En periodismo, el tiempo suele jugar malas pasadas. Esta vez le tocó a MERCADO pagar los platos rotos. Como se ha establecido ya, dos veces al año indagamos acerca de las expectativas de las empresas más importantes del país sobre el comportamiento de la economía en el semestre siguiente. En octubre se había terminado de enviar los cuestionarios respectivos a 200 empresas líderes en facturación.
En noviembre, cuando se estaban procesando las 84 respuestas recibidas, apareció el “super-decreto” de desregulación económica y muchas de las predicciones perdieron significado.
De inmediato se encomendó otra encuesta, referida exclusivamente a la desregulación, sus repercusiones y grado de comprensión de las medidas propuestas. Es la que aparece en las páginas precedentes, en la sección Portada.
Afortunadamente, el esfuerzo ya realizado no fue vano. Permitió concentrarse en la zona de la encuesta donde se requerían las opiniones de las empresas líderes sobre lo que realmente ocurrió en el segundo semestre de este año. El resultado es una completa evaluación de lo ocurrido en 1991.
(Como de costumbre, el procesamiento y la interpretación de los datos estuvieron a cargo de Heriberto Muraro.)
MAYORES VENTAS.
Al comparar con la medición anterior (MERCADO N° 886, agosto de 1991, página 106), se observa un aumento de la tasa de quienes dicen que sus ventas son ahora muy superiores a las del año anterior -pasó de 11 a 30%-. Es cierto que 1990 fue un año de muy baja actividad económica. 76% de los consultados (contra 67% en la oportunidad anterior) espera finalizar 1991 con una mejoría en sus ventas, con relación al ejercicio precedente. (Cuadro 1.)
No hubo variaciones significativas en los niveles de precios esperados para los productos, con relación a los del año pasado. 23% cree que serán algo o muy superiores (18% antes). Los que aguardan precios algo o muy inferiores son 49% (contra 57% en agosto). La conclusión es que la mayoría de las empresas no espera una deflación -puntal del plan de convertibilidad- a pesar de las declaraciones de los funcionarios. (Cuadro 2.)
En materia de costos, los rubros que más preocupan por posibles aumentos son salariales y cargas sociales con 54% (antes de la nueva ley de empleo); los servicios públicos, con 15%; y los impuestos, con 12%. (Cuadro 3.)
Es conveniente aclarar que, del universo de empresas encuestadas, 80 compañías son privadas y las 4 restantes, públicas o mixtas.
De la totalidad de empresas privadas, 36% es subsidiaria de empresas extranjeras.
MAS EXPORTACIONES.
Del total de la muestra, 71% se dedica a la exportación y 27 % no exporta.
En este último caso, 57% de las empresas que exportan dedica al mercado externo hasta 20% de su producción; 22% destina de 21 a 40%; 12% de 41 a 60% y 7% más de 80%.
Con relación a las empresas que si exportan, la tasa promedio de la producción exportada es de 26,3%, contra 25,4% en la medición anterior (Cuadro 5.)
Otra vez, referidas exclusivamente a las que tienen actividad exportadora, las que esperan tener exportaciones mayores o iguales a las del año pasado representan 32%; mientras que 43% piensa que serán inferiores o iguales. Los motivos que se invocan para menores ventas externas son los altos costos internos (33%) y el tipo de cambio (27%). También entre los que exportan, la rentabilidad esperada es levemente positiva para 23%; neutra para 28%, y algo o muy negativa para 49%. Hasta el momento de la consulta no se percibía que el plan económico hubiera supuesto un estímulo a las exportaciones (Cuadros 6, 7 y 8.)
La mayoría absoluta (92%) declaró no tener problemas con el abastecimiento de sus principales insumos (90% en la oportunidad anterior). En lo que se refiere al precio de los insumos, para 43% los precios a que compran aumentaron mucho o algo; para 29% se mantuvieron iguales, y para otro 29% disminuyeron mucho o algo, los que debieron afrontar aumentos son las firmas de la alimentación, las privadas extranjeras y las que no exportan nada, o venden afuera más de 20% de su producción.
En cuanto a los que importan algún insumo, 96% dijo no tener problemas para acceder a ellos (Cuadros 9, 10, 11 y 12.)
Otra vez referido a quienes importan insumos, 6% aseguró que la actual política arancelaria, comparada con la del año anterior, era más gravosa; 28% la juzgó similar, y 67% cree que es menos costosa. Aquí parece haber una mejora: en la medición anterior, solamente 59% pensaba que era menos costosa (Cuadro 13.)
POLITICA SALARIAL.
66% de las empresas consultadas espera que en lo que resta del año los salarios abonados serán algo menores o muchos menores que el incremento en el nivel de precios. 19% cree que los aumentos coincidirán con el ritmo de la inflación y el resto, 15%, estima que superarán el costo de vida.
Entre los que esperan una baja en el nivel de los salarios reales, 56% opina que se debe a la necesidad de aumentar la rentabilidad interna; 29% por aplicación de convenios, y 15% por descenso en el nivel de actividad. Se comprueba que en este caso los datos no tienen variación de importancia con la medición anterior (Cuadros 14, 15 y 16).
La mitad de los consultados reveló que no hubo conflictos laborales. Otro 50% admitió que los que hubo fueron manejables y nadie opinó que existieran conflictos graves(igual a la medición anterior). En cuanto a las consecuencias de los conflictos laborales donde los hubo, 83% dijo que no impidieron entregas; 10% expresó que sí lo hicieron, y 7% declaró que no sabe o no contestó. En la muestra de agosto, 26% había manifestado que los conflictos impidieron la entrega de la producción.
En lo que se refiere a las relaciones con los delegados internos del personal, 39% dijo que eran muy fluidas; 54% que eran complejas pero manejables; 2% que resultaban muy conflictivas, y 5% no contestó (Cuadros 17, 18 y 19).
18% de los encuestados espera aumentar su dotación de personal; 42% cree que se mantendrá igual, y 40% supone que habrá disminución. La tasa de despidos promedio crece cuanto mayor es la proporción de producción exportada, lo que indica una vinculación con la presión competitiva del mercado externo (Cuadro20).
NIVEL DE ENDEUDAMIENTO.
Para 17% de las firmas consultadas, el nivel de endeudamiento en 1991 será muy superior al de 1990; para 38% permanecerá igual; y para 44% será inferior (33% en la encuesta anterior). No respondió 1%.
Es interesante destacar que para 55% el acceso al crédito es ahora más fácil que en el año anterior (43% antes); para 40% es similar; y para 4% es más difícil, en tanto que 1% tampoco contestó (Cuadros 21 y 22.)
La tasa promedio de utilización de la capacidad instalada para el total de la muestra es de 76,4%. En el rubro alimentario es de 82,7%, mientras que en las metalmecánicas es de 64%. En la medición anterior la tasa promedio de utilización de capacidad instalada era de 70,8%,1O que revela un incremento significativo.
63% de los consultados afirma que la utilización de la capacidad instalada será este año muy o algo superior a la registrada en el ejercicio anterior; 15% piensa que será igual, y 21% que resultará algo o muy inferior. Los que aguardan mayor incremento son los que no exportan los que lo hacen hasta 20% de su producción total (Cuadros 23 y 24.)
Un capítulo interesante para el análisis es el vinculado a la inversión. 73% de las empresas de esta muestra realizó o realizará inversiones en nuevas plantas, proyectos, expansiones o compras de bienes de capital.
Si se compara esta cifra con la medición anterior se concluye que la cautela precedente ha sido reemplazada por un entusiasmo que se traduce en un aumento de 25% en dicho Indice. El sector donde se registran inversiones, en forma evidente, es el de la industria de la alimentación.
Aparentemente, la intención inversionista crece según aumenta la proporción de la producción exportada. Sin embargo, a partir de ahora el principal motor de los planes de inversión es el mercado interno.
El promedio de las inversiones realizadas es de US$ 5,7 millones. La mayor frecuencia de inversión se da entre empresas pequeñas y privadas nacionales. En la medición anterior, e] promedio invertido era de US$ 8,3 millones. El descenso se puede explicar por dos motivos: esta última muestra comprende un mayor número de empresas medianas, y además la recuperación parcial del mercado interno estimula a realizar inversiones modestas. Si se hace homogénea esta encuesta con la base anterior, la inversión promedio es prácticamente igual (Cuadros 25, 26, y 27.)
RENTABILIDAD E INFLACION.
El resultado operativo esperado para 1991 es algo o muy rentable para 42% de la muestra (46% en la anterior); equilibrado para 29%, y algo o muy deficitario para 30% (33% en agosto pasado). (Cuadro 28.)
En materia de inflación, 71% de las empresas estima que habrá un incremento entre 50 y 80% del Indice de precios mayoristas durante el año en curso, y Sólo 6% lo ubica entre 80 y 150%.
El promedio de incremento esperado para el total de los casos es de 53,3%, cuando en la medición anterior el indicador era de 100.6%.
El gran tema es cuál será la paridad cambiaria, cuál es la expectativa de las empresas sobre la relación entre el dólar y la moneda nacional. 19% de los encuestados cree que el valor del dólar será algo o muy superior con respecto a la inflación; 6% piensa que será igual al ritmo inflacionario, y 73% opina que aumentará algo menos, o mucho menos que los precios internos; 2% prefiere no contestar.
En síntesis, una importante mayoría cree que persistirá la política oficial de retraso cambiario y que el dólar seguirá barato. Este es el verdadero talón de Aquiles del programa de Domingo Cavallo y, a su turno, podría ser una bomba de tiempo. (Cuadros 29 y 30.).
84% de las empresas de esta muestra espera tasas muy o algo superiores al índice de inflación; 7% cree que serán iguales; 7% que pueden ser algo inferiores, y 2% no contesta. Esto tiene una íntima relación con el cuadro anterior: si la previsión es de un dólar subvaluado, la expectativa es que las tasas de interés sean altas. (Cuadro 31.)
En cuanto a los servicios públicos, para 54% las tarifas serán superiores al índice de la tasa de inflación (55% en la oportunidad anterior). Los que esperan tarifas inferiores a la inflación son ahora 22%, cuando en agosto eran 8%: un leve síntoma de mayor confianza. (Cuadro 32.).
Otra comparación interesante surge en relación con la reforma tributaria, cuyo impacto para 43% de las empresas es desfavorable (34% en la medición anterior). De la confrontación de los datos surge con nitidez un claro efecto de molestia por esta parte del programa económico. (Cuadro 33.).
En materia de privatizaciones, 17% de las empresas cree que se acelerará el cumplimiento del programa, 60% que se cumplirá con lentitud y el restante 23% piensa que Sólo se logrará un cumplimiento parcial. 81% declaró tener una opinión favorable de las privatizaciones efectuadas, aunque reclamó que las próximas se hagan con mayor cuidado. 14% las aceptó sin reservas y 5%
opinó en contra de ellas. (Cuadros 34 y 35.)
GRAN APOYO A CAVALLO.
La política económica instrumentada por el ministro Domingo Cavallo cuenta con apoyo masivo: 79% opinó en forma muy favorable; 20% de manera algo favorable; ninguna respuesta negativa, y 1% no contestó. Aquí sí la comparación con la medición anterior arroja grandes diferencias: en la medición publicada en agosto pasado, 44% dijo que tenía opinión muy favorable; 48% algo favorable; en tanto que 8% manifestó dudas a través de juicios algo desfavorables. Debe tenerse en cuenta, como se dijo antes, que esta medición es anterior al decreto de desregulación.
En lo que concierne a las repercusiones del programa sobre cada empresa en particular, 78% cree que es muy o algo favorable; 8% neutra; 12% algo o muy desfavorable, y 1% no contestó.
En la misma dirección, 49% de los entrevistados dice que se logrará el equilibrio de las cuentas fiscales; 43% que se lo reducirá a través de la política monetaria y fiscal, pero no por reducción de la estructura estatal; 6% opina que no se llegará al equilibrio, y 2% no contestó.
Sobre el grado de credibilidad del programa de Cavallo entre los empresarios del sector a que pertenece cada firma, 18% espera una gran mejora; 68% una mejora; 12% no aguarda cambios sustanciales; 1% una leve desmejoría, y cero una gran desmejoría. Los que esperan mejoras (grandes o moderadas) pasaron de 80% en la medición anterior, a 86% ahora. (Cuadros 36, 37, 38 y 39.).
El proceso de integración en el Mercosur, y su incidencia sobre cada empresa que respondió, arrojó estos resultados: 63% espera una incidencia muy o algo favorable (46% en la medición anterior); 27% piensa que será neutra, y 10% algo desfavorable. (Cuadro 40.)
Finalmente, sobre cómo terminará 1991,14% dijo ser muy optimista; 70% y 1% es muy pesimista. Los muy optimistas crecieron, de agosto a ahora, de 5 a 14%. (Cuadro 41.).
