miércoles, 1 de abril de 2026

    Los que hacen camino al andar- Quién es quién en el ranking ecológico (parte III)

    Alto Paraná.

    EL PAPEL DE LA INDUSTRIA.

    Bajo la responsabilidad gerencial de Martín Vladimiro Macjus, Alto Paraná trata los efluentes de su planta en Misiones tanto interna como externamente, para lo cual lleva destinados cerca de US$ 20 millones.

    Gran parte del esfuerzo en la materia está orientado a reformar el sistema de blanqueo del papel, eliminando paulatinamente el uso del cloro en ese proceso y tiene en proyecto mejorar los sólidos, rechazados en la depuración y predelignificar con oxígeno.

    En su política de cuidado del medio ambiente, Alto Paraná foresta y reforesta grandes extensiones, conservando la fauna autóctona en reservaciones.

    Aluar.

    MAS ALLA DE LAS ESTADISTICAS.

    Desde hace 15 años, Aluar viene aplicando medidas para minimizar las propias emisiones y residuos, así como para racionalizar su consumo energético, “sin fijar su política ambiental en función de estadísticas nacionales”, según informa Jorge Ares, jefe del Departamento de Investigación Ambiental.

    La empresa productora de aluminio, cuya planta se encuentra en el parque industrial pesado de Puerto Madryn (Chubut), integra el Consejo Empresario para el Desarrollo Sostenido y destina más de US$ 200.000 anuales para auditoría ambiental y monitoreo e invierte una suma parecida en mantenimiento específico de los equipos.

    Las instalaciones de control ambiental realizadas en los últimos 10 años superaron los US$ 60 millones.

    Ares destaca que, más allá de las iniciativas que puedan adoptar las empresas privadas, en el mundo industrializado es el Estado el que debe ejercer la tarea de controlar el cumplimiento de las leyes ambientales, y para ello dispone de los recursos humanos y técnicos necesarios.

    El ejecutivo señala que ni siquiera en los países industrializados está claro aún si se formará un management especializado en ecología. “Por ejemplo, en el número de abril de 1993 de la revista ambiental de la Asociación de Ingenieros Alemanes, UMWELT, se discute un posible curso de formación profesional universitaria para un ingeniero que se prepare para ocupar una gerencia

    ambiental. Este comprende semestres de química, electrónica, mecánica, bioquímica ecológica, técnicas de monitoreo, química de aguas y suelos, bases de datos, economía y legislación”, relata. Sin embargo, reflexiona que “en mi práctica profesional, además de estas disciplinas, he encontrado

    elementos útiles en materias denominadas habitualmente higiene y ecotoxicología. Ambas requieren un par de semestres previos en biología y fisiología, por lo menos de algún grupo de organismos terrestres o acuáticos, a fin de comprender los fenómenos básicos de respuesta de los organismos

    vivos al stress ambiental”.

    Agrega que en la Argentina “la formación que está más cerca de este perfil es la de los ingenieros agrónomos, aunque serían necesarios algunos cambios importantes en el listado de materias para adaptarlos a los nuevos requerimientos”.

    Según el especialista de Aluar, en la empresa la cuestión ambiental no se plantea en términos de costo o negocio, sino que se establecen prioridades a fin de continuar minimizando los residuos y emisiones.

    Banco Provencor.

    EDUCANDO DESDE CORDOBA.

    Los bancos no arrojan humo por chimeneas ni residuos tóxicos a las aguas. Pero administran ahorros que pueden ser volcados a la comunidad bajo la forma de créditos destinados al cuidado del medio ambiente y a la educación ecológica.

    Desde Córdoba, Provencor viene volcando mensajes a través de una campaña dirigida especialmente a los niños, en la que se advierte que el mundo puede llegar a ser “inhabitable si no se toma conciencia inmediata y medidas concretas para detener la destrucción del ambiente”.

    La vasta pauta de difusión abarca micros producidos por la Fundación Ecológica para la Vida Natural, emitidos por el Canal 10 cordobés, documentales para los círculos educativos y culturales animados

    por Rebeca Bortoletto. Este material fue declarado de interés municipal.

    En el aspecto gráfico, se imprimieron 30 mil afiches con las bases del concurso “Para todos los niños de Córdoba” y material didáctico para escuelas.

    La institución, según señala su director, León Halac, se imbuyó de tal modo de este papel comunitario que incluye en las memorias y balances que circulan por todas las sucursales del país diseños, imágenes y textos alegóricos.

    Provencor fue el primer banco en adherir a la iniciativa de la Dirección de Espacios Verdes de la Municipalidad de Córdoba, al acceder al padrinazgo de la plaza General de Arteaga, y junto con la Fundación Sales, por iniciativa del diario La Voz del Interior, contribuyó al envío de 21 niños de distintos países del mundo a la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente (Eco ´92, en Brasil).

    El directivo de la entidad destaca que editan en forma gratuita dos revistas, llamadas Provencor y Provencred, que se distribuyen entre los clientes, donde se asigna especial cobertura a temas ambientales. En marzo y abril se regalaron por estos medios 60 mil reglas y 60 mil horarios, respectivamente, con mensajes educativos ambientales.

    La preocupación por relacionar la difusión encarada con los símbolos de la institución determinó un rediseño de la calcomanía de la tarjeta Provencred, que se ve en más de 5.000 comercios adheridos.

    La exhortación “Cuidemos nuestro medio ambiente” acompaña las comunicaciones a los usuarios de la tarjeta y el manual informativo de bolsillo.

    Cada vez que el banco publica un aviso en revistas para publicitar sus negocios incorpora centímetros destinados a la educación ambiental, y a la vez auspicia junto con el Rotary Club Catedral y la Universidad Tecnológica Nacional la campaña de difusión sobre la contaminación con mercurio a

    través de las micropilas. También participa en el programa Expreso Ecológico, que se emite semanalmente por Telecable Color. Y en el área peatonal, colocó 200 carteles con anuencia municipal.

    “En Banco Provencor, la idea de transformación y evolución está asociada a una actitud ante la vida, que tiene que ver con el servicio, con la comunicación, sino con el crecimiento no sólo cuantitativo, sino también cualitativo, pero fundamentalmente con la naturaleza”, resumió el ejecutivo.

    Cargill Auditoría.

    AMBIENTAL EN CADA PLANTA.

    La Gerencia de Seguridad e Higiene Ambiental la ejerce Bernd von Tannemberg. En los informes acerca de las actividades que realizan, se destaca la construcción de la planta de efluentes líquidos, con capacidad para 13 mil metros cúbicos, en el lugar donde se procesan las aves.

    La medida se extiende a otras fábricas avícolas, de jugos y a las de aceite de San Martín y Necochea, y también se incorporaron filtros en silos y molinos para evitar la salida de polvillos, además del montaje de una planta para tratar residuos peligrosos.

    Cargill posee 33 centros operativos en todo el país, en los que se efectúa un plan de auditorías del medio ambiente, donde se verifican habilitaciones, manejo de productos químicos, prevenciones de derrames, tanques de almacenamiento subterráneo, análisis de desperdicios sólidos, residuos

    peligrosos y pesticidas.

    El programa de inversiones específicas prevé US$ 1.800.000 para el próximo trienio, que se agregarán a los US$ 1.700.000 que se llevan destinados a las plantas de tratamiento y otras medidas de tipo ambiental.

    Celulosa.

    EFICIENCIA Y PROTECCION.

    Además del liderazgo que reivindica para sí la empresa en materia de reforestación, trazó un plan de inversión para los próximos tres años que suma US$ 42 millones, cuyo destino principal será sustituir el tratamiento tradicional de efluentes por dilución en agua.

    Para utilizar más eficientemente las materias primas, Celulosa recupera la madera en su proceso productivo y emplea los desechos sólidos fibrosos como gravas para caminos mejorados o como relleno para la construcción.

    Ciba Geigy.

    INVERTIR PRIMERO, COMUNICAR DESPUES.

    El presidente de Ciba Geigy, Eduardo Urien, se encargó personalmente de responder a las preguntas de MERCADO, lo cual sitúa la preocupación por el medio ambiente y la ecología en la cúspide de la filial argentina de la corporación de origen suizo.

    “Tratamos, en primer lugar, de evitar o minimizar la generación de efluentes y residuos y, al mismo tiempo, perfeccionamos continuamente nuestros productos para que al usarlos ocasionen el menor impacto posible sobre el medio ambiente”, señala. “Los efluentes líquidos son tratados en una planta

    de 10 hectáreas que inauguramos en 1979, con capacidad para 90 millones de litros. En 1982 instalamos filtros de retención de partículas y torres lavadoras de los gases generados en la fabricación de productos químicos. En 1986 inauguramos un horno incinerador de alta temperatura para residuos sólidos y en agosto de 1993 finalizaremos la instalación de un nuevo horno incinerador

    de residuos industriales con tres cámaras de combustión y proceso de lavado de sus efluentes gaseosos. Cuando la naturaleza está en juego, no nos quedamos en palabras.”

    En ese sentido, la difusión institucional del cuidado del medio ambiente viene teniendo desde 1991 el lema de que “cuando hablamos del medio ambiente lo hacemos con hechos”. Se enorgullecen de invertir primero y comunicar después.

    El detalle de prioridades de inversión que declaran es el siguiente: construcción de un nuevo horno incinerador que se está poniendo ya a punto; obras que permitan minimizar la generación de efluentes, ya sea evitándolos o incorporando sistemas de pretratamiento en el lugar donde se originan; equipamiento analítico para el laboratorio ambiental, equipos de carbono orgánico total y de absorción atómica.

    Urien piensa que las responsabilidades y exigencias éticas que giran en torno de la protección del medio ambiente deben ser compartidas por todos: gobierno, empresas y la sociedad en su conjunto. El Estado debe fijar las políticas y regularlas, en consulta con las empresas y las cámaras para que se

    adecuen a las reales necesidades y resulten equitativas. En ese sentido, opina que al establecerse las políticas deberían otorgarse plazos razonables para que gradualmente las empresas se adapten a las nuevas exigencias.

    “Sería conveniente poner como requisito para los nuevos proyectos de inversión que prevean contar con instalaciones adecuadas al marco legal vigente, para no incrementar los niveles actuales de contaminación. El grupo Ciba otorga a sus responsabilidades económicas, sociales y ecológicas la

    misma jerarquía”, desgrana.

    El titular de la compañía recuerda que aprobaron los principios de protección del medio ambiente en producción en 1982, y su continua aplicación permitió desarrollar un management especializado en el tema, que cuenta además con un completo soporte técnico internacional.

    Se pronuncia por la conveniencia de formar un management ecológico, que incorpore los conceptos ambientales dentro de los objetivos estratégicos empresarios. Y asimismo propone incentivar la formación técnica en la materia a fin de dotar a las empresas, entes estatales, provinciales y

    municipales de personal capacitado para desarrollar estas cuestiones.

    Para Ciba, el tratamiento de los efluentes y de los residuos es considerado un costo más dentro de la producción y forma parte del producto. Pero mediante la aplicación de un adecuado management ecológico, destaca, es posible adaptar productos y procesos a los nuevos requerimientos e inclusive

    lograr una reducción de los costos.

    En muchas oportunidades, la empresa hace uso de la capacidad ociosa disponible en las plantas de tratamiento del complejo químico en Zárate para prestar servicios a empresas que no pueden tratar sus efluentes y residuos. Es una tarea más en la planta y una pequeña fuente de ingresos.