VIDA PRIVADA | Restaurantes
Por Sabrina Cuculiansky

Foto: Gabriel Reig
Fervor, brasas de campo y mar
Posadas 1519, Recoleta. 48044944/48078896. Mediodía y noche. Reserva imprescindible.
Valet Parking.
Alejo Waissman, chef y socio incorpora en Fervor la experiencia en restauración del italiano Sotto Voce.
Para esta propuesta se inspiró en la cocina del maestro español Juan Marí Arzak en lo que respecta a la original parrilla y su forma de cocinar los pescados.
La carta es mitad carnes y mitad de mar. La puesta y ambientación mezclan la estética del bodegón local con el glamour del bistró francés y la actitud informal, pero con impecable servicio de la parrilla de campo argentina.
Un salón con cortinados de terciopelo bordeaux, sillón triple con capitone y una gran barra recibe al cliente antes de pasar al salón comedor de dos plantas para 130 cubiertos.
Las mesas sobrias de mantel blanco, sillas oscuras y una magnífica araña que cuelga desde el centro con caireles realizados con cucharas de plata.
La carta abre con cocktails clásicos más pedidos por la noche, y una recepción con mozzarella de búfala, mortadela con pistacho y dip de porotos amenizan la llegada de la entrada.
La panera merece mención aparte, toda casera con variedad de figazas, libros, fogliatellas y grisines.
El fuego crece con el quebracho blanco y muy poco carbón, lo que le da un especial sabor ahumado a los cortes.
Dentro de las carnes hay opciones vacunas, de cordero, porcinas o aves, como el increíble ojo de bife ($40) acompañado por setas a la plancha (hongos y gárgolas) apenas adobadas. También asado especial y corte americano ($42 y $50), y otras clásicas opciones de la parrilla local que facilitan la decisión del comensal.
Y aunque las carnes son lo nuestro, la elección marítima crece y le gana puntos. Se divide entre el Atlántico sur con el mero ($42), corvina negra ($44), chernia ($50), róbalo ($50), lenguado ($48), como algunas de las opciones y otras del Pacífico.
Hay trucha arco iris ($90 para dos), típica de arroyos y ríos patagónicos y pez espada.
Una porción de brochette de mariscos ($60), con tierno pulpo español, vieyras, langostinos y chipirones se impuso como entrada, secundada por un carnoso abadejo ($42) con vegetales grillados ($22) .

Foto: Gabriel Reig
Una de las creaciones más pedidas es la parrillada de mariscos que llega a la mesa en una plancha caliente que los mantiene a temperatura hasta el último bocado. Dips de tártara y palta acompañan las preparaciones blancas.
Luisa González Urquiza es la cocinera a cargo, quien conceptualiza el restaurante como una brasserie clásica con cocina de producto. “La gente ya no quiere complicaciones a la hora de comer. Hay quienes vienen en zapatillas, y quienes llegan con traje y corbata. Fervor es un lugar fácil que propicia el encuentro”. Así es como entre el público desfilan empresarios, extranjeros, amigas del mediodía y paquetas parejas por la noche.
Los postres son los clásicos locales con el toque gourmet. Tarantela, vigilante, budín de pan, flan casero ($16), crocante panqueque de manzana con helado de canela casero y un infaltable Don Pedro ($24) protagonizan la hora del dulce final.
La cava está a la vista, con unas 800 botellas, y la carta cuenta con selección de aguas.
Una cocina sin estridencias en donde se impone la materia prima de primera calidad, el punto exacto de cada corte o pescado, la celeridad en los pedidos, las generosas porciones y la eficiencia en el servicio. Con el importante plus del ameno ambiente y una excelente relación precio y calidad.
Olbia
Descontracturado y para todos los gustos
Es un espacio ecléctico, con opción de mesas oscuras desnudas o sillones clásicos, araña de cristal y elegantes mesas vestidas. La propuesta de este bar – ristorantino se adapta a todas las necesidades que un almuerzo ejecutivo informal de mediodía puede necesitar y de una cena bien servida para compartir en pareja o amigos.

Olbia
Juncal 2981. 4826-3232. Abre de lunes a sábados 7:30 a 23:30, domingos de 8:00 a 23:00.
Ensaladas y sándwiches entre $15 y $20, principales entre $20 y $30.
Puede proponerse para un mediodía entre panes y una ensalada diferente, cerveza para las contundentes tablas de quesos seleccionados y fiambres, ideal para el after office, o elegir selectos vinos para los platos principales de impronta italiana.
Se llama Olbia y queda en Barrio Norte, en Juncal y Billinghurst. Es la puerta de entrada hacia el hotel boutique Dazzler a quienes brindan desayunos, meriendas, almuerzos y cenas para los huéspedes que se alojan.
El emprendimiento llega de la mano de de Liza Gometz y Santiago Fernández, bajo la tutela de la italianísima Doña Carmen Scarfo. Olbia toma su nombre del puerto de entrada de la Costa Esmeralda, la italiana playa de Cerdeña, uno de los centros de vacaciones más opulentos y bellos, destino de la realeza y gente de buen vivir del mundo entero.
La oferta es mediterránea con algunos platos de pastas (secas importadas de Italia y frescas amasadas por sus mismos dueños), a los que se le suman algunas carnes en aromáticas y suaves preparaciones, todas ellas con una presentación que transmite elegancia y buen gusto. Ofrecen vinos a precios casi de vinoteca como para acompañar una hamburguesa casera en pan Brioche con cebolla caramelizada, queso pategras, morrones asados y panceta, o unos oreccietti al pesto y tomate secos con tintos de reconocidas bodegas como Catena Zapata, Escorihuela Gascón, Finca la Luz, Domingo Hnos., La Rural y Altos Las Hormigas.

