VIDA PRIVADA | Lujo
Por Andrea Miranda

Si de exclusividad se trata, la firma suiza de relojes Audemars Piguet representa el concepto en su totalidad. Cada reloj es una pequeña obra de arte realizada, de principio a fin, por expertos que cuidan todos los detalles: producen desde sus movimientos y torbellinos hasta los tornillos para la terminación. Tan sólo 26.000 relojes salen al mundo cada año. El objeto de deseo crece.
“El reloj de alta gama es algo muy parecido al arte”, manifiesta Fernando Stolovas, director de Chronos Buenos Aires, quien detalla que en cada pieza “hay calidad, precisión, terminación, el saber hacer de los suizos: en cada reloj hay más de 130 años de historia”.
Creada en 1875 por Jules Audemars y Edward Piguet, hasta el día de hoy la firma continúa en manos de las familias fundadoras. Su producción está unificada en la fábrica de Le Brassus, en el Valle de Joux –cuna de la relojería de alta gama–, cerca de la sede del grupo.
Emotividad y racionalidad
Stolovas argumenta que en la elección de un reloj de estas características “hay un factor emotivo muy importante porque es una obra de arte que te acompaña todo el día”. Por eso, asesora a sus clientes según su personalidad y sus actividades, y sugiere qué reloj “acompañará mejor su vida diaria”.
También hay un factor vinculado “con lo racional de la inversión”. El especialista sostiene que “el valor lo da el grado de dificultad de realización”, que, a su vez, lo convierte en “una buena inversión y resguardo que genera muy buenos profits”. Y resalta que “estos relojes, a través del tiempo, incrementan su valor”.
Lujo en la muñeca
El presidente de Audemars Piguet, Georges-Henri Meylan, dice en la web de la empresa que “la marca puede definirse en tres términos: audacia, tradición y excelencia”. Habla de tradición en cuanto a mantener sus productos originales. Y de la “gran audacia” requerida, por ejemplo, para hacer “un producto de lujo con un material tecnológico y muy ligero que anteriormente no tenía ninguna connotación de lujo”. Se refiere al carbono forjado utilizado para una innovación del Royal Oak Offshore (uno de los relojes más vendidos de la firma), que según Meylan afirma, “ha resultado un éxito”.
El lujo tiene que ver con la alta calidad de los materiales pero también “con la decoración de la pieza, con la fiabilidad de sus movimientos, con la belleza de sus cuadrantes”, explica Stolovas.
El estudio permanente de materiales para el desarrollo de sus productos permitió a AP tener en su haber hitos técnicos como la presentación, en 1972, del primer reloj deportivo de acero de alta gama: el Royal Oak, al que Stolovas señala como “una buena forma de entrar al mundo del lujo”.
Colecciones y ediciones limitadas
Actualmente, Audemars Piguet tiene cuatro colecciones: Royal Oak, Jules Audemars, Edward Piguet y Millenary. Y desarrollo de joyería. Las colecciones Jules Audemars y Edward Piguet son las más clásicas (dentro de ellas, hay versiones más complicadas). Millenary, la línea más elegida por las mujeres, es una colección “contemporánea, ligada a una idea de diseño”, dice Meylan.
Las ediciones limitadas –difíciles de conseguir localmente– se realizan, por ejemplo, con motivo de proezas deportivas, aniversarios y caridad (canalizada a través de la Fundación AP). Una pieza de cada edición limitada queda en el Museo Audemars Piguet, que sólo abre por invitación (generalmente a coleccionistas especializados).
Para finalizar, Stolovas avala dos ideas: una que “Argentina es un mercado que genera tendencia (espejo) en el Cono Sur”; la otra, que “sentir latir un Audemars Piguet en tu muñeca es una sensación única”.

