miércoles, 29 de abril de 2026

    Los peligros de la nueva mitología

    Pocas veces es más cierto que las investigaciones son poco confiables que cuando se trata de la percepción de la gente sobre la conducta típica de hombres y mujeres. Como podrá apreciarse en los estudios que se reseñan en esta nota, suele haber discrepancia entre lo que una persona hace y lo que cree hacer; conductas similares son a menudo percibidas en forma distinta según el sexo del protagonista y también de quien las observe.

    La empresa británica de selección de personal Spencer Stuart realizó una investigación con el objeto de averiguar por qué tan pocas mujeres ocupan altos cargos directivos. Como segundo objetivo, se proponía examinar las distintas percepciones sobre cuáles son las cualidades que debe reunir un líder. El estudio se basó en entrevistas individuales, en las que, de paso, los entrevistados dieron su opinión sobre la forma de dirigir del hombre y de la mujer.

    Un directivo de una empresa de personal, por ejemplo, sentenció que “las mujeres buscan siempre el consenso, mientras los hombres aplican la política de “divide y reinarás””. En su opinión, “una mujer dice: “Estas son las formas en que podemos resolver el problema, ¿a cuánta gente podemos convencer?”. El hombre, en cambio, dice: “Esta es la forma en que lo hacemos, si no le gusta puede renunciar””.

    El estudio, basado en muchas apreciaciones como la del ejemplo, concluye que el estereotipo de la forma femenina y masculina de gerenciamiento es halagador para las mujeres porque les adjudica un excepcional grado de generosidad y de humildad.

    Según la periodista británica Dianne Summers, esta conclusión es perjudicial porque ignora las diferencias individuales, y peligrosa porque da pie a la formación de lo que comienza a llamarse la Nueva Mitología, que consiste en reemplazar viejos supuestos, cuya falsedad ya se ha demostrado, por otros, igualmente falsos y poco confiables.

    ¿Nace un Estereotipo?.

    Es común escuchar ahora que las empresas se esfuerzan por adoptar lo que se denomina “estilo femenino de gerenciamiento”.

    La Nueva Mitología ve el estilo de las mujeres como el más apropiado y efectivo para la empresa moderna, menos jerárquico que el masculino, más intuitivo y abierto al cambio, más participativo y, sobre todo, más adecuado para extraer lo mejor de los empleados en todos los niveles. Pero éste, reflexiona Summers, es un nuevo estereotipo. ¿De dónde proviene, si cualquiera que haya trabajado junto a mujeres gerentes podrá mencionar por lo menos una que fuera agresiva y ladrara sus órdenes como el peor de los hombres?

    Beverly Alimo-Matcalfe, profesora de Psicología Organizacional en la Universidad de Leeds, es una ferviente defensora de lo que se considera habilidades gerenciales esencialmente femeninas. Ella reconoce los peligros de construir nuevos estereotipos, pero cree que “los estilos más exitosos de liderazgo están más íntimamente relacionados con las mujeres que con los hombres”.

    Para avalar esta apreciación se remite a la investigación realizada por Judy Rosener en la Universidad de California y publicada en la Harvard Business Review. El trabajo indica que las mujeres muestran más predisposición a emplear lo que en la jerga se conoce como un estilo transformacional de liderazgo; los hombres son más propensos a ser líderes transaccionales.

    La diferencia entre ambos estilos, según Rosener, es supuestamente la siguiente: los líderes transaccionales consideran la ejecución de un trabajo como una serie de transacciones con los subordinados; ellos dan recompensas a cambio de servicios prestados, o castigos por cumplimiento inadecuado.

    Los líderes transformacionales consiguen que sus subordinados transformen su interés personal en el interés del grupo. Es muy frecuente que usen el carisma, las habilidades interpersonales y los contactos personales para obtener lo que buscan; los transaccionales, en cambio, son más propensos

    a usar su status en la organización.

    Alimo-Metcalfe menciona también los estudios de casos de organizaciones en Estados Unidos que tuvieron problemas pero fueron luego revitalizadas, donde un ingrediente común fue la presencia de un líder transformacional. Su preocupación es que las empresas no reclutan ni promueven a los líderes transformacionales. Los centros de evaluación hacen los tests con una fuerte tendencia a favor del estilo transaccional y, por lo tanto, discriminan en contra de las mujeres, dice.

    Madres o Monstruos.

    Según Cynthia Fuchs Epstein, profesora de la Universidad de Nueva York, la investigación de Rosener tiene un defecto serio. Los hombres y mujeres no fueron observados trabajando, sino que se les pidió que describieran sus propios estilos gerenciales. Fuchs Epstein cita el ejemplo de su propia investigación sobre mujeres abogadas, en la que una de ellas describió su estilo como “maternal”, pero fue caracterizada por su socio como “un monstruo”.

    George Bain, director de la London Business School, participó en un experimento a pedido de la revista Business para identificar las diferencias entre los estilos gerenciales de ambos sexos. La batería de tests realizados a un grupo de gerentes de ambos sexos llevó a la conclusión de que los ejecutivos y las ejecutivas tienen más cosas en común que lo que la mayoría de la gente cree, pero también arrojó importantes diferencias: las mujeres prestan más atención al detalle y los hombres son más competitivos; tal vez lo que más sorpresa causó, dado el imperio de la Nueva Mitología, es que las mujeres demostraron ser menos democráticas.

    Pero Bain es escéptico: “No creo que haya diferencias sistemáticas entre los gerentes hombres y mujeres. Hay diferencias más grandes en la forma de dirigir entre un hombre y otro que entre hombres y mujeres como grupos”, dice.

    Ni siquiera las demostraciones empíricas más demoledoras lo convencen. “Me gustaría saber si cualquier diferencia en la forma de dirigir de mujeres y hombres es el resultado de cualidades innatas o se desarrolla debido a los roles que les fueron reservados”, dice Bain.

    Flores de muchos días.

    Irene Hamernik no contaba con muchos puntos a favor para convertirse en empresaria: un mercado incierto e inexplorado, ninguna experiencia comercial y nada de capital. Tenía, sin embargo, una idea nacida de un enorme macetero de quebracho que el capricho de un arquitecto colocó bajo la ventana de su cocina. Allí hizo crecer hierbas aromáticas, que pasaron de sus propias cacerolas a las de los vecinos y finalmente a un negocio artesanal: La huerta de la ventana. El paso siguiente fueron las flores secas nacionales e importadas, fragancias y vidrio reciclado, hasta llegar a la actual línea de 150 productos comercializados bajo la marca Agustina´s Choice.

    La filosofía del emprendimiento es tan sencilla como su origen: productos originales y amistosos con el ambiente, precios accesibles y personal de ventas altamente entrenado. Con locales propios en Alto Palermo y Paseo Alcorta, una franquicia en el Ritz Plaza Shopping de la ciudad de Santa Fe y corners estratégicamente ubicados en Parque Brown, Cariló y Martínez, Agustina´s inició ahora su etapa industrial con la importación de máquinas para deshidratar flores. La idea es ofrecer al público coloridos ramos que lucen igual que las flores frescas durante un año o más.

    La Receta.

    Ideal para convertirse en el centro de una cena con amigos, en medio de los últimos pero persistentes fríos, vale la pena probar este pollo salteado con setas, pequeñas papas y panceta.

    Para cuatro personas se necesitan: un pollo de alrededor de 2 kg, 200 gramos de panceta ahumada, 200 gramos de setas secas, un vaso de vino blanco, 50 gramos de manteca, un kilogramo de papas, sal y pimienta a gusto.

    Se corta en trozos el pollo previamente deshuesado, se sazona con sal y pimienta y se colocan las piezas en una sartén grande con 30 gramos de manteca. Una vez doradas las presas, se agrega la panceta y cinco minutos después las setas previamente remojadas en vino.

    En una cacerola aparte se hierven las papas cortadas en cuartos. Se incorporan las papas a la sartén, junto con el vino, y se deja cocinar todo cinco minutos más. Ya fuera del fuego, se agregan 20 gramos de manteca para espesar la salsa.

    La receta pertenece a La Cruz Fernández, el chef de Calle de Angeles, un restaurante que despliega sus alas, con vuelo propio, en la esquina de Chile y Balcarce. Sobre la memoria de una calle que fue, el arquitecto Daniel Lalin, propietario e inspirador de la idea, hizo construir una calle de ficción, sobre cuyos muros asoman las obras de Carlos Gorriarena, Oscar Smoje, Marcia Schvartz, Luis Felipe Noé y Roberto Fernández. La filosofía del lugar, según su fundador, es ofrecer pocos platos, bien hechos, buenos vinos y el clima necesario para gozar de una buena compañía y buena conversación.

    Calle de Angeles sólo cierra los sábados a mediodía, y dispone de salones para encuentros empresarios. Las reservas se pueden hacer al 361-3633 y 361-8822.

    Patagonia desde California.

    Hace más de 30 años, Yvon Chouinard, norteamericano, alpinista, surfer, trotamundos y ecologista radical, recorrió la Patagonia y se enamoró de sus paisajes. Cuando volvió a California y retomó su actividad habitual, logró cumplir con uno de los tantos sueños que alimentaban su pasión por los negocios: comenzó a fabricar los elementos necesarios para escalar montañas.

    Luego siguió con la ropa y en poco tiempo la variedad de sus diseños aumentó hasta satisfacer las necesidades de los amantes del aire libre, el esquí, el yachting y otras actividades que exigen que el cuerpo esté bien protegido.

    El emprendimiento se realizó bajo la marca Patagonia, en honor a los paisajes australes que embelesaron a Chouinard. Para confirmarlo, el isotipo utilizado reproduce el contorno del Fitz Roy.

    Pasaron 23 años y la compañía está presente en 50 países, facturó US$ 130 millones en 1992 y la marca se convirtió en sinónimo de ropa deportiva y orgánica. Desde Ventura, California, donde se encuentran los centros de fabricación y oficinas administrativas de la empresa, cada prenda se confecciona con un claro criterio ecologista.

    En la compañía se diseñan las telas y elementos con los que se confecciona la ropa. El capilene, por ejemplo, es una tela especial que impide que la transpiración moje el cuerpo y tiene un proceso antibacterial que hace que no tome olor ni retenga las sales del cuerpo.

    Otro hallazgo es la synchilla, cuya utilización deparó el reconocimiento de la ONU. Se trata de una tela especial, realizada sobre la base de botellas plásticas recicladas, que al tacto y a la vista no tiene diferencias con una lanilla.

    En la Argentina, los artículos Patagonia dicen presente desde mediados del año pasado de la mano de Mario Negri, importador y propietario de un local que lleva el nombre de la empresa. “El primero del hemisferio sur”, se enorgullece este ex rugbier y abogado. Negri cuenta que habitualmente paseaba por el sur, específicamente por la península de Valdés. En uno de sus viajes compró una campera Patagonia y quedó fascinado con la prenda.

    De allí en más, la historia avanzó rápidamente hasta su actual happy end. Negri no paró hasta conseguir la licencia exclusiva, que hoy explota junto a su socio Raúl Costa.

    La Empresaria del Año.

    La Asociación Iberoamericana de Mujeres Empresarias (AIME) inaugurará, en octubre, lo que se espera habrá de constituirse en una nueva tradición para el medio local: la elección de la mujer que más se haya destacado durante el último año al frente de su propia firma.

    La ocasión, a la que brinda su auspicio la sección Futura de MERCADO, servirá también para premiar a la empresa que haya realizado un aporte particularmente notable al desarrollo profesional de las mujeres en la Argentina, ya sea a través de políticas internas de la compañía o de iniciativas dirigidas a la comunidad.

    La AIME, cuya comisión directiva integran Julita Maristany (presidenta), Marcela Moia, Laura Miguel (vicepresidentas), María Marta Maenza (secretaria), Lili Pagura Grilli (tesorera), Marilyn Grieco, Susana Abelson, Lucy Pilla y Silvia Bravi (vocales), fue fundada en 1989 con el auspicio de la Cámara Española de Comercio en la Argentina.

    Desde entonces, viene desplegando una actividad sin estridencias pero con abundantes logros concretos: un centro de información que incluye un banco de datos, seminarios, cursos, talleres y congresos destinados a capacitar y promover el intercambio de experiencias de las empresarias iberoamericanas, y una activa presencia en ferias, exposiciones y foros internacionales. Cada mes, las socias de la AIME se reúnen en un desayuno de trabajo en el restaurante de la Bolsa de Comercio para intercambiar experiencias e inquietudes.

    También en octubre se celebrará el cuarto Congreso Iberoamericano de Mujeres Empresarias, que esta vez tendrá su sede en Paraguay. Las anteriores versiones de este foro se realizaron en Huelva (1990), Buenos Aires (1991) y durante el transcurso de la Expo Sevilla en 1992.