SIN CRISIS EN EL SECTOR EXTERNO.
El Producto Bruto Interno podrá crecer este año entre 5% y 6%, mientras que la tasa anual de inflación crecería 5% en precios mayoristas y 16% en precios minoristas, con un saldo positivo del balance comercial de US$ 2.500 millones. Estas son las principales hipótesis de trabajo de José Luis Blanco, de Tendencias Económicas.
Los factores más dinámicos serían un generalizado aumento de la producción industrial (con excepción de petroquímica y siderurgia) de la inversión, tanto en la construcción privada y pública como en maquinarias. En menor medida también habrá una expansión de la actividad comercial y el transporte, como consecuencia de que la tendencia hacia la baja de la tasa de inflación permitirá una nueva recuperación del salario real y provocará muy buenos niveles de consumo.
Del lado del balance comercial también hay novedades. Lentamente, pero en forma sostenida, las cotizaciones de los productos agrícolas en los mercados internacionales están aumentando desde agosto del año pasado. En forma paralela se mantiene la tendencia hacia la baja de los precios de los productos industriales exportables, como petroquímicos, celulosa y siderúrgicos. Según las
estimaciones de Blanco, esa recuperación de los precios agrícolas permitiría llegar a una exportación global de US$ 11.500 millones frente a US$ 9.000 millones de importaciones, con un saldo comercial de US$ 2.500 millones. Se trata de un saldo razonable para los rubros involucrados, aunque menor al
de 1991, que habría sido de unos US$ 4.000 millones, con exportaciones por US$ 11.000 millones e importaciones por US$ 7.000 millones.
Marcela Cristini, de FIEL, coincide en líneas generales con los pronósticos de Blanco, pero destaca que se está produciendo un cambio estructural muy grande en el comercio exterior argentino, cuyos efectos causarán impacto este año. Por un lado, se eliminaron los derechos de estadística (3%), los
derechos consulares, la reserva de carga en buques de bandera nacional y las intervenciones o autorizaciones previas a las exportaciones. Por otro lado, el arancel cero fue llevado al mínimo de 5% y el de 11% fue aumentado a 13%.
Todo esto, según Cristini, implica que este año disminuirá el sesgo anticomercio. El movimiento del índice formado por el cociente entre el tipo de cambio de exportación y el tipo de cambio de importación está evolucionando hacia una política comercial más neutral, lo que indica que los productores locales tienen cada vez un incentivo relativo más parejo en cuanto a exportar sus productos con respecto a la posibilidad de producir para vender en el mercado interno.
“La preocupación sobre la condición de sobrevaluación del austral -opinó Cristini- no ha sido solucionada por la vía tradicional de la devaluación, pero el decreto de desregulación y de rebajas de impuestos para la exportación muestra la disposición del gobierno para lograr una corrección real del tipo de cambio por la vía de mayor flexibilización de los mercados locales”.
Bonvecchi insiste en que el tipo de cambio ha sido y seguirá siendo el precio clave de la economía argentina y que un tipo de cambio fijo desde hace casi un año, aun con una inflación baja, implica un deterioro de la capacidad exportadora. “Un tipo de cambio fijo -razonó- implica que el gobierno no puede financiar los desequilibrios con emisión monetaria, para lo cual se necesita que el Fondo Monetario Internacional brinde el financiamiento faltante a través de las Facilidades Extendidas. Este es un supuesto del gobierno que ojalá se alcance, ya que el esfuerzo fiscal es muy grande, aunque hasta ahora parece que no se logra el superavit necesario para que cierren las cuentas”.
LOS NUMEROS DEL GOBIERNO.
Llach opina que en un contexto de menor inflación el Producto Bruto Interno crecerá no menos de 6,5%, con posibilidades de llegar a 8%. “Si se mantiene el mismo nivel de actividad de 1991 llegaremos a la estimación de 6,5%, por lo que considero que se trata de un nivel mínimo que podrá ser superado”.
Los estudios del sector oficial consideran que el crecimiento será consecuencia del dinamismo de dos variables que forman parte de la demanda global: la inversión y las exportaciones. En este último caso, Llach considera que es necesario profundizar el análisis entre los productos que son “commodities” agropecuarios e industriales y los que no lo son. Mientras que los precios
internacionales de los “commodities” han caído muy fuerte en los últimos meses y no parece que vayan a recuperarse, se nota un buen aumento de las cotizaciones de los otros productos. Los “nuevos” productos primarios como la pesca, fruta, verduras, miel y las manufacturas que no son “commodities” han crecido en 1991 cerca de 20%. Por otra parte, desde mitad del año pasado se ha
registrado un leve pero muy firme aumento de las cotizaciones de los productos primarios como la soja y los aceites vegetales.
“Nosotros creemos -dijo Llach- que se va a producir un cambio estructural en las exportaciones, porque con la rebaja de aranceles y la eliminación de las importaciones la industria que no exporta “commodities” va a contar con materias primas y bienes de capital a precios internacionales, y habrá más crédito y más barato que hace uno o dos años atrás.”
De todas maneras, Llach no arriesga una cifra concreta para este año, aunque asegura que las exportaciones serán superiores a las de 1991. En cuanto a las importaciones, estima que este año también crecerán, aunque a un menor ritmo que las del año pasado. Sin embargo, está convencido de que habrá un saldo comercial favorable y señala que no habría nada de malo en que luego de
varios años de saldo positivo hubiera un año negativo.
Con respecto a las importaciones, las cifras estadísticas oficiales muestran que 53% de ellas en 1991 fueron principalmente materias primas, insumos industriales y combustibles, 32% fueron bienes de capitales y repuestos, mientras que el restante 15% fueron bienes de consumo.
“En 1991 la Inversión Bruta Interna creció 40% y estimamos otro fuerte crecimiento para este año -comentó- y es por ello que hay buenas perspectivas para 1992 en la venta de cemento, máquinas herramientas y construcción.
