DOSSIER |
Por Leandro Africano

Sebastián Palacio
Para dimensionar la industria minera en Catamarca bien vale un dato: esta actividad genera 60% de la riqueza local. La minería moderna le permitió a la provincia llegar a representar 50% de la distribución nacional del Producto Bruto Interno de minerales metalíferos y convertirse en la octava provincia exportadora del país. El centro de la actividad de la compañía lo constituye el Complejo Minero-Industrial Farallón Negro; las minas Alto de Blenda, Los Viscos, Macho Muerto, Bajo El Durazno, Bajo las Pampitas, Bajo Agua Tapada, La Josefa, San Lucas y Bajo del Espanto, y la planta de refinación en San Fernando del Valle de Catamarca. YMAD posee, además, los derechos de exploración y explotación de Bajo de la Alumbrera, uno de los 10 mayores yacimientos de oro del mundo.
Desde el punto de vista legal, YMAD es un organismo interjurisdiccional autárquico, cuyo estatuto surge de la ley de creación N° 14.771, la que afirma su carácter público, así como también el origen de sus fondos, su fiscalización y el impedimento legal para ser declarada en quiebra. Su directorio está integrado por dos representantes de la provincia de Catamarca, dos representantes de la Universidad Nacional de Tucumán y un presidente designado por el Poder Ejecutivo Nacional.
Sebastián Palacio, gerente contable de YMAD, explicó a Mercado cuáles son los desafíos inmediatos del yacimiento. “En estos momentos estamos explorando las áreas aún no explotadas con el inicio de la segunda campaña que comenzó en febrero de este año. En las zonas de producción, se cuenta con una ley de incidencia de entre 2 y 4 gramos de oro por tonelada y se espera encontrar nuevas áreas de similares características de explotación”.
–¿Cuáles son las características propias de los emprendimientos?
–YMAD realiza todas las actividades del proceso minero en el complejo Farallón Negro; desde la extracción subterránea de los minerales hasta la obtención del bullión que, tratado en la planta de refinación de la compañía en San Fernando del Valle de Catamarca, genera lingotes de oro y granallas de plata con el sello de YMAD.
Las reservas en Farallón Negro se calculan en 11.600 kilos de oro y 226.500 kilos de plata. Por su parte, Bajo de la Alumbrera fue descubierto por YMAD a mediados del siglo 20. Ubicado al noroeste de Catamarca, es una de las minas de cobre, oro y molibdeno más importantes del mundo.
Con una vida útil estimada hasta 2020, su explotación se realiza mediante la Unión Transitoria de Empresas (UTE) con Minera Alumbrera Limited, desde 1997. 20% de sus utilidades se destina a YMAD, quien luego redistribuye parte de sus ganancias a la provincia de Catamarca (60%), la Universidad de Tucumán (20%) y demás universidades nacionales (20%). Se invirtieron en su construcción $3.720 millones. Proporciona 2.300 puestos de trabajo (64% es empleo directo) e impulsa el crecimiento de proveedores e industrias locales.
–A diferencia de lo que sucede con otros emprendimiento mineros, en el caso de ustedes colocan toda la producción en el mercado local. ¿No es así?
–Efectivamente. Los metales están atravesando un verdadero boom dentro de las categorías de commodities y eso se refleja en los altos precios. Nuestros principales clientes son bancos, Estados provinciales, y privados. La particularidad que tiene nuestra estrategia de comercialización es que el oro no se comisiona sino que simplemente se invita a participar de las licitaciones de cierta cantidad de oro.
–¿Cómo se distribuyen los porcentajes de inversión de la mina y qué relación guardan con las acciones de responsabilidad social?
–YMAD apuesta, desde hace medio siglo, por el desarrollo integral de las personas. Incentiva el diálogo y la cooperación, e invierte en programas que contribuyen a la mejora de la calidad de vida laboral y comunitaria.
En 2010 se implementaron 150 proyectos sociales que beneficiaron a decenas de miles de personas. En este contexto, la inversión de YMAD se distribuye 30% en el cuidado del medio ambiente, 25% en educación, 25% en salud y 20% en infraestructura para las comunidades aledañas.

