martes, 23 de junio de 2026

    La salud de las provincias

    Un fantasma desvela a los miembros del gabinete nacional: la situación económica y financiera de las provincias argentinas. No es un temor nuevo: hace por lo menos dos años que el equipo económico viene señalando la necesidad de hacer un ajuste similar al que se efectuó en el orden nacional.

    Sin embargo, en este momento la situación es más acuciante. Las cifras que podrían ilustrar sobre la gravedad de la situación no son de fácil acceso. Ni los gobiernos locales tienen interés en mostrar todas las cartas, ni en el ámbito nacional -suponiendo que la información existe y es precisa- hay entusiasmo por revelar el cuadro general. Es que la incertidumbre y el hermetismo favorecen el manejo argumental cuando se libra la batalla por conquistar la adhesión de la opinión pública a una u otra posición.

    Como telón de fondo de esta discusión apareció la crisis originada en el proyecto de creación de la llamada supersecretaría de Seguridad. La versión más aviesa para el gobierno es que ante la posibilidad de estallidos sociales se pretende concentrar el poder de represión. La más benévola es que resulta imprescindible ubicar recursos para contener las hemorragias de las finanzas

    provinciales, y la tesis es que hay ahorros evidentes que pueden surgir de racionalizar el gasto en materia de seguridad, lo que explicaría en principio la resistencia de los organismos armados alcanzados por el proyecto, que temen ver reducidos sustancialmente sus presupuestos.

    En las últimas reuniones de gabinete no se habló de la supersecretaría, pero sí de la “caótica situación provincial”. Se estima que hay un déficit acumulado de $ 1.200 millones y que en pocos meses más varias provincias no estarán en condiciones de pagar los sueldos. Si ello ocurriera, podrían repetirse episodios como los de Santiago del Estero que tanta alarma provocaron en la Casa Rosada.

    Aquí hay dos tesis enfrentadas. Por una parte, la de las provincias. Ellas sostienen que no es posible meter en la misma bolsa todas las situaciones. Dicen que hay casos muy comprometidos, otros que es posible revertir y unos pocos que exhiben solidez en sus finanzas. En las provincias donde se

    sospecha que la situación es más comprometida, el argumento local es que son escasos -por no decir nulos- los instrumentos de política económica disponibles para motorizar los aparatos productivos.

    Alegan que es en el interior donde resulta más difícil generar empleo y donde más posiciones laborales se han perdido en el sector privado. En ese contexto -se arguye- despedir gente podría tensar la cuerda a una situación límite.

    Por otra parte, está la visión nacional formulada desde el Palacio de Hacienda. Se resume así: en las provincias está casi todo por hacer en materia de privatizaciones, desregulación, tarifas eléctricas, saneamiento de la banca provincial, transferencia de regímenes previsionales y sistemas impositivos.

    Un extenso informe publicado a fines del año pasado por Novedades Económicas, vocero de la Fundación Mediterránea, fue interpretado desde las provincias como una pieza de la embestida del equipo dirigido por Domingo Cavallo. La cuestión central allí planteada era si las provincias eran el motor o el lastre de la competitividad, y la mayoría de los ensayos apuntaban a demostrar lo segundo.

    Para las provincias está claro que las únicas herramientas de que disponen (el gasto social y la infraestructura) tienen efectos significativos a largo plazo. Pero en lo inmediato, las que se pueden aplicar son competencia del gobierno central: políticas cambiaria y arancelaria, crediticia, impositiva, laboral, de regulación de servicios públicos y de aliento al mercado de capitales.

    Insistentes rumores que han circulado en los últimos días contribuyeron a aumentar la preocupación en el Ministerio de Economía nacional. La versión es que los gobernadores pretenderían impulsar una cláusula especial en la reforma constitucional para lograr recursos extras y aliviar las comprometidas finanzas locales. Si ello ocurriera, además del previsible rechazo de la oposición y de otro riesgo cierto de que naufrague la Convención Constituyente, se enviaría una ominosa señal a los inversionistas extranjeros, cuya confianza podría quedar seriamente dañada.

    En síntesis: en el gobierno nacional están los que creen que es imperativo actuar ya mismo, antes de que sea tarde. En las provincias, se piensa que no todas las situaciones locales son comparables, y que hay que tener en cuenta que cualquier medida puede implicar mayor desempleo y descontento en el año electoral que se avecina. ¿Hay, acaso, una vía alternativa? Eso es precisamente lo que falta definir. Para lo cual sería de extraordinaria utilidad conocer, de una vez, las verdaderas cifras de cada provincia. Hacer una especie de ranking de cuáles son las mejor administradas.

    ¿EXISTE LA ALTERNATIVA EUROPEA?.

    En este continente, que desde hace muchas décadas convive con un gigante hegemónico como es Estados Unidos, aparece cada tanto la ilusión conocida como “la alternativa europea”. La posibilidad de contar con un sólido contrapeso a la gravitante presencia estadounidense con el concurso de

    inversiones, comercio y apoyo financiero de las principales naciones europeas.

    La Argentina no es la excepción. Por el contrario, por razones geográficas, históricas y culturales, la atracción europea ha sido siempre notable. En muchos casos la realidad ayudó a fortalecer esta idea de un vínculo especial. Cuando se inició el proceso de privatizaciones, los primeros interesados en

    arribar fueron europeos y en el ranking de inversionistas foráneos figuran Francia, España y hasta Gran Bretaña. ¿Estamos frente a una tendencia firme para los próximos años? Hay razones para dudar.

    En el esquema de prioridades de la Unión Europea, América latina ocupa el último lugar, detrás de a) el Espacio Económico Europeo, b) Europa Central; c) la Cuenca del Mediterráneo; y d) Asia. Hace 30 años, el comercio con América latina representaba 10% del total europeo; hoy, menos de 5%.

    En los últimos ocho años las exportaciones latinoamericanas a Europa han disminuido en valor 51%; las europeas a América latina han aumentado 39%. En ese período, el comercio se ha vuelto más asimétrico: más de 60% de las exportaciones latinoamericanas a Europa son productos primarios; 85%

    de las exportaciones europeas a América latina son bienes de capital e intermedios.

    La pérdida de importancia relativa de América latina obedece a tres tipos de motivos. Los primeros tienen que ver con la región en sí: la recesión de los años ´80, la disminución de su papel como exportador de materias primas y el poco aprovechamiento del Sistema Generalizado de Preferencias.

    En segundo término están los factores de desplazamiento del comercio hacia otros socios: el aumento del comercio intraeuropeo, la creciente liberalización del comercio con Europa Central, la disminución de las barreras arancelarias y no arancelarias para los países del grupo ACP (Africa, Caribe, Pacífico) y la creciente competitividad de las manufacturas asiáticas.

    Finalmente, están los obstáculos erigidos por los europeos: subsidios agrícolas, cuotas de importación, medidas antidumping, normas ambientales, de seguridad y calidad.

    UN PAIS MAS PRODUCTIVO.

    Desde que Paul Krugman publicó su ensayo en Foreign Affairs alertando contra las consecuencias de la creciente obsesión por la competitividad, el tema está sobre el tapete.

    Para Krugman, una empresa que no es competitiva en un mercado dado, puede retroceder posiciones o incluso quebrar. Pero cuando un país no es competitivo no hay quiebra. Por la sencilla razón de que una minúscula porción de la economía compite internacionalmente. El grueso de la economía es interna, y aunque sea ineficiente sigue funcionando. Su conclusión es que lo que importa es reparar en la productividad como factor realmente elocuente de la marcha de la economía.

    En esa dirección Estados Unidos parece tener buenas noticias. Según Laura Tyson, consejera económica de la Casa Blanca, el sector no agrícola tendrá un incremento productivo de 1,5% anual durante el resto de esta década, lo que duplica el de los últimos dos decenios.

    Hay varios elementos que refuerzan la tendencia: una población laboral madura y bien entrenada; el relativamente bajo nivel de las tasas de interés y las proyectadas inversiones en infraestructura,

    educación y entrenamiento laboral, a lo que debe sumarse el masivo nivel de reestructuración y reconversión empresaria para afrontar el desafío que imponen la tecnología y la creciente competencia global. En todos estos aspectos, el gobierno tiene un alto nivel de intervención, sobre lineamientos de una política industrial muy activa.

    La polémica inaugurada por Krugman -y especialmente su afirmación de que no es necesariamente negativo tener una balanza comercial deficitaria por algunos años- cae en terreno fértil en la Argentina y es bien recibida desde el equipo económico. En el caso argentino, una visión más realista impone monitorear cuidadosamente el ritmo de crecimiento de las importaciones y el de las

    exportaciones; la composición de las importaciones y el clima que rige el movimiento de los flujos financieros internacionales. Si estas circunstancias se tornan adversas, no es posible -por lo menos sin graves consecuencias internas- mantener una balanza comercial negativa por un largo período.

    LA EMPRESA ESTILIZADA.

    La aparición en 1991 del libro The Machine that Changed the World (La máquina que cambió al mundo), sobre producción simplificada en la industria automotriz, tuvo una repercusión sorprendente en Estados Unidos y Europa. Los autores, James Womack y Daniel Jones, advirtieron cómo mejoraban las empresas que aplicaban técnicas de producción simplificada. Pensaron entonces que si esos métodos se utilizaban en todos los estratos de la cadena de valor, se obtendría la empresa estilizada, que es el paso siguiente que hay que dar para lograr un rendimiento superior.

    La empresa estilizada o magra, sin peso innecesario, integra un conjunto de individuos, funciones y compañías legalmente separadas pero operativamente sincronizadas. Ese conjunto crea y vende una familia de productos. Los respalda, además, con el servicio de postventa. Son muy pocas las compañías que han creado una empresa de estas características. Y no es extraño. Los individuos, las funciones y las compañías tienen necesidades que chocan entre sí y con las de la empresa.

    Womack y Jones creen, sin embargo, que si las compañías de todo el espectro industrial hacen un esfuerzo por adoptar el concepto de empresa estilizada y por encontrar nuevas tareas a los empleados que sobren, el resultado será muy superior a cualquier política industrial que pueda implementar un gobierno.

    NUEVOMENSAJE A LOS GERENTES.

    Toda una generación de exitosos entrepreneurs de la llamada Nueva Era redefine la forma de conducir los negocios. En la cúspide de la misión de una empresa colocan necesidades ambientales y morales, y de satisfacción laboral. La empresa de hoy, dicen, es un lugar con el tono emocional de una familia (armoniosa), donde los gerentes instan a los empleados a hacer labor comunitaria en horario de trabajo y donde todos crean productos que son de su agrado.

    Aunque hay mucha gente como, por ejemplo, Anita Roddick -fundadora de The Body Shop- que cree que está contribuyendo a un mundo mejor, escritores como Paul Hawken y Charles Handy descubrieron un uso más pragmático para los ideales de la Nueva Era, que se traduce en una forma diferente de pensar la organización.

    Estén o no de acuerdo con esos ideales, los gerentes harían muy bien en considerar lo que estos escritores alternativos tienen para decir sobre el tenor emocional del lugar de trabajo actual. Por lo menos indican que hay algunas cosas que atemorizan a los profesionales: aislamiento, pérdida de estabilidad y dirección. Los gerentes tienen que lidiar con el nuevo profesional, un individuo que constantemente cuestiona el valor de lo que está haciendo, que siente poca lealtad por la autoridad de la empresa y que, sin embargo, desea conexiones en una organización grande.

    ESTRATEGIAS PARA UN ENTRERENEUR.

    La investigación y el planeamiento, dos procesos fundamentales en muchas áreas de negocios, no van bien a los entrepreneurs. Ellos deben moverse rápidamente o las oportunidades desaparecen. La supervivencia en ese ámbito de los negocios exige ventajas derivadas de alguna combinación entre idea creativa y gran capacidad para la ejecución.

    Una investigación realizada recientemente en Estados Unidos entre más de 200 emprendimientos exitosos señala algunos criterios que sirven de ayuda para quienes aspiran a fundar un nuevo negocio:

    Desechar cuanto antes las ideas poco prometedoras, cosa que logran aplicando su juicio y buen tino y no juntando grandes masas de información. Luego, evaluar en forma realista la situación financiera, las preferencias personales y el objetivo del emprendimiento.

    Para conservar su tiempo y dinero, destinan lo menos posible a la investigación. Y, a diferencia de los gerentes de las grandes corporaciones, no necesitan tener todas las respuestas antes de actuar. En realidad, en un emprendimiento pequeño es difícil separar el análisis de la acción. Muchos se tiran a la pileta, improvisan, y cuando aparecen los problemas comienzan a buscar soluciones.