LIBRO BLANCO | Capítulo I

La encuesta, que comprendió la participación de 134 empresas, arrojó perspectivas optimistas: 67% de las entidades entrevistadas sostuvo que mantendría sus presupuestos de fondos durante el presente año, mientras que 29% aseguró incrementarlos, a pesar de la crisis desatada a fines de 2008.
36% de las empresas que formaron parte de la muestra reveló que las acciones dirigidas a la comunidad se alojan en las áreas Relaciones Institucionales o Asuntos Públicos, mientras que 20% lo hace bajo la órbita de Recursos Humanos y 13% pertenece al área específica de RSE o RSC. Además, un cuarto de las compañías cuenta con una fundación corporativa.
Entre los temas, es la educación el principal destino de los programas, según el trabajo de investigación. Luego, aparecen desarrollo y promoción social, mientras que arte y cultura, y salud comparten el tercer lugar del ranking.
Respecto a la modalidad elegida para hacer efectivas sus prácticas aparecen en primer lugar las donaciones en especie, seguido de donaciones para proyectos (donde se advierte un crecimiento sostenido, durante los últimos años) y donaciones monetarias para casos puntuales, en ese orden. Otra de las secciones corresponde al tipo de beneficiarios que se ven favorecidos por las acciones realizadas de parte de las fundaciones y empresas privadas. Aparecen primero los jóvenes y adolescentes (en 26% de los casos), los niños (22%), los adultos (20%), los bebés y los ancianos (1%).
En relación al tipo de alianzas utilizadas por las fundaciones y empresas con otras instituciones, cerca de la mitad de las veces (44%) se elige a las organizaciones no gubernamentales, aunque también el sector público es una alternativa que suele ser utilizada (35%). En menor medida, aparecen los organismos internacionales (12%), las propias empresas (7%) y las fundaciones donantes (2%).
Por último, la encuesta de GDFE relevó cuáles objetivos de desarrollo reunieron la mayor cantidad de adhesiones entre las entidades participantes: asegurar un medio ambiente sostenible, alcanzar la educación básica universal y promover el trabajo decente, resultaron las metas más destacadas.
Aprendizajes
Por su parte Mario Roitter, investigador del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), a cargo de la investigación, destacó los “avances en cuanto a los recursos destinados, aumento en el número de organizaciones que se dedican a la inversión social y el mayor grado de institucionalización que se observa tanto a través de recursos humanos estables en las entidades donantes como con la creación de áreas específicas dentro de las empresas”.
En consonancia con esta mayor institucionalización en el campo de la inversión social privada que se desprende del estudio, Carmen Grillo, presidenta del GDFE, subrayó que “la crisis de 2001 ha dejado muchos aprendizajes en las entidades donantes y uno de ellos es que no se deberían dejarse de lado los programas y acciones que se vienen realizando para atender la urgencia de una posible coyuntura crítica. Desde ya que estos escenarios plantean la necesidad de una mayor flexibilidad, pero las entidades donantes no pueden ni tienen la capacidad de reemplazar al Estado y su aporte podría resultar mucho más significativo pensando en un mediano plazo y en fortalecer aquellas experiencias que han mostrado ser transformadoras en lo social.” Para Grillo, el actual contexto representa una oportunidad para que el sector muestre que se consolidó, que es fuerte y dinámico.
Un aspecto cualitativo que vale la pena destacar, según Roitter, es el acercamiento de la cultura de las organizaciones de la sociedad civil y el mundo del empresariado, y su creciente entendimiento. La investigación demostró que se están encarando programas con un horizonte temporal y objetivos de más largo plazo, donde se financian más de 50 iniciativas por un período de siete años o más. “Esto es relevante –remarcó– si estamos hablando de fenómenos sociales que requieren para su modificación y mejoramiento esfuerzos sistemáticos y prolongados en el tiempo”.
“Como todo fenómeno social, la inversión de este tipo es un campo dinámico y es por ello que desde GDFE hemos decidido encarar esta investigación para dar cuenta de su perfil con miras a identificar los principales desafíos que plantea este sector y así acompañarlo en su crecimiento y profesionalización”, destacó la directora de Programas de la institución, Carolina Langan. Luego agregó que “no se disponían en el país datos actualizados y focalizados en inversión social privada y es por ello que consideramos sumamente relevante contar con información calificada y actualizada, algo que en general cuesta obtener en materia social”.
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Las ONG hacen buen uso de las redes sociales Muchas de las organizaciones no gubernamentales que ocupan el escenario de la actividad social, han incursionado exitosamente en Internet. Varias de ellas consiguen apoyos concretos y adhesiones a través de sus sitios y de su estrategia de comunicación online mediante newsletters electrónicos. |
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La rentabilidad de los valores
Para la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa, la Responsabilidad Social Empresaria es la oportunidad para promover una economía más respetuosa de la humanidad, siempre que el hombre permanezca como el principal centro de atención en el proceso de implementación. La afirmación, forma parte del documento La rentabilidad de los valores. Una forma de gestión para las empresas que perduran, un conjunto de ideas elaborado a la luz del pensamiento social cristiano. |


