sábado, 7 de febrero de 2026

    Por venir

    AUXILIO ESTATAL PARA IBERIA.

    Tras haber registrado una pérdida cercana a los US$ 500 millones en 1991, la compañía estatal Iberia espera que el gobierno de Felipe González le conceda US$ 1.200 millones para un plan de recapitalización. Los socios de España en la Comunidad Europea no ven con buenos ojos esta fuerte inyección de fondos públicos en la aerolínea que, como casi todas sus colegas, padeció los rigores de un mal año para la aviación comercial. En el caso de Iberia, la situación se complica con los compromisos adquiridos en América latina, donde, mediante los procesos de privatización, logró el control de Aerolíneas Argentinas y de la venezolana Viasa. Los directivos de Iberia confían en reducir las pérdidas a US$ 179 millones este año y alcanzar cierta recuperación en 1993. Mientras tanto, se verán obligados a desprenderse de 10% del personal (alrededor de 3.000 empleados) durante los próximos doce meses. A largo plazo, sin embargo, las perspectivas parecen más alentadoras. Si se cumplen los planes, dentro de un quinquenio Iberia habrá incrementado su flota de los actuales 132 aviones a 176 y exhibirá una fuerte presencia en las rutas latinoamericanas.

    REVOLUCION POR CABLE.

    Las emisoras norteamericanas de televisión por cable están a punto de adoptar una nueva tecnología que les permitirá llegar con casi un centenar de canales a sus abonados. El sistema de compresión digital, combinado con el uso de fibras ópticas, transmite imágenes mucho más nítidas, libres de distorsiones y fantasmas. Las estaciones de cable, que hasta ahora venían operando un promedio de 35 canales cada una, podrán ofrecer a los usuarios la posibilidad de programar sus películas favoritas e incluso decidir desde qué ángulo prefieren ver un espectáculo deportivo.

    MARCHA ATRAS EN LOS SEGUROS.

    La llamada globalización de la economía impulsó a muchas de las grandes compañías de seguros a expandir aceleradamente sus redes internacionales, convencidas de que debían seguir los pasos de sus clientes en la apertura de nuevos mercados. Pero un informe preparado por la firma Price Waterhouse indica que la suerte no ha acompañado a los trotamundos del sector. Compañías como la alemana Allianz y la británica General Accident sufrieron pérdidas importantes en sus operaciones de ultramar y esto atemorizó a muchas de sus colegas, que ahora prefieren buscar nichos y oportunidades dentro de sus tradicionales ámbitos de negocios.

    CUSTODIA GLOBAL.

    Es uno de los saldos positivos de la frenética expansión del sector bancario y financiero durante la década pasada. Si bien el negocio no crece ahora en la misma progresión que hace unos años, sigue teniendo buen rendimiento. La custodia global es una actividad bancaria sin fronteras, cuyo propósito esencial es la administración de billones de dólares en títulos, bonos, acciones y distintos papeles que son objeto de constante transacción. Aún cuando no se transfiera su propiedad, hay que preocuparse de cobrar intereses, presentarlos para ser rescatados, percibir dividendos, lo que corresponda, según el título que sea. No es únicamente la tenencia física de estos valores, sino también las acciones correspondientes y el suministro de información sistemática, regular y a veces asesoramiento, a los titulares de esos valores. Los dueños pueden ser personas físicas o empresas, pero generalmente son fondos de inversión o de pensión. Más que un servicio necesario para ser un banco completo, la custodia global se ha convertido en una importante fuente de ingresos.

    PARKER ESCRIBE MEJOR.

    Todavía sigue buscando un comprador dispuesto a pagar US$ 510 millones, pero la compañía fundada en 1886 por un maestro de escuela norteamericano llamado George Parker ofrece ahora un renovado interés para los inversionistas. Tras los traspiés padecidos en la década del ´80 a causa del intento de competir con las marcas japonesas de bolígrafos descartables, Parker decidió recuperar la imagen que le deparó fama y fortuna: productos de calidad, prestigiosos pero accesibles. En este terreno intermedio entre las lapiceras baratas y los lujosos instrumentos de escritura de Mont Blanc,

    la empresa parece haber reencontrado el buen camino. Sus ganancias se incrementaron en un promedio de 16,3% durante los últimos cuatro años y espera alcanzar ventas internacionales por US$ 180 millones en 1992.

    AGONIA DE LA ALTA COSTURA.

    Las esposas de los magnates ya no llenan los salones parisinos dispuestas a pagar hasta US$ 30.000 por los modelos de los grandes maestros. La haute couture dejó, hace tiempo ya, de ser un negocio, y sus críticos comienzan a decir que se ha convertido en una parodia de sí misma, un mero recurso publicitario para promover a las 21 casas de moda francesas que obtienen sus ingresos en los terrenos más plebeyos del consumo masivo. Acosada por los exorbitantes costos de producción de los modelos exclusivos y las cada vez más escasas ventas, la firma Balmain anunció, el año pasado, que se retiraba de la alta costura. Pero sus licenciatarios japoneses pusieron el grito en el cielo y la maison se vio obligada a reanudar una actividad que, según la cámara del sector, vio descender sus ventas en 15% durante 1991. El gobierno francés se propone ahora aliviar la agonía de los couturiers flexibilizando las férreas normas que desde 1947 establecen quiénes pueden exhibir el sello de la alta costura.

    DISCRETO ENCANTO SUIZO.

    En Suiza, los principales protagonistas de la industria y las finanzas se han lanzado a la conquista de inversionistas extranjeros y descubrieron que su tradicional discreción puede resultar perjudicial en los mercados internacionales de capitales, acostumbrados a reclamar -y obtener- abundante información acerca de las empresas ávidas de fondos. Es así que gigantes de la talla de Nestlé tomaron la decisión, sin precedentes, de dar a publicidad sus estados financieros, presupuestos y estrategias comerciales. La necesidad de acudir al apoyo extranjero se debe, en muchos casos, al colosal crecimiento de empresas suizas, que excede las posibilidades de financiamiento del ámbito

    nacional. La poderosa industria farmacéutica helvética, por su parte, busca proyectarse al exterior para aliviar la carga de las estrictas normas de protección ambiental vigentes en su propio país.

    ¿ROQUEFORT ITALIANO?.

    El roquefort (bautizado humorísticamente como el único queso de sangre azul) ve amenazado su abolengo por una guerra comercial. La lucha no se libra en las colinas del departamento francés de Aveyron, de donde es originario, sino en la bolsa de París, donde la compañía suiza Nestlé y la familia italiana Agnelli se disputan la adquisición de la firma Source Perrier, productora de la famosa agua mineral. Ocurre que Perrier es, a su vez, dueña de la mayoría de las acciones de la Societé des Caves et des Producteurs Reunis de Roquefort, que abastece 80% del auténtico roquefort consumido en el mundo. Nestlé ya anunció que, de vencer en la contienda, venderá el negocio del queso a un tercero.

    Y si los Agnelli se alzan con el triunfo, esto sería un duro golpe para el orgullo de los franceses, que verían a uno de sus más famosos productos arrebatados por un país donde el gusto popular se inclina decididamente por el gorgonzola y la mozzarella.

    TODO EN EL SUPERMERCADO.

    Los bancos necesitan acceder a nuevos clientes o encontrar a los tradicionales en lugares más accesibles que las clásicas sucursales. Además, para reducir costos no tienen interés en abrir nuevas filiales. La solución es combinar fuerzas con otras empresas que aseguren contacto con el público.

    Alianzas con supermercados, cadenas de tiendas, y otro tipo de comercios minoristas se están desarrollando con gran velocidad. Mientras hace sus compras habituales, el cliente del supermercado tiene oportunidad de indagar sobre la nueva línea de créditos, facilidades para hipotecas o para realizar las operaciones con el banco donde tiene su cuenta. Dentro del supermercado, como un servicio más, hay una representación del banco donde se pueden pagar cuentas, retirar dinero, contratar un seguro o un paquete turístico y reservar la moneda extranjera o cheques de viajero que se utilizará en el veraneo.