A LA BUSQUEDA DE LA TRIPLE A.
Ya no se trata sólo de una adaptación local de
modalidades internacionales. Además de brindar orientación,
las calificadoras contribuyen a una razonable depuración
de las emisiones que se lanzan al mercado.
El mercado financiero argentino ha dado pasos importantes destinados
a jerarquizar su funcionamiento y brindar mayores seguridades
a los inversores potenciales con el propósito de acercar
estos parámetros a los vigentes en los mercados internacionales.
En este sentido fueron varias las medidas puestas en práctica
por el gobierno y la Comisión Nacional de Valores (CNV).
No todas, sin embargo, tuvieron una repercusión comparable
con la de la puesta en marcha del régimen que implantó
las calificadoras de riesgo, empresas especializadas que brindan
su
opinión sobre la capacidad de una compañía
para abonar a su vencimiento una determinada emisión.
Antes de la sanción de este régimen, el único
requisito que debían cumplir las empresas para acudir al
mercado de capitales era contar con la autorización de
la CNV y de la Bolsa de Comercio, en el caso de que los títulos
a colocar entre el público se negociaran en el recinto
de esta institución.
La Bolsa y la CNV cumplían una misión muy importante
al brindar, con su consentimiento, la seguridad de que habían
sido cubiertas todas las formalidades vigentes, pero no brindaban
opinión sobre la capacidad de la empresa para cumplir en
término con las obligaciones a las que se comprometía
en el momento de realizar la emisión.
Ahora, la autorización de esas entidades debe ser complementada
con el dictamen de dos empresas calificadoras de riesgo, que asumen
la función de informar a los inversores potenciales sobre
la capacidad patrimonial y financiera de la empresa.
EN EL SUBE Y BAJA.
La trascendencia que adquiere, en este marco, la opinión
de las calificadoras de riesgo sobre la situación patrimonial
y financiera de las empresas torna particularmente oportuna la
tarea, encarada aquí por MERCADO, de analizar las evaluaciones
realizadas hasta el presente.
En ese listado puede observarse, entre otras cosas, que la actualización
trimestral de las calificaciones muestra una mejoría notable
en el caso de algunas empresas, como el Banco de Galicia, la Petrolera
San Jorge y el Banco Holandés Unido.
Con respecto a la petrolera, esto se debió, básicamente,
a que su situación económica y financiera viene
consolidándose merced al cumplimiento riguroso del cronograma
de extracción en el yacimiento Huantraico, cuya explotación
experimentará en los próximos meses un significativo
impulso como consecuencia de la habilitación del oleoducto
a Chile.
El ascenso del Banco Holandés Unido se debe a que la calificadora
inglesa IBCA, asociada en el país a PCA, resolvió
elevar la calificación internacional de la casa matriz,
y como la emisión que realizará la sucursal local
tiene el respaldo del holding, automáticamente mejora también
su puntaje.
El tránsito del Banco de Galicia a la más alta categoría
está relacionado, en cambio, con la mejora que viene exhibiendo
su rentabilidad operativa.
No se incluyen aquí los dictámenes de Evaluadora
Latinoamericana, que, según su director Abel Viglione,
realizó hasta ahora cinco calificaciones, cuyos resultados
no puede revelar debido a que las emisiones en cuestión
no cuentan aún con la respectiva autorización de
la Comisión Nacional de Valores.
SOPA DE LETRAS.
Cada una de las empresas calificadoras de riesgo tiene su propia
versión de lo que representa cada subcategoría,
dentro de los cinco tipos de calificaciones (A, B, C, D y E) que
establecen las normas en vigencia. Esta es una síntesis
de los criterios empleados:
AAA Optima capacidad de pago en tiempo y forma.
AA Muy alta capacidad de pago en tiempo y forma.
A Alta capacidad de pago pero con cierta vulnerabilidad ante cambios
muy importantes en el mercado donde actúa la empresa, en
el sistema financiero o en la situación económica
general.
BBB Alta capacidad de pago que podría debilitarse ante
cambios importantes en los mercados.
BB Adecuada capacidad de pago pero con un futuro más incierto.
El pago de las deudas no está suficientemente asegurado
ante cambios relativamente importantes en los mercados.
B Adecuada capacidad de pago pero con indicios de posible mora
en el cumplimiento ante cambios en la situación general
y en el mercado financiero.
CCC Baja posibilidad de pago de las obligaciones, con probabilidad
de incumplimiento. La situación puede mejorar ante cambios
relativamente menores en las condiciones generales de los distintos
mercados.
CC Las emisiones con esta calificación son consideradas
altamente especulativas. La regularización de la situación
requiere cambios importantes en las condiciones de los mercados.
C Reducidas posibilidades de pago con indicios de serios problemas
de retrasos actuales en los pagos. En esta categoría pueden
incluirse las empresas en concurso de acreedores pero que continúan
efectuando el pago de la deuda.
D Corresponde a empresas que incurren en atrasos importantes en
el pago de sus deudas.
E Se aplica a empresas que no proporcionaron información
representativa por el período mínimo exigido durante
la vigencia de la emisión.
