viernes, 1 de mayo de 2026

    El nuevo numero 1 (parte ii)

    NI GOLFISTAS, NI KAMIKAZES.

    Oscar Vicente, el estratega de la compañía, dice que él no admite kamikazes. “La autoridad exige responsabilidad”, aclara. “Nos gusta la gente ambiciosa, pero sacrificada.” Desde hace 21 años, Vicente trabaja unas 12 horas diarias. Lo mismo hacen Eduardo Casabal y sus colaboradores directos.

    En el Banco Río, Amadeo Vázquez asegura que los miembros del comité ejecutivo -Roque Maccarone, Roberto Ruiz, Jorge Fernández y él- “ponemos mucho esfuerzo personal”. Ruiz agrega: “No creemos en tener una fabulosa segunda línea mientras nosotros jugamos al golf”.

    Y no es que la segunda línea esté poco exigida. “Trabajamos hasta las 10 de la noche todos los días y 40% de los fines de semana”, dice Gonzalo Peres Moore, gerente principal de la división internacional.

    “Las bajas son muchas, pero el que resiste sale bueno”.

    La visión estratégica -estar en el lugar justo, en el momento justo- ha sido otra de las virtudes del grupo. En los años ´60, Pérez Companc apostó al negocio petrolero. En los ´70 dio otro salto con SADE, de la mano de las obras públicas. En la década pasada, en pleno auge del negocio financiero, el Banco Río trepó al primer puesto, pero sin la temeridad de muchas instituciones financieras que terminaron absorbidas o quebradas.

    En el último período del gobierno radical, cuando el austral estaba por el piso, Pérez Companc se lanzó a la expansión y diversificación. Llegó a comprar una empresa por mes cuando las cosas estaban a precio de remate en dólares. Hoy es el líder (junto a Techint) en el proceso de privatizaciones, con participaciones en Telefónica, Telecom, áreas petroleras centrales y marginales, el Ferroexpreso Pampeano y las rutas 5 y 7. Ya ha hecho inversiones por un total de US$ 491,8 millones y este año se apresta a participar en la privatización de SEGBA y Gas del Estado.

    LARGO MATRIMONIO.

    La lealtad y el trabajo en equipo son preceptos fundamentales para los directivos del grupo. “Aquí nadie está preocupado por sacarle el puesto al otro”, explica Vicente, quien aún recuerda cuando Carlos Pérez Companc los nombró a Casabal y a él gerentes generales. “Afuera de la empresa nadie lo podía entender. Dos gerentes generales? Todos se preguntaban quién desplazaría a quién”.

    Pero el trabajo compartido ya dura más de dos décadas. Una puerta oculta comunica los despachos de Casabal y Vicente. Mientras Casabal se ocupa de las finanzas, Vicente ejerce un rol más ejecutivo y político. “Yo sé que si tengo un proyecto, Casabal va a ser mi mejor analista; y que cuando necesite la plata, él va a tener armado todo el soporte financiero. Uno solo no podría hacerlo”, dice Vicente.

    En el Banco Río los directivos son tan unidos que hasta se parecen físicamente. En la City los llaman “los petisos”. Los empleados dicen que “Maccarone inventó el banco”, que “Vázquez nació en él”, y que Fernández, el director administrativo que solía trabajar hasta las 3 de la mañana, “se casó con su secretaria porque era la única mujer que tuvo ocasión de conocer”. A Roberto Ruiz, que entró hace “sólo 15 años”, le siguen diciendo “El Nuevo”.

    Otra singularidad de este grupo es su estilo sobrio e imbuido de una austeridad religiosa. Subiendo las escaleras mecánicas que conducen a la recepción del edificio de la Compañía Naviera, en Maipú 1, una enorme imagen en yeso de la Virgen recibe al visitante. En el piso 22, donde están los despachos de los directivos, un vitral de Nuestra Señora de la Patagonia cubre un enorme ventanal. En el Banco Río también abundan los crucifijos y figuras religiosas.

    En esta época, en que los ejecutivos de todo el mundo lucen un similar estilo cosmopolita, los directores del grupo usan trajes sencillos que parecen cortados por la porteñísima tijera de la tienda James Smart. “No somos fashionable (no estamos a la moda)”, admite Roberto Ruiz, riendo. Y Gonzalo Peres Moore agrega: “Ni siquiera usamos Movicom”.

    La austeridad es un sino de la familia Pérez Companc. Hasta hace unos pocos años podía verse a Gregorio, presidente y accionista mayor del grupo, manejando un Ford Falcon.

    Pero este estilo adusto y un tanto anticuado es sólo aparente. Los hombres del holding saben colocarse a la altura de sus pares a la hora de negociar. En la City circula una anécdota que los pinta de la cabeza a los pies. En noviembre de 1990, José Luis M. de Bustamante, de Telefónica, Ricardo Handley, del Citibank, Roberto Sanmartino, de Techint, y Roque Maccarone, del Banco Río, se reunieron para concluir los detalles de la compra de la zona sur de Entel. Todos habían ido a la reunión con varios asesores, abogados, teléfonos celulares, de todo; salvo los del Banco Río, que eran sólo tres.

    Tras revisar los números, se dieron cuenta de que necesitaban otros US$ 700 millones para cerrar la operación del nuevo consorcio Cointel. Handley dijo que él tenía que consultar a Nueva York.

    Bustamante, a Madrid. Sanmartino iba a hablar con Rocca. Se hizo un silencio. De pronto, los hombres del Río dijeron ahí mismo que pondrían el dinero.

    Participación de Grandes Grupos Económicos en la Deuda Externa Privada Diciembre 1983 – En miles de US$.

    Grupos nacionales Grupos transnacionales

    1 Celulosa Argentina 1.503.473 1 Techint 352.714

    2 Pérez Companc 909.696 2 FIAT 177.875

    3 Acindar 652.193 3 Macri 170.578

    4 Bridas 619.190 4 Pirelli 127.754

    Participación de Grandes Grupos Económicos en la Promoción Industrial

    1974 – 1987- En miles de US$

    Grupos nacionales Grupos transnacionales

    1 Celulosa Argentina 958.300 1 INDUPA 328.683

    2 Acindar 291.434 2 Duperial 148.387

    3 Alpargatas 185.313 3 Macri (asoc. a FIAT) 55.041

    4 Bridas 178.580 4 Lepetit-Dow 17.962

    5 Pérez Companc 153.276 5 Andre 12.730

    6 Garovaglio y Zorraquín 134.118 6 Cía. Gral. de Comb. 5.829

    7 Massuh 125.879 7 Philips 3.781

    8 Atanor 120.911 8 Cía. Minera Aguilar 1.239

    9 Corcemar 120.393

    Fuente: M. Acevedo, E. Basualdo y M. Khavissde: “¿Quién es quién? Los dueños del poder económico”, Editora /12

    VUELO PROPIO.

    Sin duda, una de las claves del éxito del grupo es que sus directivos tienen mucho poder para tomar decisiones y que no están atados a estructuras burocráticas o a largos monitoreos de parte de la familia propietaria. Gregorio Pérez Companc es el presidente del grupo, tiene sus oficinas en el piso 23 y, según Oscar Vicente, “conoce hasta el último detalle de lo que pasa en sus empresas”. Pero una vez acordada la entrada a un negocio, sus ejecutivos tienen el poder para actuar libremente.

    Pérez Companc es un raro ejemplo, en la Argentina, de un emporio familiar administrado por una cúpula absolutamente profesional. “Las empresas se manejan con los que más saben y se desmanejan con amigos y parientes”, dice Vicente, repitiendo uno de sus lemas favoritos.

    La liberalización de la economía presenta más y mejores posibilidades para este grupo que creció al abrigo del Estado. Vicente dice que esperan consolidarse en telecomunicaciones; reconvertir la constructora Sade y orientarla hacia la producción, generación y comercialización de energía eléctrica; incrementar su presencia en el sector de alimentos (ya tienen los campos y los shoppings); y mantener el liderazgo en petróleo y finanzas.

    Pero, aunque el futuro inmediato es muy prometedor, algunos analistas consultados por MERCADO opinan que el desafío de los ´90 para Pérez Companc (y para los demás grupos argentinos) es insertarse en el mercado internacional. Aunque la Compañía Naviera espera triplicar este año sus exportaciones a US$ 250 millones, gracias a su mayor producción de crudo, Eduardo Casabal admite que el horizonte mundial no es prioritario para el holding.

    Eduardo Sguiglia opina que Pérez Companc y los grandes grupos argentinos deben desarrollar verdaderas ventajas competitivas industriales. “Ante un escenario mundial donde los cambios tecnológicos se suceden vertiginosamente y distribuyen a diario premios y castigos, las perspectivas de estos conglomerados, desatentos a la investigación y desarrollo y subordinados técnicamente, pueden tornarse inciertas”, afirma.

    Por su parte, Pedro Lacoste, del estudio Alpha, se pregunta si Pérez Companc podrá realmente jugar el partido de la economía global. Por ahora, ambos analistas opinan que este grupo es un gran jugador a nivel doméstico pero sin perspectivas claras a escala internacional.

    Ya nadie duda de que la apuesta del siglo XXI, para las naciones como para sus empresas, se jugará a nivel planetario. La apertura de la economía argentina, y su imperiosa necesidad de crecer a un ritmo acelerado, exige que los líderes económicos como Pérez Companc empiecen a pensar en términos globales. Esa es la asignatura pendiente.

    María Eugenia Estenssoro.