¿Es correcto decir que YPF tiene un papel dominante en el mercado interno?.
– Tener 50% de las ventas de productos equivale a ejercer, sin duda, un papel protagónico. Dentro de ese protagonismo, YPF es, no voy a decir la palabra dominante, pero sí la de mayor peso específico. Sin embargo, no tenemos la fuerza para dominar los precios, aunque existe la impresión -dentro del mercado y del país- de que lo que hace YPF es lo que hace el resto. No ha sido así.Hemos tenido la mala experiencia de que, cuando bajamos los precios, con la esperanza de que se siguiera esa tendencia gracias a los beneficios de la desregulación, el mercado premió a otras empresas y nuestros precios llegaron a casi 10% por debajo. El último caso, en ese sentido, ha sido el gasoil. Cuando hicimos, en el momento de peores condiciones para el mercado interno agrícola, un esfuerzo por bajar el gasoil casi 4,5 puntos, la reacción del resto del mercado no fue acompañarnos.
– Pero hay una sensación de que el volumen de ganancias de YPF es muy alto y de que aguas abajo la empresa puede establecer precios oligopólicos.
– ¿Qué son ganancias excesivas? Somos una compañía que tiene, en este momento, casi US$ 5.000 millones de patrimonio neto, y nuestras utilidades no van a pasar de un 10% de esa cifra. Y si tomamos nuestras inversiones en refinación y comercialización, nuestras expectativas de rendimiento en 1994 ascienden a no más de 5% en el sector de aguas abajo.Por otra parte, cuando hablamos de producción de petróleo a US$ 14,45 por barril, menos US$ 3,50 de diferencial de precio por distancia y calidad, estamos hablando de un petróleo prácticamente a US$ 11.Sin embargo estamos comprometiendo inversiones para este año de US$ 1.200 millones, que incluyen US$ 300 millones para exploración. Este es el programa de exploración más grande que ha tenido la Argentina en su historia petrolera, y lo estamos proyectando a diez años, para que la empresa pueda darles a sus accionistas la seguridad de que está encontrando suficiente petróleo para reemplazar al que está produciendo, e incrementando su producción por las necesidades del mercado de una economía que crece.
– ¿A los precios de hoy convendría importar petróleo?
– Es una decisión que puede resultar económicamente razonable para algunas compañías. Pero ese no es el caso de YPF. No estamos perdiendo plata en nuestra producción de petróleo, tampoco la estamos perdiendo en la comercialización, tenemos yacimientos que tenemos que seguir explotandoy no podemos abrir y cerrar el grifo cuando uno quisiera. Si estuviéramos en el negocio de buscar las oportunidades comerciales, quizá la importación sería una alternativa ventajosa hoy, pero no por mucho tiempo, porque seguramente el mercado se encargaría de corregir esto.
– Se trata, entonces, de momentos de oportunidad, no es porque no haya suficiente producción de petróleo.
– No, por el contrario; en este momento estamos exportando casi 7% de las necesidades de Brasil en contratos a largo plazo. Sobre casi 500 mil barriles de producción, son 35 mil barriles que salen todos los días. YPF sola va a exportar durante este año cerca de US$ 1.100 millones incluyendo a Brasil.Todo este esfuerzo tiene que estar generado sobre la base de utilidades, y esas utilidades, cuando se miden sobre la base de la inversión, no son desmedidas, sobre todo teniendo un mercado que se va manejando con la libre competencia. Ahora bien, cuando hablamos de la libre competencia, es difícilpensar que podamos tener 700 compañías de petróleo compitiendo, como panaderas o como fábricas de calzado, porque se necesita cierta dimensión para tener no sólo la explotación petrolera, sino también la capacidad de realizar las inversiones necesarias para encarar exploraciones y nuevasrefinerías.La apertura va favoreciendo el proceso de integración en las grandes compañías. De otro modo, el mercado se vuelve extremadamente débil, se divide en segmentos en los que muchas veces los intereses dejan de ser comunes.
– ¿A qué precios del mercado se está en condiciones de reponer las reservas?.
– En 1992 repusimos reservas a un costo de $ 1.27 por barril de petróleo equivalente. En 1993 y 1994 será algo mayor por mayores gastos de exploración. El presupuesto de 1994 en exploración es de US$ 300 millones.YPF ha repuesto sus reservas a un ritmo de 110 a 120% en estos últimos tres años; es decir que por cada barril que hemos sacado hemos repuesto reservas con un 20% adicional e incrementamos nuestra producción a un ritmo de 20 a 25%.Así que estamos, en estos últimos tres años, a casi 27% por encima de la producción anterior, y nuestras reservas siguen manteniéndose en el equivalente de 9 o 10 años de consumo. Esto es política básica. Nosotros proyectamos que YPF va a tener una producción de petróleo de aproximadamente 420 a 450 mil barriles de petróleo (esos son aproximadamente 70 mil metros cúbicos). Para llegar a esa producción y mantenerla estamos calculando que la empresa tiene queinvertir US$ 300 millones anuales durante la próxima década.La Argentina tiene 19 cuencas sedimentarias, de las cuales solamente cinco o seis han sido perforadas y han producido petróleo. En las otras se ha explorado poco o nada y nunca fueron explotadas.Además, también planeamos invertir en exploración en países geológicamente incluidos en un concepto de regionalización. Para nosotros, esto significa los Andes: Perú, Bolivia, Chile. Y también estamos mirando a Uruguay y Paraguay. Estos son nuestros primeros esfuerzos internacionales.Tenemos presencia en América latina, conocimiento de la región, la facilidad del idioma, costo de oportunidad, reconocimiento por ser la empresa petrolera privada más grande de América latina.
– La percepción que se recoge en ciertos sectores, privados y públicos, es que la atomización del capital accionario y el propio estatuto de YPF lo convierten a usted, de hecho, en el zar del petróleo argentino. Muchos piensan que, mientras Estenssoro, bajo estas condiciones, haga una gestión eficiente, tiene asegurada de por vida su permanencia en la empresa. ¿Esto no genera algunosresquemores?
– Es una pregunta difícil de contestar. Me resultaría más fácil hacerlo si no fuera yo el protagonista; creo que defendería mejor la posición de la persona que estuviera dirigiendo YPF. Yo defiendo los poderes que se dieron a la presidencia ejecutiva y al grupo gerencial porque tratamos de hacer deYPF una empresa argentina que pudiera compararse, en sus rendimientos, en su capacidad ejecutiva, en su libertad de gerenciamiento y de operación, a compañías internacionales de esa magnitud y de esas características. Restarle alguna de esas facultades al grupo ejecutivo de YPF sólo serviría paragenerar una gran desconfianza en el inversor.El inversor está interesado en que la empresa se maneje con valores eticos, con objetivos claros, con gran profesionalismo, que le dé utilidades y que no lo involucre en el manejo de la sociedad, porque para eso paga un gerenciamiento capaz, eficiente, honrado y profesional.Esta es la primera empresa argentina abierta, realmente en manos del público, en la que sus accionistas están interesados, no en la elaboración de los actos u objetivos gerenciales, sino en una empresa que tenga todas las características que mencioné anteriormente y los rendimientos y acrecentamientos del valor accionario.Creo que les hace bien a las corporaciones argentinas tener ejecutivos independientes, en el sentido de que tengan como responsabilidad única el beneficio de los accionistas y el cumplimiento de objetivos.En cuanto a la permanencia indefinida de mi gestión: por una parte, creo que debe haber una edad de retiro obligatoria, y, además, mi único contrato con la empresa se renueva cada dos años.
– ¿Como va a manejar la imagen y el marketing de YPF Gas? ¿Se va a mezclar con YPF?
– Creemos que ésta va a ser una contribución muy importante a la industria del gas en el país. Es una definición estratégica, más que comercial. Nuestro interés es modernizarla para ponerla a la altura de las mejores compañías de distribución y venta de gas licuado. Nos va a tomar un tiempo,probablemente todo este año, para planificar qué vamos a hacer en este sector. Por otra parte, está la decisión estratégica básica de llevar gas licuado a través de venta a granel al campo, a aquellos lugares que no tienen acceso al gas natural por medio de conexiones o redes troncales. Esto es algo que ya se hace en Canadá, en Estados Unidos, y pensamos que la Argentina tiene las características óptimas para que esto se ponga en marcha. Se necesitan grandes inyecciones de capital y centros de distribución importantes en el país.Tenemos 27 años de reserva en gas, y debemos utilizarlo, darle movimiento económico, porque después de 10 años no tiene valor. Pensamos que la llamada venta a granel, tanques servidos con un esquema de distribución, nos va a dar algo que la Argentina necesita.
– Usted está muy involucrado en lo que está pasando con las grandes tendencias internacionales: ¿cuál es su percepción?
– La primera incógnita a resolver es hasta cuándo durará la caída de precios. Hace tres meses se llegó a una concertación de los volúmenes que tenían acordados los países de la Opep para llevar el precio a un nivel aproximado a los US$ 20 o 21 por barril de petróleo. Aparentemente se respetaron losacuerdos, pero la oferta que existía en el mercado era mayor que la que se pensaba, y los precios no sólo no pudieron sostenerse sino que comenzaron a descender.Pero, por otra parte, no hay manera de sumar más producción al mercado mundial, a menos que Rusia deje totalmente de utilizar petróleo dentro de sus fronteras y congele a toda su gente durante el invierno.Lo determinante, creo, es que la oferta supera ampliamente la demanda, entre uno y dos millones de barriles diarios. Y los únicos que tienen la capacidad de reducir la producción (porque no lo van a hacer otros países que funcionan con economía de libre mercado) son los miembros de la Opep.
