Una investigación exclusiva de MERCADO. Los
balances del período abril-junio de las 50 compañías
más importantes entre las que cotizan en la Bolsa revelan
que el boom vendedor se gestó a expensas de las ganancias.
Todos los indicadores revelan que hasta junio la
actividad económica se desarrolló en forma satisfactoria,
con niveles superiores a los de enero-marzo (aunque esta comparación
entraña el riesgo de la distorsión, ya que los primeros
meses del año son de menor actividad por razones estacionales).
El comportamiento de las principales empresas de
cada sector se refleja en una investigación preparada por
MERCADO con las 50 compañías de mayor envergadura
que negocian sus acciones en la Bolsa.
Entre las conclusiones que surgen del estudio vale
la pena destacar el constante crecimiento de las ventas, que de
abril-junio último a julio-setiembre del año pasado
alcanzó a 17,5%. Para este cálculo se tomaron en
cuenta solamente 48 empresas, puesto que el primer balance conocido
de Telefónica
y Telecom es el correspondiente al 30 de setiembre
de 1991 y, por lo tanto, no pueden realizarse comparaciones con
los anteriores.
De enero a marzo la expansión promedio de
las ventas fue más sosegada, con un índice de 1,5%.
En el período abril-junio, en cambio, el crecimiento de
los negocios rondó 11,8% con respecto al trimestre anterior.
Hubo empresas que estuvieron muy por encima de esa
cifra.
Entre ellas, la fábrica de motos Zanella,
cuyas ventas de abril a junio ascendieron a US$ 15,2 millones
frente a los US$ 9,2 millones del período enero-marzo y
los US$ 8,1 millones registrados en el último trimestre
de 1991.
Otro ejemplo notorio es el de la fábrica de
artefactos para el hogar Longvie, cuyas ventas de abril a junio
sumaron US$ 10,2 millones y mostraron un crecimiento de 61,9%
con relación a enero-marzo y de 41,7% frente a octubre-diciembre.
Pero el mayor volumen de las ventas no gravitó favorablemente
en los rendimientos, que declinaron de 11,1% (en
los dos trimestres anteriores) a 4,9%.
La fábrica de cables Pirelli figuró
también en el cuadro de honor de las empresas que registraron
un satisfactorio crecimiento de las ventas: 37,2% con respecto
a enero-marzo. Este índice parece reflejar, básicamente,
el contraste con la fuerte caída que registró en
los primeros meses del año. Si la
comparación se realiza con respecto al período
octubre-diciembre del año pasado, el aumento disminuye
a 6,4%.
Renault y Astra también registraron fuertes
aumentos en sus ventas con respecto a enero-marzo. En el caso
de la automotriz, el crecimiento llegó a 36%. La petrolera,
por su parte, registró 40,1%.
CON LOS TELEFONOS SE GANA MAS.
En cuanto a los resultados, las dos empresas telefónicas
son las que muestran avances más significativos, que en
ambos casos estuvieron influidos por el buen comportamiento de
las ventas. El margen operativo de Telefónica, después
de reducir impuestos, osciló entre un mínimo de
12,1% durantre enero-marzo y un máximo de 15,1% entre abril
y junio. La situación de Telecom fue distinta.
Alcanzó el mayor margen de beneficios sobre
las ventas en el último trimestre de 1991 (16,2%), luego
descendió a 10,1% de enero a marzo y se recuperó
entre abril y junio (14,4%).
Entre las empresas industriales que exhibieron una
mayor rentabilidad operativa se destaca la fábrica de bebidas
Cinba (ex Cinzano), con 26,8% entre abril y junio. Pero en este
caso los rendimientos tienen un marcado carácter estacional.
En el período enero-marzo el margen fue de 6,6%, mientras
que de octubre a diciembre registró un índice
de 25,4% contra un quebranto de 3,7% de julio a setiembre.
En el flanco opuesto, es decir, el de las empresas
que realizaron las ventas con fuertes pérdidas, se destaca
nítidamente Celulosa, que de marzo a mayo (cierra los ejercicios
anuales en este último mes) soportó un déficit
operativo equivalente a 96,2% de las ventas. Tan abultada pérdida
no se debió a
razones circunstanciales; entre diciembre y febrero
el quebranto alcanzó a 64,3% de las ventas, y durante junio-agosto
del año pasado sumó 80,7%. Estos niveles de quebranto
operativo resultan insostenibles, y contribuyen a generar una
dosis de creciente incertidumbre sobre el desenvolvimiento futuro
de la empresa.
El fuerte quebranto de Celulosa, sumado al de Indupa
(US$ 25,4 millones), al de Siderca y al de Massuh, contribuyeron
a que los resultados acumulados de todas las empresas (excluidas
Telefónica y Telecom) exhibieran un quebranto de $ 13.1
millones, equivalente a 0.5% de las ventas. Este índice
revela claramente que el mayor volumen de facturación del
segundo trimestre del año se logró merced a una
fuerte contracción de los rendimientos.
Es probable que durante el trimestre recién
finalizado (julio-setiembre) los resultados operativos continúen
mostrando mermas, aunque esto dependerá de la evolución
de las ventas. Si realmente se confirman las estimaciones de que
disminuyeron con relación a abril-junio, el pequeño
saldo negativo que mostraron los resultados acumulados en este
último período puede transformarse, por primera
vez desde que se inició el plan de convertibilidad, en
un quebranto de grandes proporciones.
PETROLEO SOBRE RUEDAS.
Las escasas excepciones a este cuadro se encuentran
en el sector petrolero y la industria automotriz.
(En este último rubro, la nómina incluye
solamente a Ciasa, ex Renault, dado que Sevel comenzó a
cotizar en la Bolsa en junio de este año y por lo tanto
se desconocen los resultados anteriores.)
En lo que respecta a Astra, todo permite suponer
que en los próximos trimestres los negocios exhibirán
un ritmo creciente, o por lo menos sostenido en los satisfactorios
niveles de abril-junio. En base a esta apreciación, las
ventas finales del actual ejercicio, que cierra en diciembre,
pueden estimarse en US$ 280 millones con un beneficio que podría
acercarse a US$ 50 millones, lo que daría una relación
con las ventas de 17%, muy similar al índice de enero-junio.
En cuanto a Renault, también es razonable
anticipar un crecimiento de las ventas en la segunda parte del
año, con un promedio trimestral no inferior a US$ 300 millones,
aunque algunos especialistas consideran que pueden llegar a US$
400 millones, lo que obligaría a la empresa a apelar a
su máxima
capacidad de producción.
Sobre la hipótesis de mínima (US$ 300
millones por trimestre), las ventas totales de julio a diciembre
exhibirían una expansión real de 18% con relación
a enero-junio.
Teniendo en cuenta el buen nivel de ventas, los rendimientos
podrían ubicarse en torno de 7% de las ventas. De esta
forma, los beneficios netos del segundo semestre bordearían
US$ 40/45 millones que, sumados a los de la primera parte del
año (US$ 36 millones) alcanzarían un total para
todo el ejercicio de US$ 75/80 millones, que contrasta notablemente
con las abultadas pérdidas de los años anteriores.
En las restantes empresas, salvo en las telefónicas,
las estimaciones son mucho más complicadas, aunque todo
indicaría que los márgenes operativos continuarán
mostrando los efectos de la mayor competencia, en especial de
origen externo, que también habría comenzado a "acosar"
a la industria
de la alimentación.
Las empresas siderúrgicas seguirán
afectadas por los bajos precios internacionales y la creciente
importación de productos brasileños. En el caso
de Acindar, el problema no será tan evidente, debido a
que está ocupando el vacío dejado por Aceros Bragado,
que prácticamente desapareció del
mercado. Gracias a ello, sus negocios se desarrollan
dentro de niveles razonablemente buenos, que permiten suponer
que los balances del último semestre del año exhibirán
cifras similares o superiores a las de abril-junio, con ventas
en torno de US$ 100 millones por trimestre.
Luis García.
