miércoles, 21 de enero de 2026

    A la busqueda de la triple a

    A LA BUSQUEDA DE LA TRIPLE A.


    Ya no se trata sólo de una adaptación local de
    modalidades internacionales. Además de brindar orientación,
    las calificadoras contribuyen a una razonable depuración
    de las emisiones que se lanzan al mercado.


    El mercado financiero argentino ha dado pasos importantes destinados
    a jerarquizar su funcionamiento y brindar mayores seguridades
    a los inversores potenciales con el propósito de acercar
    estos parámetros a los vigentes en los mercados internacionales.


    En este sentido fueron varias las medidas puestas en práctica
    por el gobierno y la Comisión Nacional de Valores (CNV).
    No todas, sin embargo, tuvieron una repercusión comparable
    con la de la puesta en marcha del régimen que implantó
    las calificadoras de riesgo, empresas especializadas que brindan
    su


    opinión sobre la capacidad de una compañía
    para abonar a su vencimiento una determinada emisión.


    Antes de la sanción de este régimen, el único
    requisito que debían cumplir las empresas para acudir al
    mercado de capitales era contar con la autorización de
    la CNV y de la Bolsa de Comercio, en el caso de que los títulos
    a colocar entre el público se negociaran en el recinto
    de esta institución.


    La Bolsa y la CNV cumplían una misión muy importante
    al brindar, con su consentimiento, la seguridad de que habían
    sido cubiertas todas las formalidades vigentes, pero no brindaban
    opinión sobre la capacidad de la empresa para cumplir en
    término con las obligaciones a las que se comprometía
    en el momento de realizar la emisión.


    Ahora, la autorización de esas entidades debe ser complementada
    con el dictamen de dos empresas calificadoras de riesgo, que asumen
    la función de informar a los inversores potenciales sobre
    la capacidad patrimonial y financiera de la empresa.


    EN EL SUBE Y BAJA.


    La trascendencia que adquiere, en este marco, la opinión
    de las calificadoras de riesgo sobre la situación patrimonial
    y financiera de las empresas torna particularmente oportuna la
    tarea, encarada aquí por MERCADO, de analizar las evaluaciones
    realizadas hasta el presente.


    En ese listado puede observarse, entre otras cosas, que la actualización
    trimestral de las calificaciones muestra una mejoría notable
    en el caso de algunas empresas, como el Banco de Galicia, la Petrolera
    San Jorge y el Banco Holandés Unido.


    Con respecto a la petrolera, esto se debió, básicamente,
    a que su situación económica y financiera viene
    consolidándose merced al cumplimiento riguroso del cronograma
    de extracción en el yacimiento Huantraico, cuya explotación
    experimentará en los próximos meses un significativo
    impulso como consecuencia de la habilitación del oleoducto
    a Chile.


    El ascenso del Banco Holandés Unido se debe a que la calificadora
    inglesa IBCA, asociada en el país a PCA, resolvió
    elevar la calificación internacional de la casa matriz,
    y como la emisión que realizará la sucursal local
    tiene el respaldo del holding, automáticamente mejora también
    su puntaje.


    El tránsito del Banco de Galicia a la más alta categoría
    está relacionado, en cambio, con la mejora que viene exhibiendo
    su rentabilidad operativa.


    No se incluyen aquí los dictámenes de Evaluadora
    Latinoamericana, que, según su director Abel Viglione,
    realizó hasta ahora cinco calificaciones, cuyos resultados
    no puede revelar debido a que las emisiones en cuestión
    no cuentan aún con la respectiva autorización de
    la Comisión Nacional de Valores.


    SOPA DE LETRAS.


    Cada una de las empresas calificadoras de riesgo tiene su propia
    versión de lo que representa cada subcategoría,
    dentro de los cinco tipos de calificaciones (A, B, C, D y E) que
    establecen las normas en vigencia. Esta es una síntesis
    de los criterios empleados:


    AAA Optima capacidad de pago en tiempo y forma.


    AA Muy alta capacidad de pago en tiempo y forma.


    A Alta capacidad de pago pero con cierta vulnerabilidad ante cambios
    muy importantes en el mercado donde actúa la empresa, en
    el sistema financiero o en la situación económica
    general.


    BBB Alta capacidad de pago que podría debilitarse ante
    cambios importantes en los mercados.


    BB Adecuada capacidad de pago pero con un futuro más incierto.
    El pago de las deudas no está suficientemente asegurado
    ante cambios relativamente importantes en los mercados.


    B Adecuada capacidad de pago pero con indicios de posible mora
    en el cumplimiento ante cambios en la situación general
    y en el mercado financiero.


    CCC Baja posibilidad de pago de las obligaciones, con probabilidad
    de incumplimiento. La situación puede mejorar ante cambios
    relativamente menores en las condiciones generales de los distintos
    mercados.


    CC Las emisiones con esta calificación son consideradas
    altamente especulativas. La regularización de la situación
    requiere cambios importantes en las condiciones de los mercados.


    C Reducidas posibilidades de pago con indicios de serios problemas
    de retrasos actuales en los pagos. En esta categoría pueden
    incluirse las empresas en concurso de acreedores pero que continúan
    efectuando el pago de la deuda.


    D Corresponde a empresas que incurren en atrasos importantes en
    el pago de sus deudas.


    E Se aplica a empresas que no proporcionaron información
    representativa por el período mínimo exigido durante
    la vigencia de la emisión.