miércoles, 21 de enero de 2026

    Nuevas varas para medir

    La evolución de los distintos sectores económicos durante el último año en la Argentina fue muy dispar, lo que se refleja en las empresas que componen cada grupo. La industria automotriz, por ejemplo, exhibió un comportamiento muy satisfactorio, por lo menos a nivel de las terminales, pero no ocurrió lo mismo con otros rubros, mucho más expuestos a la competencia externa. Por lo tanto,

    las compañías debieron ajustar sus estructuras a las nuevas reglas del mercado. Tal es el caso de las textiles, papeleras y petroquímicas, las más afectadas por la importación.

    Las empresas pertenecientes al rubro de la alimentación debieron someterse a una gran transformación, pero también se registró una mayor participación de las compañías extranjeras, que aprovecharon la convertibilidad para ampliar y diversificar sus actividades mediante la compra de empresas de menor envergadura que fueran propietarias de marcas de prestigio.

    Esta política de los holdings internacionales derivó en la transferencia de los controles accionarios de muchas empresas, entre las que se encuentran Tang, La Montevideana y Suchard, adquiridas por Philip Morris. Nestlé, por su parte, adquirió Mendizábal (Mendicrim) y Adler, mientras que Parmalat hizo pie en el país comprando La Vascongada, aunque todo hace suponer que su presencia se hará mucho más notoria en los próximos meses, ya que la intención de este consorcio internacional es acentuar su participación en el mercado de los lácteos, que lideran Sancor y La Serenísima.

    El grupo Bunge y Born, a través de Molinos, incorporó a su patrimonio el frigorífico Tres Cruces y la aceitera Santa Clara, mientras que en el sector de las golosinas se destacaron las ventas de Stani, adquirida por el grupo británico Cadbury, y de Saint, cuyo control accionario es ejercido ahora por

    Arcor, después de que su anterior dueño (Pérez Companc) decidió centralizar sus operaciones en el sector energético.

    La fábrica de galletitas y productos envasados Canale también parece encontrarse en tratativas para transferir el control mayoritario, dado que los actuales directivos, descendientes de los fundadores, no dispondrían de los fondos necesarios para actualizar las instalaciones, especialmente después de

    las pérdidas que soportaron con algunas firmas vinculadas.

    PASES, RECORDS Y CAMBIOS.

    Otros renglones, como el siderúrgico, exhibieron cierta tranquilidad en materia de pases, atribuida a su mayor capacidad de defensa frente a la competencia externa, especialmente después de que Somisa fue adquirida por Techint.

    El petrolero posiblemente haya sido el sector que en los últimos años más se destacó por su expansión. La desregulación movilizó hacia la industria importantes capitales, tanto en exploración como en explotación y comercialización.

    Como consecuencia de ello, la producción petrolera alcanzará este año niveles sin precedentes (34 millones de metros cúbicos), y todo indica que el récord volverá a ser superado el año próximo (se habla de 38 millones), con la particularidad de que, por primera vez en el país, toda la producción

    provendrá de empresas privadas.

    YPF posiblemente sea uno de los ejemplos típicos de la profunda transformación que experimentaron las empresas. Según informó su presidente, José A. Estenssoro, en un solo año (de septiembre de 1992 a igual mes de 1993) redujo su plantel de 16.100 a 8.700 empleados, lo que

    contribuyó a consolidar su situación económica y financiera.

    INFORMACION QUE CUENTA.

    La magnitud de los cambios registrados a partir de la convertibilidad produjo, como era lógico, fuertes cimbronazos en las empresas. El impacto fue de tal consideración que algunas firmas que hasta hace apenas tres o cuatro años se caracterizaban por su sólida estructura económica y financiera pasaron a una situación crítica, como lo demostró recientemente la decisión de Indupa y

    sus empresas asociadas de solicitar judicialmente la convocatoria de acreedores. A esto se suma la decisión de Duperial de cerrar definitivamente Electroclor, otra empresa del rubro petroquímico que venía soportando severos problemas, lo que le significará al accionista mayoritario absorber un

    quebranto de US$ 50 millones.

    Estos episodios (no por esperados dejaron de ser traumáticos) generaron preocupación en muchos operadores y una inusual demanda de información sobre la situación de otras empresas.

    Para responder, aun parcialmente, a esos requerimientos, parece oportuno reproducir los últimos análisis sectoriales que elabora el estudio Central de Riesgos, cuyo titular es el economista Javier Puiggros, en los que se brinda un amplio panorama sobre la situación económica y financiera de las empresas.

    Los datos se sintetizan en un informe mensual que contiene una descripción actualizada de los principales sectores de la economía. La información incluye precio de los distintos productos, niveles de producción y de ventas, y un listado con los principales exportadores de cada rubro.

    La evaluación de cada empresa aparece sintetizada en un ranking, confeccionado sobre la base de distintos indicadores (ocho en total), que permite visualizar, mediante un puntaje de 0 a 100, la situación patrimonial, económica y financiera de cada firma. Elaborado sobre la base de los últimos

    balances anuales, posibilita obtener una ubicación relativa de cada empresa dentro del sector en el que se desenvuelve.

    La correspondencia de estas calificaciones con la realidad aparece reflejada en el análisis del sector petroquímico, elaborado en agosto (que se reproduce en estas páginas). En las últimas posiciones se encuentran Indupa (con 22 puntos) y sus empresas vinculadas, Petropol y Monómeros Vinílicos, ambas con 26 puntos. El mismo puntaje le correspondió a la ahora desaparecida Electroclor.

    Estos rankings vienen a cumplir una función bastante similar a la de las empresas calificadoras de riesgo, con la particularidad de que no toman en cuenta una sola empresa, sino a todas las del sector, con la ventaja de posibilitar comparaciones entre ellas.

    Por razones de espacio, se reproducen en esta edición los rankings pertenecientes a cuatro sectores: automotriz, petrolero, petroquímico y siderúrgico.

    En lo que respecta al primero, si bien Sevel es, por su volumen de ventas, la empresa más importante de la industria, desde el punto de vista global aparece Scania Argentina como la que exhibe un mayor equilibrio entre su situación financiera, patrimonial y económica.

    En segundo término se ubica A. y L. Decaroli, dedicada a la fabricación de carrocerías para ómnibus, y en el tercero otra empresa de la misma especialidad, El Detalle.

    El sector petroquímico tiene en Carboclor Astra Evangelista a la empresa líder, escoltada por dos compañías de carácter muy distinto: Petroquímica Bahía Blanca, perteneciente a Fabricaciones Militares, y Polibutenos Argentinos, una firma de medianas dimensiones vinculada a Bridas.

    En el campo petrolero, la empresa más saludable resultó Pluspetrol, seguida por Bridas. Resulta sorprendente que ambas estén mejor ubicadas que Pérez Companc, privilegiada por las calificadoras de riesgo Risk Annalysis y PCA con la codiciada AAA.

    Siguiendo con las petroleras, y según el ranking confeccionado por Central de Riesgos, YPF ocupa una posición modesta (40 puntos, que la sitúan en el puesto 12º sobre 19 empresas analizadas). Es preciso tener en cuenta, sin embargo, que en este sector la mayoría de las empresas se caracterizan

    por su solidez. Prueba de ello es que después de YPF se ubica Tecpetrol que, en opinión de la calificadora PCA, merece el elevado nivel de AA.

    En lo que respecta al sector siderúrgico, Siderca aparece como la empresa líder, a pesar de que sus últimos balances anuales arrojaron quebrantos de cierta importancia.

    En segundo término se ubica Metalúrgica Tandil, perteneciente a Ciadea. En tercer término está Siat, que, igual que Siderca, pertenece al grupo Techint. Acindar recién se ubica en el cuarto lugar. Esta empresa mereció la calificación BBB por parte de las calificadoras Risk Annalysis y PCA, lo que, según

    el lenguaje técnico que utilizan para sus dictámenes, indica que, si bien posee una amplia capacidad para cancelar sus deudas, existe la posibilidad de que esa capacidad resulte debilitada por cambios importantes en el sector económico al que pertenece o en la marcha de los negocios en general.

    Estas aparentes incongruencias indican que, aunque son cada vez más numerosos y sofisticados los medios que los distintos agentes económicos y financieros utilizan para evaluar el potencial de cada empresa, y esto contribuye en gran medida a acentuar la transparencia de los distintos mercados, todavía falta mucho camino para recorrer.

    La incorporación al mercado de las Administradoras de Fondos de Pensión brindará un impulso adicional en este terreno. Con el tiempo, las empresas serán conocidas no sólo por la publicidad que realizan o por los productos que venden, sino por factores más concretos que contribuirán a una mejor valoración de sus virtudes y defectos.