha estado creciendo desde comienzos de 1991. Este fenómeno puede explicarse por dos razones:
* La producción física de las empresas ha crecido considerablemente. De allí que una proporción constante destinada a la exportación represente un volumen creciente de bienes y, por ende, más dinero; o
* las empresas han buscado y encontrado mercados o bienes exportables que tienen precios crecientes.
Las expectativas para los salarios, medidos en términos reales durante los próximos seis meses, son: para 49%, aumentarán algo menos o mucho menos que el nivel de inflación; para 26% aumentarán algo o mucho más que la inflación. Los resultados son similares a los registrados en las tres
mediciones inmediatamente anteriores.
Sobre variaciones en la dotación de personal con relación al año anterior, 26% espera aumentos, 42% cree que la nómina se mantendrá igual, 32% que disminuirá y 1% no contestó. Los datos son similares a los observados en mediciones anteriores: estabilidad de la dotación (a despecho del aumento de
ventas y capacidad utilizada), lo que indica crecimiento paulatino de la productividad.
Se prevé una mayor dificultad en acceder al crédito bancario durante este año. Aumentaron los que dijeron que “será más difícil”, con respecto a la medición anterior: 23% dijo que será más fácil, 54% piensa que igual, 23% que resultará más difícil y 1% no opinó.
Ha crecido la proporción de los que hicieron o planean hacer inversiones durante este año: 70% respondió afirmativamente, lo que significa que hay crecimiento de la tasa de inversores con respecto a la medición anterior (aunque no tan alta como la registrada hacia el primer semestre de 1993).
Se aguarda rentabilidad para este año. El resultado operativo final previsto para las empresas en 1994 será: para 68% muy o algo rentable, para 23% equilibrado, para 8% muy o algo deficitario y 2% no contesta.
Con respecto al indicador de precios mayoristas nivel general (PMNG), 84% espera un incremento menor del 5%, 13% del 5 al 10%, 2% del 11 o más y 1% no contestó.
Se aguardan alzas en las tasas de interés: 87% piensa que las tasas serán muy o algo superiores, 8% que seguirán iguales, 4% que serán algo o muy inferiores y 2% no opinó.
Con respecto a la medición anterior, aumentan los que esperan incrementos de las tasas de interés superiores a los precios.
Acerca del impacto de las medidas económicas sobre la marcha de las empresas, 63% cree que son muy o algo favorables, 14% que tienen efectos neutros, 17% muy o algo desfavorables y 6% no contesta. Hay una recuperación de la confianza en el plan después del bajón registrado durante el segundo semestre de 1992. Pero no alcanza la intensidad (75% favorable) registrada hacia el primer semestre de 1992.
Sobre el equilibrio de las cuentas fiscales en un futuro indefinido: 18% dijo que se logrará el equilibrio, 69% espera que se buscará el equilibrio fiscal o monetario pero que no se logrará la reducción de la estructura estatal y 11% dijo que no se logrará el equilibrio. Hay un fuerte incremento en el número de quienes suponen que no se logrará reducir la estructura estatal.
Cuando se pregunta sobre las expectativas en torno de la economía argentina, 59% es muy o algo optimista, 26% neutro, 13% algo o muy pesimista y 2% no contesta. Hay un retroceso en esta última medición.
Sobre el probable impacto del aumento de las tasas de interés en Estados Unidos y si provocarán disminución del ingreso de capitales en el país: 72% dijo que es probable, 26% opinó lo contrario y 2% no contestó. Es la primera vez que se formula esta pregunta.
FICHA TECNICA.
El cuestionario se remitió a 225 empresas líderes en distintos sectores de actividad. Hubo 106 contestaciones, que equivalen a 53% de respuestas, una tasa muy alta para este tipo de consultas.
El perfil de la muestra así obtenida es el siguiente:
15% industria alimenticia
15% metalmecánica
6% otros fabricantes de consumo masivo
4% servicios
60% otros rubros (petróleo, química, petroquímica, etc.)
Para información de los lectores: la primera medición se publicó en agosto de 1991, la segunda en diciembre de 1991, la tercera en agosto de 1992, la cuarta en enero de 1993, la quinta en julio del ´93 y la sexta en diciembre de 1993.
El diseño de la encuesta fue elaborado por Heriberto Muraro, y la firma especializada Telesurvey tuvo a su cargo la tabulación y el procesamiento de los datos obtenidos.
