viernes, 1 de mayo de 2026

    La minería exhibe el más alto estándar en ambiente y RSE

    DOSSIER |


    Alberto Salas

    Alberto Salas es el presidente del Organismo Latinoamericano de Minería (OLAMI). Salas es ingeniero civil de minas de la Universidad de Chile, diplomado en Finanzas Corporativas, por la Universidad Adolfo Ibáñez. Posee 30 años de experiencia en la minería privada nacional. Es empresario minero, profesor universitario, consultor, ejecutivo superior y director de empresas mineras. Ex vicepresidente del Instituto de Ingenieros de Minas de Chile; director de la Empresa Nacional de Minería (Enami) y de las compañías mineras Quebrada Blanca, Carmen de Andacollo y Valle Central, y presidente de Fundación de Ingenieros de Minas de la Universidad de Chile.
    En esta entrevista con Mercado pasa revista al escenario global y al regional, analiza las circunstancias favorables a la expansión de la actividad e identifica los riesgos que acechan en el futuro próximo.
    Un tema especial es el comportamiento de la economía china y su incidencia sobre la actividad minera global. La competencia entre los países productores, por atraer inversiones, debería traducirse en prudencia de los Gobiernos en materia de impuestos y regulaciones, “para no matar la gallina de los huevos de oro”.
    Estos son los tramos sustanciales de la conversación con Alberto Salas.

    –Los países emergentes demandan más commodities para acelerar su proceso de crecimiento. Al mismo tiempo, algunas naciones buscan poner freno a las exportaciones para asegurarse su propio abastecimiento. Las grandes empresas mineras tienen una demanda ávida y hay aumento de precios. ¿Cambia el tradicional modelo de negocios de las empresas del sector para responder a esta nueva realidad?
    –El modelo de negocios de la actividad minera no ha cambiado. Sí, se observa una oferta limitada que no ha podido satisfacer oportunamente la creciente demanda. Ello, debido a la disminución en las leyes del mineral, mayores costos de inversión y, también, por el hecho de que parte importante de los nuevos proyectos cupríferos se ubican en zonas potencialmente inestables, como África y algunos países de Asia.
    Por el lado de la demanda, las tasas de interés históricamente bajas a escala internacional han contribuido a un incremento del consumo. Asimismo, la debilidad del dólar aumenta los precios denominados en esa moneda e impulsa la demanda por commodities, particularmente en el caso del cobre. A ello, se agrega el crecimiento esperado de China, que es el motor que ha impulsado el vigoroso crecimiento del consumo de metales y, particularmente, del cobre.

    –En apariencia, el escenario es excelente: aumento en los precios de los productos básicos, escasez de mano de obra y más demanda que oferta. ¿Es un nuevo boom de la minería o hay que cambiar la manera de operar para seguir creciendo?
    –No es necesario cambiar la manera de operar. Lo que ocurre es que está aumentando la demanda de países emergentes, particularmente la de China. Considerando el mercado, que para este año proyecta un déficit en torno a 400.000 a 500.000 toneladas,  así como el incremento de la demanda financiera por parte de inversionistas, podemos afirmar que, por ejemplo, el precio del cobre continuará incrementándose por sobre el nivel promedio observado el año 2010.
    Esta positiva trayectoria está avalada principalmente por el acelerado crecimiento de la demanda de China. Debido a sus altos requerimientos de inversión en infraestructura inherentes a su etapa de desarrollo, China es una nación altamente intensiva en el uso de cobre. Esto, unido a su gran tamaño y su acelerado crecimiento, la ha transformado en el principal consumidor mundial del metal, concentrando actualmente más de 40% del consumo mundial. Ha sido este gigante asiático el principal factor que explica el aumento del precio, a pesar de la acentuada disminución del consumo en EE.UU. y otros países desarrollados.
    Dada la fortaleza de China, que es el principal consumidor de cobre en el plano mundial, la importante recuperación de las economías emergentes y el paulatino crecimiento de las economías desarrolladas, estimamos que el precio del cobre durante los años 2011 y 2012 tendrá niveles elevados.
    Sin embargo, siempre existen elementos de riesgo que podrían hacer cambiar este panorama promisorio. Por ejemplo, la situación de Europa y Estados Unidos, si es que no se avanza, con la velocidad requerida, en el proceso de recuperación de dichas economías; a lo que se agregan las altas tasas de desempleo y alto nivel de endeudamiento. Ello, por cierto, limita la expansión de la inversión y del consumo.
    Adicionalmente, preocupan las medidas que pueda adoptar China en orden a restringir el crecimiento de la demanda interna con el objeto de controlar el incipiente proceso inflacionario que se observa en la economía mundial, y que puede afectar a esa nación asiática.

    –Hay una acusación muy frecuente a toda la actividad minera: tienen buena rentabilidad, pero las regiones mineras ven poco y nada de esa bonanza. ¿Cómo se responden estas críticas?
    –El sector minero en general, en los países donde se desarrolla, es una actividad muy importante, por cuanto tiene una alta participación en el PIB de esas naciones. Es una relevante generadora de moneda extranjera a través de la exportación de minerales y metales, y contribuye en forma importante al financiamiento fiscal. Por lo tanto, la respuesta a la interrogante que se plantea habría que buscarla en las políticas públicas, de modo tal de hacer un uso eficiente de los cuantiosos recursos que genera la minería.

    –La mayoría de las empresas mineras reconocen que el desarrollo sostenible es parte fundamental de su propuesta de negocios. Esa convicción, ¿se traduce en una real diferencia para la gente que habita en las áreas cercanas a la mina y tiene efecto en temas centrales como polución, gestión de los desechos y destrucción del hábitat?
    –Lo importante en toda actividad económica no es si genera o no contaminación, sino que en caso de generarla aplica las medidas de mitigación necesarias para hacer de esa operación una actividad sustentable que genera progreso. Y eso, por cierto, lo está haciendo la minería.

    –¿Cómo se concilia la necesidad de crecimiento económico con la preservación del ambiente y el cuidado de la gente directamente afectada por las actividades de la mina?
    –Reitero que lo importante es realizar una actividad productiva sustentable. Este concepto la industria minera lo tiene muy internalizado y todas sus acciones apuntan en este sentido. En efecto, este sector es el que muestra los más altos estándares tanto en el ámbito ambiental como de responsabilidad social.

    –Mayor intervencionismo estatal y más regulaciones, falta de infraestructura y escaso talento disponible. Estas condiciones, ¿pueden crear escasez de oferta que obligue a los grandes actores del sector a repensar las estrategias operativas?
    –Sin duda que la actividad minera tiene grandes desafíos. Como por ejemplo, la necesidad de asegurar el suministro energético en un horizonte de largo plazo y a precios competitivos. También es necesario adoptar todas las medidas para hacer un uso eficiente del recurso hídrico, a lo que se agrega la necesidad de atraer a los jóvenes de modo tal que participen en la minería, donde encontrarán una actividad que les ofrece amplias posibilidades de desarrollo profesional.
    Junto a lo anterior es menester profundizar la labor permanente que realizan las compañías mineras, como son el control de costos y la optimización de los procesos productivos.

    –¿Cuáles son las prioridades para 2011? ¿Atraer financiamiento, nuevos mercados, involucrar a los stakeholders locales, garantizar mayor protección ambiental?
    –Tal como lo expresamos, nuestros desafíos como industria están centrados en materias tales como energía, recursos hídricos, capital humano y control de costos.
    Ahora, el gran crecimiento de China, del sudeste asiático y la recuperación de las economías desarrolladas auguran en el mediano y largo plazo una gran demanda de materias primas. América latina tiene un potencial minero capaz de responder a esa demanda en la medida que las políticas públicas de cada país se hagan cargo y respondan al desarrollo sustentable de la minería de sus respectivos países.

    –¿Pasa a un primer plano la agenda política, con temas como nuevos impuestos, nuevas regulaciones, actitudes más exigentes u hostiles de los Gobiernos nacionales?
    –Son muchos los países, de los cinco continentes del orbe, interesados en desarrollar su industria minera, para lo cual entre otros aspectos requieren atraer inversión. Sin embargo, en la medida que las regulaciones, las trabas burocráticas y las tasas impositivas se incrementan por sobre un nivel prudente, es más difícil incentivar y motivar a los inversionistas a que destinen sus recursos en esas naciones.
    Por lo tanto, hay que tener mucho cuidado en esta materia de modo tal de no matar la gallina de los huevos de oro.