sábado, 7 de marzo de 2026

    Gobiernos y obesidad

    COLOFÓN |

    Algunos epidemiólogos creen que este problema competirá pronto con el tabaco por la categoría de principal causa de muertes prematuras. Muy pronto la obesidad neutralizará los aumentos en expectativa de vida logrados con la disminución del tabaquismo.
    Pero la pandemia tiene también consecuencias económicas. La Organización Mundial de la Salud estima que en muchos países desarrollados, la obesidad representa hoy de 2% a 7% de todo el gasto en salud. Los costos médicos son solo una pequeña fracción del costo total de la pandemia, que comprende más ausentismo, menos productividad laboral y más gasto en comida e indumentaria.
    Si bien es cierto que la mala dieta y la inactividad física son los factores directos de la obesidad, no son la única causa. También participan factores biológicos, psicológicos, culturales, económicos y ambientales. A mucha gente le resulta difícil controlar su peso y a los médicos ayudarlos debido a la compleja interdependencia de todos esos factores.
    Para identificar los mejores métodos de detener la pandemia, la consultora McKinsey trabajó con la Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad para evaluar los métodos empleados en el mundo para promover el peso saludable. Descubrieron que los mejores resultados se obtienen cuando la comunidad toda se junta para atacar simultáneamente las múltiples causas. O sea, cuando las comunidades crean movimientos sociales que convierten en norma la comida saludable y el ejercicio.
    Para identificar las acciones más eficaces en ayudar a la gente, los investigadores evaluaron más de 1.000 estudios sobre aspectos médicos, comerciales y comunales. Concluyeron que los programas unidireccionales, como dietas hipocalóricas y ejercicios físicos, generalmente producen solo una módica pérdida de peso. Los mejores resultados se obtienen cuando varias acciones se realizan en forma conjunta; más precisamente, programas multidireccionales que involucran a toda la comunidad. Además de dieta y ejercicio, las intervenciones pueden incluir clases de nutrición, asesoramiento personal, terapia con medicamentos, cirugía bariátrica e incentivos financieros.

    Un ejemplo en Francia
    Por ejemplo, dos ciudades en Francia (Fleurbaix y Laventie) emprendieron una iniciativa regional para reducir la obesidad infantil. Comenzaron educando a los niños sobre las consecuencias de la obesidad y la importancia de buenos hábitos de comida. Mejoraron la comida escolar y dictaron clases de cocina para alumnos y padres. Luego contrataron nutricionistas, construyeron más instalaciones deportivas, crearon grupos “camina al colegio” y organizaron actividades familiares para promover el ejercicio. A los médicos les pidieron que enviaran los niños con sobrepeso a los programas de ayuda para ayudarlos a bajar su masa corporal. También lanzaron campañas sociales y de marketing para promover conductas saludables. Los resultados fueron notables.
    Lo que se aprendió con la investigación:
    • Los programas triunfan cuando tienen metas claras y formas de medir el avance, cuando definen el grupo poblacional (niños, adultos o ambos) y los objetivos (reducir la obesidad o impedir que se propague).
    • No hay una “bala de plata” y los esfuerzos de corto plazo tienen poco impacto. Un programa triunfa cuando usa métodos multidireccionales que se mantienen durante varios años.
    • La adaptación es importante porque los factores específicos que contribuyen a la obesidad varían según el lugar. Las intervenciones elegidas deben orientarse a los principales problemas de cada localidad.
    • El compromiso debe ser amplio, con la participación de los grupos activos en cada localidad. A la gente con este problema le cuesta cambiar de conducta porque las fuerzas que contribuyen a la obesidad son muchas y fuertes. Por eso un programa no triunfa sin un apoyo de funcionarios de Gobierno, prepagas, médicos, dietistas, entrenadores físicos, escuelas, padres, comercios, restaurantes y prensa local. O sea, la comunidad toda.
    Los Gobiernos –nacionales, regionales y locales– deben brindar apoyo a los movimientos sociales y locales. Tienen la autoridad necesaria para regular y ofrecer incentivos que encolumnen a todas las organizaciones tras el mismo objetivo.